José Briceño Diwan in Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores, Escritores Coordinador de redes • Corporación Ezequiel Zamora 8/7/2019 · 5 min read · 2.1K

Declaración de independencia

  En Venezuela los medios de comunicación sólo transmiten las cosas que agradan al gobierno, por aquello de la censura no tiene sentido estar atento a las noticias, claro, si un carterista del metro de Caracas no me hubiese robado mi Smartphone quizás estuviese atento vía redes sociales y a falta de modos para estar informado vivo en una suerte de limbo informativo. Tampoco es que me estrese mucho pues acá jamás pasa nada, cada vez que uno cree que la cosa va a cambiar, algo salta del éter y nada sucede, por lo que terminamos igual o peor que antes de casi lograr cambiar el gobierno, debido a esto ya la política es un sainete repetitivo y aburrido, nada cambia excepto la tristeza de mi sueldo y la pobreza de mi atuendo. Por estas y otras razones de carácter diverso no asisto a ningún acto político de nadie.


Menos aún en una fecha para celebrar la firma de un documento que en principio fue la muestra formal de cuan aduladores eran nuestros tatarabuelos por que la fulana acta de independencia en realidad era el acta fundacional de la Junta Defensora de los derechos de Fernando séptimo como Rey absoluto de la capitanía, nada de independencia, en España había sido derrocado el Rey por Napoleón y estos acá se ponen a hacer actos para defender el trono de quien se supone deberían estar en guerra y aprovechar la etapa napoleónica para sacarse al rey de encima como debería haber sido. Con los años el asunto terminó en un conflicto ya por ser independientes que podría entenderse más como la consecuencia de alguna rencilla en el curso de aquello que llaman primera república que enfurece a la corona, pues de otra no hay explicación posible para la guerra se inicie debido a un documento que al final era un acta fundacional de lo que hoy llamaríamos ONG para preservar los derechos del rey con el que luego pelearían por veinte años. Creo que la fecha del inicio de la guerra con España debería ser otra fecha, la que decide de verdad romper la junta de los derechos del rey para comenzar a ser república, todo me parece una charada histórica aceptada pero jamás entendida.

Así hay un largo etcétera de fechas históricas que están basadas en engaños ampliamente reseñados por los historiadores serios del siglo XXI , sin embargo en mi país no sólo es común hacer fechas patrias a partir de interpretaciones falseadas de la novela fundacional que pareciera ser la única historia válida porque la del siglo XX no les conviene remover y es más fácil manejar el lado heroico en contra de una potencia de hace doscientos años pues la violencia siempre es más fácil de entender que a inteligencia que genera preguntas e intelectos no válidos para ser contestadas con honestidad sin dejar mal parada a la realidad oficial, es un razonamiento alargado que demuestra porque no me agradan las marchas , menos aún las oficialistas a las que soy renuente so pena de perder mi trabajo en algún momento, por aquello de no demostrar mi espíritu revolucionario, como en estos tiempos la oposición no usa el tema histórico en su campaña más allá de abusar del discurso ambiguo de denunciar sin afirmar nada que los comprometa mucho, fijémonos que a Guaidó no lo nombran más que como presidente encargado de la republica sin nombrar al partido que lo respalda, ellos , los de la asamblea nacional se le juegan fuerte pero tengo la impresión que sus partidos los abandonaron a su suerte , algo de hipocresía opositora se siente en el ambiente político partidista, la oposición ha perdido su brillo por lo que si bien los apoyo por un asunto de dignidad, no me agradan por la misma razón.

Las pocas veces que he asistido a esos eventos (marchas y manifestaciones de calle) me siento fuera de lugar, es que me harta la banalidad política en todos los casos, en los del gobierno por ser un circo de loros recitadores de los mantras patrióticos y el odio a quien sabe o tiene un poco más que ellos, felices por ser el instrumento de la ira divina en contra de la masa explotadora que tiene la culpa de que no estudiasen, o que tengan títulos que no valen más que en las salas del partido, que odian todo lo que sea culto porque lo asumen “sifrino”, esos para quienes la educación es un incordio y el arrabal la única norma de vida divertida, que se inventan pasados de miseria solo para justificar su cruda venganza estúpida pues los únicos que hacen verdaderas fiestas son los del gobierno con toda la megaestructura corporativa del hampa organizada e impune, mientras les tiran menos que migajas como pago por no hacer nada , en forma de cajas de carbohidratos vacíos , bonos en efectivo que reportan en forma global simplemente el ingreso por comisión de ventas de las cosas menos productivas de forma tal que la muerte tarde un poquito más pero no mucho. Además es una gradería de disfraces, lemas, poses y discusiones sesudas basadas en panfletos falsos con la acomodaticia historia oficial con la que se alimentan sus piaras de seguidores.

