José Briceño Diwan in Directivos y Ejecutivos, Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores Director de imagen y relaciones institucionales • Corporación Ezequiel Zamora Jun 11, 2020 · 4 min read · ~100

Ser o no ser, he ahí un dilema

 

Hace unos días, una tarde cualquiera, se me salió comentar uno de los mantras sociales que sigo desde mi lejana juventud a mi compañera de escritorio, una bella pelirroja, quien tiene voz de encantadora de serpientes y cabellera de medusa que petrifica a todos los hombres cada vez que les habla (debo admitir que no soy la excepción), dije así, con el desenfado natural de lo irrelevante que “no trato a pendejos” la dama palideció y contestó alguna cosa sobre el complicado clima caraqueño y lo espantoso de andar en metro , asunto que en verdad me cayó mal pues la hice sentir incomoda , seguro piensa en mí como un engreído pelafustán de mediana edad con sueldo de burócrata de bajo rango que se cree la gran cosa por un par de logros irrelevantes para el “mundo real”. La verdad es que nada está más lejos de mi pensar, eso de “no tratar a pendejos” es en realidad una forma de protección contra la tontera global y en este país (Venezuela), una manera de no caer en la tentación de alguna barrabasada que bien te puede costar la libertad, el empleo, la calma, los amigos y en casos extremos hasta la vida.

Considero pendejos a todos aquellos que independiente de su rango académico, credo, estatus político o ideología de vida está pleno de la mala vibra, gente que vive del chisme, la maledicencia, esa que se cree “viva” y no son más que malas personas que andan de trampa en trampa, esos que tienen doble faz , quien jamás lee y jura que el código Da Vinci es la obra cumbre de la literatura occidental, las marcas de ropa son una necesidad, Kim Kardashian es el modelo ideal para emular así sea de pobres (en Venezuela hasta los millonarios son pobres si comparamos su cuenta bancaria en bolívares con la de cualquier profesional en Latinoamérica) , los que no aportan nada a la conversa y juran sobre siete cruces que fumar yerba o caer ciegos de la borrachera deben ser máxima aspiración en la vida de todos los demás, los fanáticos ultrosos de algún estilo de vida , quienes se piensan que son algo del otro mundo por su elección sexual, aquellos tiene ciertos hábitos alimenticios, las personas esas que saben muchísimo pero se niegan a ver que quizá la teoría aprendida en la universidad tiene otras nuevas formas , en fin, un largo catálogo de ítems que pueden fácilmente ser resumidos en cierta aura de una absurda posición cuya inflexibilidad mental atenta en contra de la inteligencia, ya estoy viejo para perder tiempo, saliva, aliento y paciencia rodeado de personas con quienes no disfruto el rato.

Eso de pasar horas con quienes en nombre de una ideología determinada piensan que el mundo debe ser un sitio pleno de amor por el prójimo pero cuando pierden la compostura gritan al cielo que un holocausto acabe con los “fachos de mierda” que no entienden que el socialismo es puro amor del bueno, es una absoluta pérdida de tiempo, he descubierto que la mayoría de esa gente vive en una parcelita mental que los ciega ante las pruebas históricas de lo nocivo que es tener posiciones políticas inflexibles, esos que dicen voz en cuello lo hermosamente tolerantes que son, sin caer en cuenta que eso de la “tolerancia” está más cerca del insulto crudo que de la buena intención, tengo la impresión de que lo saben pero perversamente repiten la palabreja para que los bobos lo repitan hasta la saciedad, ser TOLERANTE es una forma de segregar pues si toleras a alguien es algo así como decir que lo soportas por un asunto de corrección social, es como si dijesen “Pobre fulano/a es así y yo lo tolero porque soy bueno” lo correcto sería decir que “ACEPTAN” al prójimo, eso es mucho más respetuoso. Los más ofensivos son el gremio de quienes tienen una posición sexual diferente, esos que gritan “Soy Gay/Lesbiana/Bisexual/Pansexual”(o cualquier otra variante que no conozco) y acusan a todos de intolerantes a menos que les aplaudas las gracias , si no asistes a una discoteca “de ambiente” o no te agradan porque no te da la gana escuchar sobre lo cruel que es la vida para con ellos (o ellas), eres un terrible homofóbico, si al final no te gusta algo simplemente con no asistir o andar acompañados de ellos estás más cómodo, eso no debería tener mayor relevancia , no te hace mala persona ni quiere decir que los odias, cada quien con su vida y sus gustos , sin embargo igual eres el enemigo a acosar siempre, eso me aburre un montón. Igual aplican los insufribles herbívoros que andan evangelizando a todos aquellos que vivimos (por que el sueldo no alcanza) soñando con hartarse de productos cárnicos en una orgia de colesterol (harinas y azúcar procesado) que no acabe jamás, sin hablar de quienes matan el momento con alguna cantaleta sobre la vida sana, el tabaquismo, el alcohol, la cafeína, los ansiolíticos [o los alimentos transgénicos] como si por andar limitándose el placer natural de las adicciones van a ser inmortales, esos aburren como testigo de jehová un domingo por la mañana .

