José Briceño Diwan in Directivos y Ejecutivos, Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores Director de Prensa • Cámara Venezolana de Empresas Aeronautica May 18, 2020 · 4 min read · 1.8K

Sobre la situación de la cuarentena venezolana

 La cuarentena empieza a ser flexibilizada en muchas partes del mundo, sin embargo en Venezuela parece haberse endurecido, la verdad más allá de la absoluta inactividad económica en el país , todo parece funcionar con cierta normalidad, veamos, desde hace varios meses ya la moneda local está siempre amenazada por colapsar de hecho a poco tiempo de salir a circulación la última emisión de billetes han sido neutralizadas unas cuantas denominaciones a causa de la presión económica quedando como válidas para el trueque solamente los billetes de 500, diez mil, veinte y cincuenta mil bolívares , teniendo en cuenta que actualmente un billete de 10 mil solo alcanza para pagar un pasaje de autobús en línea urbana ya podemos darnos una idea de cuánto puedes hacer con las otras denominaciones llegando incluso a gastar tres billetes de la más alta denominación para comprar una empanada regular o un café grande en alguna panadería, de paso desde hace un rato los bancos no entregan grandes cantidades de efectivo por lo que tampoco es un gran cambio el que sea tan difícil encontrar para el gasto menudo de diario.

Por otra parte la crisis alimentaria ha sido una constante debido a la inflación pertinaz que cada día se come una parte importante del valor del sueldo, así los que pueden han preferido utilizar el dólar como moneda de curso legal, si no tienes acceso a él pues mal te puede ir, la escasez, la inflación y la precariedad sanitaria es una cosa que jamás ha dejado de existir por lo que la cuarentena más allá de prohibirnos taxativamente hacer ciertas cosas tampoco es que ha cambiado tanto la rutina de las mayorías que de tanto vivir entre crisis encadenadas ya asumen esto como una modificación más de su normalidad y no como la consecuencia de algo bastante perverso que se cierne sobre la ciudadanía, al final a muerte súbita es algo presente en la psique del colectivo pues entre balas o enfermedades incurables ya no por ausencia de cura si no por la imposibilidad de pagarla las probabilidades de morir son muchas más que las de cualquier otro país donde no exista guerra declarada., recordemos que a pesar de no estar en guerra con nadie este es uno de los pocos sitios en el mundo donde hasta los niños saben diferenciar el estampido de una bala al sonido de un petardo.

Esta costumbre de sobrevivir entre la miseria hizo que en un principio a nadie le hiciera mucho ruido el asunto de la cuarentena, muchos incluso lo asumieron como una larga vacación pagada pues se supone que el estado correría con los sueldos de quienes se quedarían sin empleo debido a la naturaleza del mismo, en ese aparte hay multitudes, vendedores de mostrador en tiendas consideradas no prioritarias como ropa , calzado, artículos deportivos , también incluimos en eso a los empleados de cines, teatros (esos son muy pocos) , vigilantes, empleados de mantenimiento en hoteles, toda la infraestructura turística, restaurantes de todas las categorías, licorerías y pare usted de contar cuantos empleos dependen de la venta diaria para sobrevivir y si no hay gente en las calles tampoco habrán clientes, hasta el próspero negocio de la prostitución ha de haber quebrado por la cuarentena, quince días más tarde al no existir quincena ni por los patronos ni por el estado ya el asunto se puso gris. La gasolina hace meses es escasa en el interior de la republica pero desde hace muy poco tiempo la escasez se generalizó y hasta en la capital hay coles inmensas para acceder a os veinte litros que por ley te van a vender, si no quieres hacer la cola toca pagar hasta dos dólares por litro en el mercado negro, eso es más caro que en cualquier parte del mundo sobre todo si el precio oficial es tan bajo que los compradores de combustible usualmente dan un billete de alta denominación que es la ganancia real de los prestadores del servicio quienes por esta razón son los mejor pagados de toda la escala salarial del sistema público en Venezuela, por supuesto eso encarece aún más el costo de cualquier cosa pues el tanque de un camión pequeño carga cien litros que cargados a precio de mercado negro son doscientos dólares , aproximadamente a tres años de sueldo de un profesor titular de cualquier universidad venezolana y a 45 sueldos básicos , lo que debe transferirse al costo de cualquier operación de traslado de mercancías (flete) si a eso le sumamos los gastos asociados que pertenecen al nebuloso espectro de lo solicitado por guardias o policías en cada alcabala sin contar la mordida que seguramente pedirán los grupos armados de la zona donde se cargue el camión pues tenemos un índice altísimo de costos que son transferidos directamente al consumidor sin piedad ni chance de negociación por lo que la economía de todos está colapsada, eso es un clavo más para el ataúd de la paz social.

Como es normal, el cumulo de incomodidades devenidas por el natural despeñadero económico venezolano ha ocasionado no pocos levantamientos armados que curiosamente son desarticulados al nacer, sin embargo en las zonas populares ya se está notando la resistencia cuando los mismos malandros antaño socios del gobierno ahora se enfrentan en luchas campales por el dominio del territorio lo que tiene en combates varias zonas populares del oeste caraqueño y un alerta roja en el resto del territorio donde la salvajada es mucho mayor debido al tradicional abandono por parte de las autoridades que junto a la indefensión de los habitantes hacen de estos vastos territorios espacios perfectos para que cualquier mal viviente relacionado con alguno de los múltiples carteles criminales que hacen vida en el país se tomen como propios amplios territorios que ahora son consideraos zonas de guerra. La declaración de la cuarentena incluyó un decreto de conmoción nacional que incluye la eliminación de las garantías constitucionales y el debido proceso, lo que son armas formidables para dar carta blanca a los organismos de seguridad para ser (más) impunes que nunca, antes cuando menos tenían que guardar las formas , ahora por decreto oficial ya no hay necesidad por tanto el control social es más férreo al igual que la censura por lo que en realidad nadie sabe lo que pasa más allá del tuiter que también es bombardeado con dosis intensas de desinformación vía cuentas tarifadas , mucha confusión es el caldo de cultivo ideal para el estado.

Tengo la impresión de que el fulano estallido social que todos desean jamás se va a dar, quizás en ese escenario lo que habrá será una escabechina de malos contra peores por el control a menos que un tercero intervenga, en este último caso la pregunta no es si estaremos más jodidos, es por cuanto tiempo será, miremos por un momento el ejemplo de Panamá y volteemos a detallar la situación venezolana, la represión no bajará, el estado no cejará en su interés por seguir al mando y lo más trágico que muchos lo seguirán debido a las migajas que regala que en muchos casos no pasan de los tres dólares regalados a los ciudadanos que porten su carnet de la patria y la bolsa de comida que perciben muchos cada tres meses, sin sentirse ofendidos porque su trabajo no les dé para comer completo según sus capacidades tal como si lo hace en economías menos caóticas. Como último paso imagino que cuando la situación se vuelva incontrolable dejaran correr el coronavirus como calmante social, se escudaran bajo la excusa del bloqueo o la mala intención de las potencias y les servirá para entretener a los sobrevivientes.

Una de las cosas buenas de la política oficial es que cualquier cosa por retorcida y malévola que parezca es factible, lo bueno es que resulta fácil adivinar partiendo de la mala fe, la parte terrible es que no existe escapatoria.

José Briceño

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