José Briceño Diwan in Directivos y Ejecutivos, Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores Director de Prensa • Cámara Venezolana de Empresas Aeronautica Sep 15, 2020 · 4 min read · +900

El medio evo y el siglo XXI

 

Las redes sociales, sin querer, han llevado la comunicación a otro nivel y no es precisamente para mejor, al contrario de lo que pudiéramos pensar, el Internet no ha hecho más que enrarecer el siempre difuso espacio de la credibilidad, esa cualidad absolutamente democrática de permitirnos a todos tener voz sin depender de la siempre presente línea editorial que defienden a capa y espada los editores de los diversos medios, que ahora está más contaminada gracias al inevitable asunto del marketing, la gente de algo tiene que vivir y los lectores son a su vez consumidores, su presencia determinará las posibilidades de patrocinio de un medio, eso no tiene discusión, si no fuese así entonces no existiría quien difundiese información que suponemos deberían ser independientes o al menos conscientes de su papel, sin ganancia todos pasarían a ser órganos comunicacionales del estado, tal como sucede en Venezuela.

Las redes sociales han permitido que cualquier hijo de vecino con un mínimo de creatividad pueda armar la noticia como le provoque, esto no sería problema si detrás de quien publica una noticia falsa no existieran miles de creyentes qua asumen cualquier barbaridad como palabra divina, antes al menos uno podía acusar a las dueños de los medios, ahora la responsabilidad es más difusa. Es inevitable pensar que estamos ante un retroceso en la capacidad analítica de las mayorías, se supone que si hay internet es factible (y muy sencillo) ubicar otras visiones del mismo hecho, consultar fuentes, hacer una somera revisión histórica y hasta leer otras publicaciones del mismo autor para contrastarlas con la realidad, así sea con la Wikipedia , sin embargo esa parece no ser la norma.

Como si fuese poco el maremágnum de confusión disfrazado de noticia le sumamos los agentes pagados por múltiples bandos para fabricar matrices de opinión apalancándose en varias legiones de cuentas de redes sociales que suman a la confusión haciendo más complicado entrever de que va la noticia hasta llegar al extremo de sumir como un fake cualquier cosa que se desvíe de la norma, cuando eres analítico, si no, fácil caes en el error de creer que en Groenlandia los cerdos vuelan gracias a un plan maquiavélico de la CIA para adiestrarlos como espías en zonas peligrosas, aunque a decir verdad estoy a punto de creer cualquier cosa ya que de adelantos tecnológicos están llenas las oficinas de patentes , nadie sabe en qué momento el asunto cambiará radicalmente para dejarme en ridículo demostrando como el único error que tuve fue endilgarle la culpa a la CIA cuando en realidad fueron los chinos , ya que ciertamente un equipo científico de aquel país logró que el estado les autorizara cruces genéticos entre humanos y animales, tal como reportó no hace mucho tiempo la agencia EFE.

En esta lucha por ser más visibles en la inmensa y competitiva carrera en ser los más populares que los medios han retrocedido en muchos casos a realizar cobertura de las noticias que parecen resúmenes concentrados cuan lista de tips, eso permite que cada quien le dé el sesgo que le provoque a la noticia, haciendo de asuntos lógicos cosas extraordinarias sin necesidad, claro, no es un fenómeno novedoso, lo único alarmante es el volumen de publicaciones dirigidas específicamente a un sector, muchas veces no son más que titulares amarillistas que cuando el lector revisa resultan ser solo cuatro fotos que si a ver vamos ya no escandalizan ni a las monjas de un convento, llegando incluso a omitir detalles esclarecedores en pos de presentar una noticia alarmista que beneficie a sus intereses. No hace mucho el editor de un medio de comunicación digital que se presume de alcance nacional me dijo que la noticia he de ser breve pues nadie se aguanta una larga lectura, el problema está en que todos los matices de ciertas informaciones, las evoluciones y los antecedentes que generaron cierto resultado, pongamos como ejemplo las elecciones en Venezuela, si no se le explica a los lectores en que se fundamentan las dudas sobre su veracidad, la tradicional creencia en la buena fe de los actores generará una matriz de opinión que dista mucho de la realidad y esta explicación no cabe en los 300 caracteres de un tuit.

