José Briceño Diwan in Directivos y Ejecutivos, Comunicación y Periodismo, Escritores Coordinador de redes • Corporación Ezequiel Zamora 6 d ago · 3 min read · 1.4K

Empleo soñado

  Vivir en Venezuela donde no ser empleado del estado es una cosa difícil debido a la muy limitada oferta laboral del sector privado, por tanto me ha tocado trabajar en varias oficinas públicas y puedo dar fe que justo después de ser maestro de aula (en educación básica) los empleos gubernamentales son los peores pagados, sin hablar del asunto de los ausentes beneficios contractuales y la escasa probabilidad de ascender en la oficina donde labores si no estás conectado de alguna manera con el poder. Lo más aburrido de ser burócrata es lo que poco a poco te va matando el alma, si no tienes otras aspiraciones ni sueños más que los de la rutina diaria, el tiempo de ser zombi te llegará pronto.

Entre las cosas curiosas que suceden en esos espacios hay un renglón invisible de la función pública, que ha de ser de lo más entretenido y (seguramente) excelentemente pagado por lo que sueño en descubrir cómo trabajar ahí, para ser feliz alguna vez, además deben estar tan brillantemente organizados que nadie sabe a ciencia cierta de su existencia, debe ser una suerte de ejército a la sombra cuya principal razón de ser es la de no ser visibles de ningún modo, estos son (faltaba más) los inventadores de excusas a sueldo, patrocinados por la presidencia. Imagino que son los más cultos y ávidos lectores de Latinoamérica, cuya única labor es la de proveer de argumentos a los más altos personajes de la política oficial.

Son tan disparatadas las excusas oficiales para todo el desbarajuste nacional que dudo mucho que los argumentos sean nacidos del nulo brillo intelectual de los declarantes, esos que dicen así, sin pena, que una nave espacial no tripulada atacó con rayos de pulso electromágnetico las líneas de alta tensión de la única represa hidroeléctrica en funcionamiento, solo para no rendirse a la evidencia de los diez años de emergencias eléctricas pagadas pero jamás solventadas, ni de todo el rosario de maldiciones gitanas que han caído sobre la población venezolana debido a la absoluta eficacia por parte del aparato oficial en hacerlo todo mal. O como la señorita aquella quien para justificar sus más de trescientos millones de dólares dijo que los había ganado vendiendo Avon , aunque para ser justos nunca se aclaró si lo hacia puerta a puerta o como mayorista para el continente asiático, uno nunca sabe, pero en todo caso , el desparpajo de la respuesta denota la asistencia de algún equipo productor para hacer la mentira verosímil, cuando menos para su publico objetivo.

Voy a hacer un acto de especulación imaginativa, como no tengo ni idea de que coexistan tales seres cuya labor sea trabajar en función de la ficción política del estado, pero ante tanta locura es menester pensar que algún avispado haya creado un grupo de hombres y mujeres cuyo oficio sea inventar las mentiras de forma convincente, que son destinadas a enriquecer los estrafalarios guiones que llaman tan pomposamente “informaciones oficiales”.

Deben estar repartidos por otros países a fin de evitar que por accidente alguien pudiese filtrar la existencia de este equipo de la súper secreta elite de ficcionadores oficiales, seguro deben estar en Uruguay, México (preferiblemente alguna parte de la costa yucateca por aquello del clima y su belleza) o Rusia para mayor seguridad, deben ser en su mayoría venezolanos para poder encajar sus mentiras en los cánones surrealistas del ciudadano común que al final es el que se traga las patrañas que inventan ellos, como colofón deben estar en una eterna fiesta de alcohol, libros , películas, teorías conspirativas (YouTube mediante) combinadas con sesiones de peyote, mezcalina, hongos mágicos, marihuana , tequila, vodka, ginebra y vaya usted a saber cuántos estimulantes delirantes para poder darle rienda suelta a todo su potencial onírico-político-socialista .

La parte amarga es que el empleo debe ser de corta duración pues soportar tal ritmo de trabajo y excesos no debe ser cosa fácil, pero una cuenta millonaria en moneda dura como para retirarse antes de los cincuenta años sin que nadie sepa de donde sacas tu fortuna, bien vale darle duro al cuerpo durante un par de años, aromatizada con especies alcohólicas, perfumes, mujeres, fiesta, drogas blandas, comida, libros y la compañía de otros como tú tanto mejor.

Mientras yo me seco frente a una computadora esforzándome por hacer interesante la nada laboral , soñando con tener un sueldo que me alcance para vinos, licores y placeres básicos (comida y chocolate por ejemplo)mientras medio vivo sin drogas de ningún tipo , salidas ni al cine, la playa está a tres horas del más hermoso mar caribe pero según mi bolsillo es como si estuviese en la galaxia de Andrómeda, da como bronca pensar que existen unos fulanos a quienes les pagan por burlarse del mundo, drogados, felices y en una realidad tan distinta que seguro sienten que sus burlas son juegos de niños con los que no dañan a nadie pues les debe ser increíble pensar que un profesional venezolano gane en un mes lo que él se fuma cada mañana para calentar motores mientras espera las instrucciones vía watsapp con el encargo del día.

Tengo que confesar que este pensamiento ha dado por destruir mi sana compulsión a nunca envidiar nada a nadie (ni siquiera mujer ajena no vaya a ser que me salga el número y los maridos celosos son una plaga que quiero lejos) y desde mi puesto de trabajo suspiro imaginando que diferente seria mi vida si fuese un imaginador a sueldo, sobre todo luego de pasar el día leyendo por obligación el fruto de su trabajo y tener que tragar grueso al poner tanta estupidez mediática en las redes de la empresa por seis dólares al mes , sin beneficio alguno más que el de apenas tener lo suficiente para no morirse de hambre y el internet en horario de oficina (que ante la nada domestica de algo sirve), mientras otros se dan ínfulas de vida inventando mentiras que los clientes dicen como propias quedando en ridículo solo los clientes, sin posibilidad de ser descubierto y quizás en unos años hasta hacerse millonarios escribiendo libros sobre cómo se hicieron millonarios orquestando mentiras para los políticos, es decir, millonarios al cuadrado, mientras muchos como yo languidecemos acá.

La parte amable es que no poseer habilidades políticas, contables, comerciales, sociales o ser parte de los millones de zombis corporativos, institucionales, militares o policiales es que de seguro tengo otras habilidades menos administrativas, pero de rango imaginativo. asunto que de seguro es bueno si algún día me tropiezo con la gente indicada, quizás aún tengo chance, uno nunca sabe, seguiremos informando.

José Ramón Briceño, 2019

Empleo soñado


José Briceño Diwan 14 h ago · #3

#2 Gracias

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