Quienes cuentan historias sobre lo buenisimos(as) que son bebiendo/fumando/ conquistando/mintiendo/robando/enredando/intrigando (políticos, algunos militares y abogados incluidos) en resumidas cuentas, todos los que andan jodiendo gente deben ser catalogados de pendejos a quienes dedicarles minutos cuentan como castigos infernales, aplican también los que juran que el dinero debe ser el fin y no un medio, desdeñando de paso todo aquello que no tenga que ver con la cornucopia de millones (imaginarios o reales) que gastan en mantener su estilo de vida. Los que se desgastan en penas, que malviven con la desesperada necesidad de ser miserables acosados por males terribles que hacen palidecer a las plagas de Moises. También aplican los insufribles “artistas” sabios de la Wikipedia que se sienten merecedores del premio “Príncipe de Asturias” solo por manejar un par de herramientas de su oficio, tener estampa de “intelectuales” pero que no leen ni les interesa, que piensan que la actitud lo es todo y por eso son merecedores de loas, sin caer en cuenta que ser artista es un oficio duro, exigente , malvado por definición que incluye mucha reflexión, que no tiene nada que ver con ser diferente si no con pensar más allá de la simpleza y de manejar el lenguaje como los buenos poetas, algo así como diría uno de mis grandes maestros , Alfredo Fuenmayor (Que ha de estar felizmente mal portándose en el cielo bohemio) “Ser artista es cagarse en el alma de todos sin que muchos se den cuenta”.

Me atrae la gente con intereses variados, buena conversa, que aporte cosas para aprender, sin prejuicios, preferiblemente con mucha más cultura que yo, que no ande con remilgos de convento ni pretensiones mayores a las de pasarlo bien el poco rato que podemos conversar por aquello de los costos y las obligaciones, que no se arredren ante algún tema espinoso, que tengan argumentos de peso en las discusiones, que sepan que hacer cosas interesantes no es nada del otro jueves, que fumarse un porro no es delito, que beber es algo para mitigar el estrés, que hay quienes (como yo) pensamos en una gran gama de grises, que la vida es corta para desgastarse en discusiones bizantinas que nunca llegarán a ningún lado, que salir o acostarse con una dama no es nada dramático que merezca publicar los detalles si hay éxito más allá de alguna exclamación y con pruebas documentales en mano, que la queja cotidiana sin ofrecer opciones para superar las miserias de la adultez es perder un tiempo precioso, que el trabajo acaba con el horario de oficina y a nadie interesa que tan mala gente, idiota, insufrible o mal pagado es tu empleo, que cada quien vive como le da la real gana , que la maledicencia es un mal vicio si no hay argumentos de peso o pruebas irrefutables de que el comentario es válido pues destrozar la vida de alguien es de muy mal gusto, aunque a decir verdad tampoco es que uno le parta un hueso a nadie pero cae mal el asunto, que tener dobles posiciones es poco ético, en fin, si voy a ser amigo de alguien evito por sobre todo serlo de “Pendejos”, me gusta la gente inteligente, el tiempo es poco y las miserias muchas para mal utilizarlo en reuniones grises que no ayudan ni tan siquiera a espantar un poco la monotonía de ser pobre, feo y soltero sin solución a la vista.
José Ramón Briceño
@jbdiwancomeback
Ser o no ser, he ahí un dilema