Buscar cualquier solución efectiva a este problema de las noticias resulta siempre en una forma de censura que jamás será algo agradable, hasta las porquerías deben ser respetadas aunque sea para demostrar cómo se hace algo mal, se supone que el Internet es tierra de nadie por lo que someterlo a los dicterios de normas y reglamentaciones se hace difícil, ciertamente hay redes sociales que han implementado mecanismos para evitar que se difundan noticias falsas sobre algunos temas, no es menos cierto que con poco dinero y algo de ingenio cualquiera puede armar una página web para usarla como palestra para sus fines. A pesar de toda la tecnología hemos vuelto al oscurantismo de la época medieval.

Quizás parezca un silogismo acusar de medievales a los ciudadanos del siglo XXI, cuando se supone que todos los mitos de la antigüedad han sido demolidos por la tecnología, sin embargo , la alta tasa de credibilidad de las masas, que ahora, a pesar de que la televisión ha sido destronada para ser suplantada por un medio tan variado como el Internet donde el entretenimiento está segmentado para que cada quien escoja lo que mejor le venga, que está al alcance de los megas que puedas pagar en cualquier parte donde se encuentre y para colmo hasta cabe en el bolsillo, algo como para que los intelectuales del siglo pasado tuvieran sueños lúbricos solo de imaginar no solo las posibilidades de información, también las de la comunicación sin gran costo y al momento, nada de cartas que serán respondidas tres meses luego de escritas ni largos viajes por carreteras sinuosas con el gasto que ello representa, hoy día con apenas presionar un botón en tu pantalla táctil puedes hacer una conferencia multitudinaria sin aparatos especiales ni tecnología muy costosa, lo que redundaría en hacer múltiples consultas para esclarecer algún tema. En el medioevo creían en brujas, las mayorías aprobaban eso porque la iglesia cristiana (católica o protestante) aseguraba que eran seres perniciosos, así mismo creían en santos, dragones, espantos, fantasmas y pare usted de contar la muy amplia capacidad humana para fabular sobre temores reales o imaginarios, sin plantearse jamás la posibilidad de que su creencia pueda ser un invento, así mismo está sucediendo en este preciso instante alrededor del mundo y los inescrupulosos se aprovechan de ello con una herramienta casi perfecta para evitar controles , asegurando en el camino mediante técnicas de marketing ampliamente difundidas y simples, que serán leídos, vistos y oídos por lectores fanáticos que seguramente difundirán sus contenidos sin detenerse a buscar otras opiniones ni cuestionar, solamente dejarse llevar por sus creencias y temores que usualmente pertenecen al muy mezquino renglón del orgullo por ver reflejado su pensamiento en pixeles, una suerte de confirmación (imaginaria) de estar en lo cierto, tal cual habitante del medioevo.

Tristemente eso solo aplica para las minorías, las masas siguen sedientas de sangre, buscando solo los contenidos afines a su creencia sin poner (casi nunca) estas en el incómodo lugar de las dudas, como colofón también los gobiernos han terminado por triunfar en eso de espiar a los ciudadanos, ni siquiera necesitan ordenes complicadas pues google les regala la información personal que de paso les regalamos por obligación o desconocimiento, eso ya ni importa. El problema de fondo acá es que el sentido crítico y racional que debería existir sobre las noticias ha desaparecido casi por completo, dando lugar a una generación de crédulos que teniendo el mundo a sus pies han terminado por dejar el asunto de pensar a otros, la Internet que debió ser la más alta instancia de información ha sido degradada por uso a un simple adminiculo de entretenimiento vacío cuan pasquín amarillista, de aquellos cuyo valor reside en ser vehículos para madurar aguacates o ser despedazados para usarse en retretes de pobres.

José Ramón Briceño Diwan

06-09-2020

El medio evo y el siglo XXI