José Briceño Diwan en Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores, Redes Sociales Coordinador de redes • Corporación Ezequiel Zamora 5/2/2019 · 4 min de lectura · +800

Buenas gentes

 


“La peor gente es la que presume de ser buena gente”, aunque parezca un silogismo ya que lo usual es asumir que la bondad es el valor básico de cualquier ser humano, la verdad parece demostrar con creces el axioma con el que abro este texto. Como el concepto de maldad varía dependiendo del ángulo en el que se mire se hace más sencillo apuntar con el dedo los excesos de la maldad dejando esa otra, la que no escandaliza a nadie, relegada al olvido del tiempo o supeditada a las miles de excusas que existen y de esa que pasa por debajo de la mesa hay millones de casos cada segundo en el planeta.

Ejemplificar de manera global es sencillo si comenzamos con los lugares comunes, para ello tenemos a los militares, policías, políticos, sacerdotes, imanes o pastores. Comencemos por los militares, unos los ve por ahí muy derechos con sus consignas de patria, ley, obediencia y defensa del estado, hay toda una parafernalia comunicacional haciéndolos adalides de la causa justa del país y parecen no partir un plato ocupados en sus desfiles, la defensa de las fronteras y todas esas cosas que hacen de su vida una eterna espera por un enemigo que (seguro) todos rezan porque jamás se aparezca en el horizonte. Hasta que reciben una orden y ahí cometen todas las atrocidades del mundo sin importar mucho si el enemigo es interno o externo, si hay civiles inocentes en el camino o si en la vía les toca decretar miserias a sus propios vecinos, su deber es primero y por tanto las vidas pasan a ser solo bajas a ser ejecutadas como si el uso del eufemismo redujese su grado de culpa por la sangre derramada, si lo vemos en países donde ellos son omnipotentes pues la cosa se hace más grave, sin embargo es difícil que alguien los tilde de asesinos, de hecho existen gentes que los aman sin tener muy en cuenta sus desmanes. Si hablamos de los policías, espías y demás servidores de los cuerpos de seguridad de cualquier estado la cosa se pone álgida ya que su oficio les da más amplitud para cometer barbaridades políticamente aceptadas, aunque socialmente negadas.

Estos casos de “buenas gentes” son espeluznantes y lo más grave es que no respetan fronteras pues si bien hay países donde las buenas maneras son parte de su idiosincrasia en contraparte del tercer mundo donde ser bárbaro parece ser la norma, igual unos y otros son capaces de cualquier cosa que se les ordene, en el mejor de los casos que en el peor la inventiva hace más retorcido el asunto.

La política es aún peor, todos los gobiernos hablan de lo maravillosas que son sus propuestas, que tanto aman al pueblo, de lo esforzados que son por sacar adelante el país , en el caso de las naciones del primer mundo son menos cursis pero por ahí van igualmente los discursos, pero ya sabemos todos la clase de tramas retorcidas que se esconden tras las muy correctas imágenes de los absolutamente rectos adalides de las libertades, en este caso tampoco importa mucho que todos se enteren cuan criminales son algunos, lo importante es que la prensa no lo divulgue que para eso es el poder, para atropellar , hacer negocios turbios, asesinar impunemente que además hay leyes que cualquier abogado con un mínimo de descaro y mala sangre logran arreglar algún discurso retorico para justificar el atropello y de estos señalamientos turbios hay muy pocos que se escapan pues el poder al parecer corrompe muchísimo , eso la verdad no lo sé pues jamás he tenido más poder que el de controlar mi esfínter, más allá de eso he vivido al garete esperando que jamás se cruce en mi camino algún animal (político, militar o policial) con ganas de sacarme del camino.

Existen clérigos (no importa de cual religión hablemos) muy respetuosos de las leyes de su dios, que son esforzados pilares de su comunidad pero en privado son felices retorciendo infancias, ordenando “guerras santas”, lapidando “adulteras” (esas no digo que no provoque hacerlo pues la traición amorosa es una de las más crueles pero matarlas es algo extremo), en fin, esos esconden todo un catálogo de maldades que no son nuevos, de hecho la historia está llena de clérigos asesinos e ignorantes pero aun la humanidad parece ignorarlos, aunque en defensa de ellos hay muchos buenas gentes de verdad pero los desviados parecen ser tantos que se me dificulta no tenerles desconfianza a todos, sin hacer mucha diferencia entre unos y otros, que la rectitud de las leyes divinas parece ser patente de corso para cometer ignominias sin ser castigados más que por algunos valientes sin que sus jerarquías eclesiásticas se den por enteradas.

