Jorge Ramos en Knowledge Lovers (Every Bee's Hive), Las Reflexiones de hacen pensar, Gestión Administrativa Fundador y directror • Impronta Comunicación Hace 3 d · 2 min de lectura · +800

Inventarnos nuevas fronteras solo sirve para retrasar la creación de los Estados Unidos de Europa

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Escrito por el periodista Jorge Ramos

La Historia de la Humanidad es como la corriente de un río, siempre progresa, siempre cambia y nunca retrocede, en todo caso, ralentiza su velocidad para superar los obstáculos que surgen en su inexorable avance. Ahora, una vez más y como ocurrió el siglo pasado, algunos pocos se empeñan en inventarse nuevas fronteras, cuando lo que toca es eliminar todas las fronteras y asumir la imperiosa necesidad de constituir los Estados Unidos de Europa. El siglo pasado, las fronteras y los nacionalismos provocaron dos guerras mundiales. ¿Aprenderemos de nuestra propia historia? ¿Tiene lógica retroceder? ¿Hasta dónde? ¿Queremos volver a las Ciudades Estados que tenían los griegos hace más de 2.000 años?

              Los países que constituyen la Unión Europea tienen el objetivo de hacer realidad la unión fiscal, económica, política y bancaria. Los expertos consideran que la unidad fiscal comunitaria contribuiría eficazmente a evitar situaciones tan críticas como la  existente con la deuda soberana, ya que los países de la Zona Euro compartirían un mismo sistema fiscal y una misma deuda. Todo esto apunta a la cada vez más necesaria creación de los Estados Unidos de Europa. 

Yo apuesto por esta meta. Ninguna frontera en Europa, ni antigua ni nueva.

Siempre me ha gustado aprender de la historia, aprender de los errores y aprender sobre los aciertos. Y sobre este asunto tenemos buenos antecedentes, citaré uno, ocurrido en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica. Veamos que ocurrió en el siglo XVIII en los USA.  A finales de este siglo vivieron la primera gran crisis de su historia. Lo sucedido puede leerse en los libros de historia y en los medios informativos. La revolución contra la Corona Británica había terminado con secuelas tales como un enorme apalancamiento asumido por estados como Massachusetts o Carolina del Sur, y que se mostraba