José Briceño Diwan en Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores, Comunicación Online Coordinador de redes • Corporación Ezequiel Zamora 9/1/2019 · 4 min de lectura · +700

La izquierda en la Venezuela del siglo XX

 Breve ensayo sobre la política venezolana y la nociva influencia de la izquierda

Venezuela ha vuelto al siglo XIX pero peor pues ya transitamos por el XXI y antes conocimos otro mundo y los de aquel siglo no. Los chavisto/maduristas y demás actores oficialistas de la política nacional tienen el raro privilegio de haber causado en veinte años, sin guerras declaradas, una mayor devastación (incluyendo más muertes) que aquellas ocasionadas por los militares en los casi cien años de conflictos que van desde 1810 hasta 1905, cuando el general Juan Vicente Gómez acabó con los últimos reductos de la sedición armada que andaba alzada en pie de guerra. Desde la de independencia, que en la praxis fue en una guerra civil donde uno de los lados era comandado por europeos dependientes de la corona y los otros defendían la corona pero eran del mismo origen étnico que los comandantes patriotas , en el medio estaban los soldados casi en su totalidad levados por una recluta inescrupulosa (republicanos y realistas) y algunas tropas extranjeras igual en ambos ejércitos, una guerra de desgaste donde se mataron todos con todos en veinte años de terror absoluto, al terminar oficialmente aquella, quedaron desde ambos bandos múltiples rencores que generaron las masivas matanzas de la guerra federal y la revolución restauradora donde otro ejercito extranjero acabó con todos los adversarios (los andinos son los venezolanos más recientes , antes de las carreteras eran muy pocos en otras partes del país y los habitantes de otras latitudes igualmente no visitaban sus tierras por tanto fueron percibidos como extranjeros), entre una guerra y otra hubo conflictos menores, más levas de recluta, escaramuzas, robos, asesinatos políticos o saqueos por diversas razones mantuvieron al país en vilo y con la crisis interna más grave hasta el momento.

Junto con el general Gómez llegó la paz a punta de bala, tanto así que llamarla Pax no sería descabellado en modo alguno, hubo presos políticos pero no tantos si lo comparamos con estos tiempos, el general era un fulano en extremo brillante para anular enemigos de la manera que fuese, quizás la deshumanización natural de quienes viven la guerra lo dejó inmune a gestos civilizados, eran tiempos barbaros, seguramente el general no era muy sentimentalista que digamos. En aquellos años hubo un resurgir del pensamiento político nacional que se pretendió humanista, este renacimiento del ejercicio intelectual obligó a la gente inteligente a buscar otras ideas donde sustentar su odio a aquel presidente que mantenía métodos medievales de gobierno.

En aquel ambiente se gestó la generación del 1928, quienes hicieron el primer acto público de repudio al régimen en un evento popular sin recurrir a la violencia pues exigían algo de civilismo, terminaron presos, evitó una hecatombe la presencia de mucho apellido importante entre los detenidos pues eran la crema y nata de la intelectualidad salida las aulas de la UCV por esas las circunstancias obligan al general a ser un poco más tolerante, conformándose con exiliar a los cabecillas y poner en vigilancia a los menos importantes del movimiento, como siempre los menos relacionados terminaron picando piedras y pasando hambre en las terroríficas cárceles gomecistas, todos pertenecieron al partido comunista de Venezuela además varios años más tarde lograron el poder, con lo que da comienzo al largo además de tortuoso camino de mentiras que hoy día nos tiene ahogados en esta nada histórica de horror y sueños.

Por suerte, al morir Gómez vuelve la esperanza política al país con la amenaza certera de democracia, el antiguo partido comunista dividió en bloques y algunos otros menores, aunque sobrevive estuvo en las sombras haciendo más ruido que otra cosa, para hacer el cuento corto debido a esas disensiones iniciales aparecieron Acción democrática y Copey, partidos que volvieron a la clandestinidad bajo el gobierno de otro militar Marcos Pérez Jiménez quien mantuvo el país bajo su bota desde 1943 hasta 1958 cuando es derrocado. si hacemos balances económicos el mayor logro de Gómez fue pagar una descomunal deuda externa que arrastrábamos desde la independencia y dar el primer impulso a la industria petrolera que para la época de Pérez Jiménez era una industria de primer orden, tanto así que éramos el distribuidor confiable de petróleo para los aliados en la segunda guerra dando inmensas ganancias al país, una bonanza donde todos de alguna manera eran participes , comienza a aparecer una clase media profesional pujante apoyada por los millardos que entraban a diario a la nación , atrayendo inversiones, inaugurando industrias, dando valor a la moneda, solidez al sistema económico , mucho más de lo que la revolución socialista actual ha aportado, que ha sido todo lo contrario, por cierto.

