José Briceño Diwan in Directivos y Ejecutivos, Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores Director de Prensa • Cámara Venezolana de Empresas Aeronautica May 19, 2020 · 3 min read · 1.9K

Ser fotógrafo

 

Durante muchos años me dediqué a la docencia fotográfica, bien dentro del esquema educativo formal de universidades e institutos especializados como dictando cursos cortos , eso sin contar las horas dedicadas a tomar clases de maestros en distintas áreas de la fotografía así como a la práctica profesional en distintos medios por lo que considero haber conocido buena parte del sistema educativo, desde los tiempos del laboratorio químico hasta los avatares de la parafernalia digital de estos tiempos.

Dejé de ser docente cuando comencé a encontrar mucho estudiante sin pasión, de esos que quieren aprender un oficio para salir a ganarse la vida, eso no es para nada punible, sin embargo considero que dedicarse a hacer fotografías responde más a la búsqueda de entender el mundo que del afán por ganar dinero, lo usual es que al final la construcción de un universo particular será más productivo que tener el dominio exacto de la técnica que de paso sirve perfectamente para hacer hermosas reproducciones infinitas de la misma imagen pero con variados protagonistas tal como sucede en los que se dedican a los eventos sociales u otras vertientes del oficio donde no hay mucho más que entender que a la preferencia del cliente. El alumno que está ávido de descubrir el mundo por lo general dispara su obturador sin que exista más ganancia que el placer personal de lograr encontrar algo, en los principiantes es el experimentar que más adelante van buscando formas personales de ver el mundo por lo que resultan ser seres que dejan algo, en cambio los que responden a la mecánica de la gratificación bien sea monetaria o por aprobación mínima de la clase si acaso terminan siendo excelentes tecnósofos de la biosfera fotográfica que le corresponda.

Imagino que llega un momento en la vida profesional que se debe hacer un alto y comenzar a pensar en buscar que el proceso educativo sea más una colaboración que la imposición de una técnica especifica tal como parece ser la dirección de la búsqueda de los que aspiran a ganarse la vida con las imágenes, oficio que por cierto cada día está más de capa caída gracias a la avalancha de facilidades que otorga lo digital, desde la eliminación de puestos de trabajo en los pocos medios formales que quedan hasta la desvalorización del público que piensa en el oficio como algo menor cuya calificación no merece respeto imagino que gracias a la profusión de equipos baratos a disposición de cualquiera. Aunque me parece este último punto algo desbalanceado pues es como pensar que los escritores tienen menos merito por la existencia de procesadores de palabras, sin embargo la tabla de salvación está precisamente en lo que muchos se niegan a ver.

Por experiencia sé que hacer fotos tampoco es algo que responda a la misma exigencia académica de un cirujano , el asunto técnico tampoco es un asunto de física cuántica que con algo de sentido común se resuelven muchas cosas y si tienes acceso al equipo correcto tanto más fácil es la tarea de hacer un trabajo decente, lo que si exige mucho es la construcción de visiones que reflejen el mundo interior del fotógrafo, esa capacidad que tienen unos pocos para manejar la luz en virtud de exponer su opinión, sentir o aversión de manera que bien puede asumirse como poética, esos que sin hacer maromas técnicas dejan claras e inteligibles marcas discursivas en su composición para dejar bien en claro lo que quieren comunicar, seleccionar el momento exacto donde se conjugan todos los elementos necesarios para la imagen, esos que deciden como manipular la luz, el encuadre, las texturas, el proceso final y hasta el título de la imagen para hacer de cosas ordinarias algo extraordinario y de las extraordinarias algo épico.

Como usuario de las redes sociales debo admitir que soy muy flojo, no reviso nada que no esté entre los primeros puestos de Instagram por ejemplo, y eso si sale en mi muro o estoy etiquetado, con raras excepciones pero por lo general no sé qué publica la mayoría de mis seguidores ni de los que sigo, la razón se debate entre evitar ver las sonrisas con ojos tristes de tanta gente exiliada que a fuerza de selfis pretende hacernos creer que les va de maravilla, eso me causa tanta tristeza que prefiero evitarme el paso, no es que dejaran de interesarme si no todo lo contrario , por costumbre del oficio ya uno aprende a diferenciar sonrisas forzadas de la alegría real así que pocas veces me animo a mirarlos. Por otra parte está la avalancha de fotos insulsas, unas que pretenden ser arte y las demás que solo son parte del ejercicio onanista del paisaje bonito. También debo admitir que no soy tan exitoso en las redes como quisiera pero al final eso no me importa mucho, lo que tiene relevancia es dejar la estela del trabajo personal como registro de la vida que se supone quedará ahí por mucho tiempo, luego de tanto perder archivos por discos quemados y el cementerio de computadoras que está en alguna parte gracias a mi descuido el único respaldo que queda está regado entre redes sociales y correos electrónicos.

Como fotógrafo agradezco haberme encontrado de frente con la literatura de la mano de los estudios formales, el tener una profesión que comparte el principio estético desde la teoría es algo que debe agradecerse pues elimina de plano tanta falsa percepción de divismo propia de quien se envanece por su capacidad técnica para terminar rendido ante la capacidad de la ficción para explicar la realidad y como la fotografía es esencialmente ficción por aquello de congelar en bites la décima de segundo que nunca más volverá a suceder, valiéndose además de la manipulación de la luz para dar un matiz muy alejado de la estricta realidad del instante, en cuanto a mis estudiantes creo que los más brillantes son esos cuya curiosidad va más allá del asunto técnico del encargo económico, hay mucho mundo inexplicado para centrarse en lo predecible y pretender ser recordado por eso. El oficio por sí solo no basta para la elevación del trabajo, necesita de aportes de otras áreas para poder ganar la sustancia necesaria.

Los nuevos fotógrafos y aquellos que se sienten varados en el mismo punto les digo que hay otra forma de ver el mundo, está al alcance , fuera de Netflix , Facebook, Instagram o cualquier otro pasatiempo absorbente del siglo XXI, está en nutrir el oficio con la mirada curiosa que explore el entorno, que de cuerpo a las fobias, las filias , paranoias, terrores y amores , solo cuando atraviesen el infierno de verse al mundo sin efectos ni complacencias desde esa óptica personal que incluya un universo múltiples capas que se nutre de la semántica de la imagen construida bajo esquemas que no excluyan la estética podrán comenzar a ser fotógrafos integrales, también vale ganarse la vida pero eso sin el ejercicio espiritual de exorcizar los demonios del siglo XXI no tiene ningún sentido.

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Prof, José Briceño 2020

@jbdiwan (Instagram)

Ser fotógrafo


Daniel Gutierrez Perez May 22, 2020 · #1

Hola @José Briceño Diwan te recomiendo leer esto, probablemente sea de tu interés https://bit.ly/2zVJ09Z

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