Los de oposición casi que por lo mismo, con excepción de que estos defienden los valores que por gusto quiero tener, sin embargo la banalización de la política hasta hacer de la militancia una suerte de fancy club donde lucir sus dotes anticomunistas, maquillaje, zapatos y ornamentos acordes con la situación, serias conversaciones sobre lo maricón de tal o cual ministro, las tetas de fulana o que tan fea son las camaradas más poderosas del régimen, como odian a la mierda pro oficialista y así todo un rosario de temas sin importancia real, de hecho personalmente tengo muchas diferencias con todos, por fortuna soy un fulano tan insignificante que mi opinión es igual a cero, sin embargo por un acto de necedad voy a comentar, resulta que hay un buen número de amigos opositores que trabajan para el gobierno, los he visto , he hablado con algunos (todos políticos menores claro) y así que no tengo la menor duda de que sucede en las esferas superiores del espectro político , algunos hay quienes tienen todo mi respeto y admiración pero son pocos. Es que ninguno se asume ideológicamente, le tienen un pánico cerval a no ser de izquierda como si no serlo fuese crimen.

No soy hombre de gritar consignas, andar disfrazado para hacer valer mi opinión, no creo en gritarle a quien no me escucha o a quien me escucha pero no le importa mucho lo que digo, tampoco me parece elegante ser militante disciplinado de nada más que de mi tranquilidad. Puedo entender el nivel de furia que existe entre las filas de quienes nos empobrecemos más cada día mientras que el estado disfruta de una bonanza que solo se ve en el atuendo de los jerarcas mayores y menores, que no deja una rendija por donde acceder a una mejora de vida ni siquiera a través del estudio, quienes no tenemos para una medicina, consultas médicas ni ningún otro beneficio más que el de morirse. Entiendo todo eso porque lo vivo todo el tiempo pero lo que si no me entra en la cabeza es la ductilidad de la oposición, ese gusto por no darle vueltas al asunto, por pensar que todo es una mierda pero que no aporta soluciones pragmáticas que incluyen ayudas que la historia está llena de benefactores extranjeros en este país, ni siquiera organizándose para jugar de la misma manera que el gobierno y su estructura de terror, siento que ya ir a concentraciones es una pérdida total de energía por lo poco productivas en términos no políticos.

Mientras, todo eso debe estar sucediendo en varias ciudades de mi país, pues hay tantas cosas terribles sucediendo de manera simultánea que difícilmente la gente sea pasiva en todas partes, también hay manifestaciones del gobierno plenas de empleados obligados so pena de despido, políticos que llevan súbditos pagando con bolsas de comida su adhesión al culto del comandante supremo y los mil ladrones, solo para granjearse la amistad del jefe que a su vez también rinde pleitesía con su ofrenda de sicofantes felices por los regalos, los voluntarios que asisten con banderas, franelas de distintos eventos , organizaciones , partidos y la cara del comandante , las delegaciones de las millones de facciones facinerosas que aseguran defender la revolución rodilla en tierra , los militares disfrazados de civiles con su uniforme de militante absoluto para hacer bulto a la manifestación cada día más escuálida por aquello de los desertores por hambre o pobreza, los miles de empleados felices haciendo venias a cuanto mayor, coronel, capitán, comandante, diputado, jefecito, jefecita, secretario político y hasta los escoltas aplican como objeto de besamanos por su proximidad con los altos jerarcas, los únicos espectáculos decadentes que me agradan están en las comedias televisivas del domingo por la tarde, de esas otras prefiero no saber que existen.

Prefiero pasar desapercibido y estar relajado en mi encierro de preso económico antes que entrar en discusiones políticas con nadie, no veo ya ni los noticieros, no compro periódicos, si acaso reviso mis redes en el trabajo donde con desparpajo leo mis sitios de internet para saber que mi imaginación no va muy lejos , es que la cosa política la siento ya como una telenovela de Telemundo internacional , lo loca de toda la realidad política permite especular desde la ficción, aunque siempre tengo un margen de error mínimo, eso que sucede cuando leemos una novela y después vemos la película, son diferentes pero por lo general los finales se parecen, así mismo veo yo la política nacional, por tanto estoy muy enterado de la telenovela nacional sin estar interesado en estarlo, al final irán a dialogo, los marines no vendrán, Maduro y su combo seguirá explotando todo hasta que no quede nada, si acaso salen por la fuerza es que al fin los vecinos hartos de estar hartos por la afluencia de emigrantes pobres deciden tirar al toro por los cuernos, pero eso es una variante cinematográfica que dudo suceda, mientras tanto sigo despegado de las noticias ni asisto a marcha alguna, mejor me concentro en lograr que mi cerebro deje las grises zonas del desamparo a ver si se me ocurre la manera efectiva de dejar de ser tan pobre, que ya político no voy a ser.

José Ramón Briceño 2019


Declaración de independencia