Justo al comenzar la democracia de modo formal, ese antecesor comunista de los partidos en el gobierno pervive hasta convertirlos a todos en fabricantes de mentiras sobreactuadas e imperfectas dando pie a un recrudecimiento paulatino de la dinámica electorera, donde los grupos de poder que manejaban los medios de comunicación se esforzaron en mantener al país bajo la creencia de que todo lo que sucedía era malo, que era un escándalo tener una inflación del 12% anual (ahora sobrepasa el millón y tanto por ciento anual). Los habitantes tampoco es que fuesen muy brillantes en su mayoría que digamos pues ninguno se dio la tarea de investigar para evitar caer rendidos ante tanta promesa vacía, para esos tiempos habían ejemplos de sobra que explicaban como la peste comunista acaba con todo menos la miseria, en fin, toda esa publicidad logró que los venezolanos sintieran que vivían en un país espantoso cuando a la vista de la realidad actual, era un remanso celestial.

La parte peor de aquel socialismo disfrazado fue sabotear la gestión de un gabinete de verdaderos intelectuales surgidos de las más grandes universidades del mundo quienes convencieron al presidente de ese entonces, Carlos Andrés Pérez (1989-1993) a llevar a cabo un plan de gobierno que hubiese podido llevarnos a ser hoy una suerte de emirato criollo pues eran acciones necesarias que han llevado porvenir a países como Panamá y Ecuador (sólo por nombrar dos), pero que gracias a toda la maquinaria despiadada de los partidos de aquella izquierda disfrazada de democracia, destrozaron desde todos los frentes, obligando al presidente a renunciar por dilapidar miserables 250 millones de dólares (es un dineral pero ante las fortunas del PSUV palidece la cifra) que hoy día se lleva como comisión cualquier ministro bien conectado en buen mes de negocios.

La confabulación de aquellas hordas de fanáticos disfrazados de demócratas llevó terminó negociando el país con un demonio que prometía regalarlo todo a los pobres, las elites negociaron cuotas de poder, hicieron viral (sin internet ni redes sociales por lo que fue titánico y concienzudo el trabajo) las declaraciones, lograron hacer casi un dios vengador a aquel engendro salido de los cuarteles quien un día se levantó en armas sin lograr nada más que cientos de muertos y los tres segundos de fama que lo impulsaron hasta llegar a la presidencia desde donde nunca más salió hasta que la muerte lo obligó, dejando a uno más destructivo pues toda la camarilla ha conformado (a ojos vista) un cartel bañado por las aguas lustrales de la inmunidad que da estar en el poder.

Lo de regalar a los pobres no es un invento chavista, adecos y copeyanos se empeñaron en eso durante un buen rato, no tan a fondo como ahora pero si lo hacían, de hecho acá es un caso extraño, la educación pública (por ejemplo) llegó a ser más prestigiosa que la privada, lo que da una idea de cómo funcionaba el asunto en todos los niveles, cuando en otras naciones la ecuación es a la inversa y en la mayoría la educación superior es un privilegio, acá fuimos bendecidos los que egresamos de universidades públicas y exigentes, lo más determinante para el futuro del país fue esa onda nociva de los progres de los años 60, 70 y 80 que infectaron todas las aulas universitarias convenciendo a los bobos alumnos que el gobierno de era de derechas cuando la realidad era otra cosa, todos fueron cómplices de esta debacle actual.

Si hoy preguntas a los pocos convencidos, te dirán que los grandes partidos son de derechas cuando en el fondo siguen siendo de izquierdas , nadie sabe muy bien cómo se come eso de la derecha pues siempre se usó la excusa de los pobres, las dádivas y la bobera social como patente de corso en las campañas políticas, de hecho no es casualidad que esos grandes partidos pertenezcan a la internacional socialista, es más, los nuevos partidos se niegan a separarse de la designación de izquierda y se dicen de centro, como si desligarse de todo este silogismo de idioteces políticas fuese un crimen. Aunque en confianza algunos alegan que alejarse mucho del discurso gubernamental les daría ideas a los gendarmes para acusarlos de alguna cosa, como si ya no lo hicieran.

Ojalá alguien se dé cuenta y comience por desgranar un espectro ideológico que se separe del discurso terrible de la izquierda, que de apoyos a los que tienen menos pero haciendo que se lo ganen, sin obligar a nadie a escoger entre ser traidor o compatriota en esa suerte de chantaje eterno al que muchos (por hambre o por sinvergüenza) se pliegan sin cortapisas ni peros, para que en pocos años podamos levantar cabeza.

José Ramón Briceño, 2018

La izquierda en la Venezuela del siglo XX