Si nos vamos a espacios menos visibles, basta que se aliente una turba para que las buenas gentes se vuelvan enemigas, si vemos la historia podemos comenzar con la guerra que trajo la división de India y Pakistán donde vecinos de siglos se degollaron por simples peleas religiosas, más recientemente el feo asunto del terrorismo donde nadie sabe muy bien si el joven a quien saludas cada mañana es parte de una célula que pondrá una bomba en el mercado el domingo por la mañana matando a cientos. La vecina amable de la cuadra es la delatora que sin saber muy bien lo que sucede delata al vecino y este a su vez termina en alguna cárcel olvidada del tercer mundo bajo sospecha de ser opositor al régimen o los resentidos xenófobos que linchan al extranjero por el crimen de ser extranjero bajo la acusación absurda de robarles el empleo como si eso fuese posible.

La otra maldad, esa más grave que incluye quienes comparten nexos de consanguineidad y que por alguna razón deciden que alguien les es molesto y bajo acusaciones falsas arma todo un escándalo sólo por algún drama existencial que esa persona conoce, sin hablar las maledicencias nocivas que enturbian buenas relaciones, los inventos retorcidos de algunas mentes enfermas por lograr un objetivo totalmente absurdo aunque en su pequeña mente sea un inmenso logro sin importarles mucho a cuantos dañan, pero hasta esas gentes pérfidas son percibidas como buenas gentes que respetan las leyes, van a misa, tienen familias y hasta hacen caridad.

Últimamente me he dado cuenta que hasta los amigos caen en el lugar común de lo pérfido, comencemos por tipificarlos, para mi hay cuatro clases de amigos, los verdaderos que son siempre muy pocos, los circunstanciales que son tus hermanos del alma siempre y cuando les rindas algún beneficio , los imaginarios que pertenecen al extraño terreno de lo digital aunque hay algunos que saltan la barrera de lo irreal y terminan siendo de los verdaderos pero son excepciones a la norma y por último los falsos, que son esos que diciéndose amigos del alma son capaces hasta de acostarse con tu mujer , son envidiosos, te sacan lo que pueden hasta que un buen día son descubiertos y se hacen los inocentes , hay algunos que hasta se ofenden por el odio que les llegas a tener y se inventan historias paralelas para demostrar que ellos no son las porquerías de gente que demostraron ser si no que tú (el ofendido) estás loco por querer exigir cierta honestidad en una amistad, lo peor es que la sociedad se rige bajo esa norma, lo ven como un asunto gracioso cuando en realidad es la traición una de las más bajas expresiones de la perfidia humana.

La lista de buenas personas que bajo la pantalla de su pose social son peores que los que se declaran malvados es tan grande que hay miles de estudios científicos que intentan descubrir sus razones, son tan abundantes que los escritores disfrutan una cantidad de combinaciones para reinventarse realidades. Si no me creen miren las carteleras de cine y verán como esas películas espantosas donde la maldad es de un tono tan absurdo que parece irreal (aunque estoy convencido que tienen su símil en alguna parte del planeta) se llenan de espectadores y hasta fans tienen.

La humanidad parece ir mal, lo peor es que no es un fenómeno nuevo, es así desde el principio de los tiempos y por algún milagro (o burla) del universo todavía seguimos existiendo, proliferando como bacterias, donde los peores son más y los mejores sufren de invisibilidad forzada por el ruido que hacen los primeros. Me gusta pensar que soy invisible y que siendo humano mi maldad se reduce a no gustarme mucho la gente, lo que en verdad no es tan malo.

Aunque por suerte existen excepciones a la norma.

José Ramón Briceño, 2019

@jbdiwancomeback

Buenas gentes



Ignacio Orna (Nacho) 5/2/2019 · #3

#2 Sin embargo hay cada caso que refrenda dichas palabras.

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José Briceño Diwan 5/2/2019 · #2

#1 en teoría, sin embargo hay cada caso...

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Ignacio Orna (Nacho) 5/2/2019 · #1

La familia y los amigos lo son hasta que demuestran no serlo.

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