jose fraile in Abogados y Letrados, Jurídico, Derecho / Abogados ABOGADO • FRAILE ABOGADOS Feb 23, 2020 · 4 min read · 2.4K

MECANISMOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA PRODUCCIÓN DE NORMAS LEGALES

MECANISMOS DE PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA PRODUCCIÓN DE NORMAS LEGALESIntroducción

En la antigua Grecia cuando los considerados “ciudadanos” en ese momento (estaban excluidas de la ciudadanía las mujeres, los niños y los esclavos), discutían en una plaza llamada “ágora” y decidían en conjunto, estaban ejerciendo la llamada democracia directa; en ella, todas las personas en conjunto deciden sobre los recursos y el destino de la colectividad, esta idea funcionó por el reducido tamaño de la población participante, hoy en día, muchos dicen, es imposible dadas las dimensiones de la sociedad. Cuando las sociedades se van haciendo más grandes y diversas inventan la idea de la representación y así surge la democracia representativa. Esta consiste básicamente en que las personas son llamadas a elegir a sus representantes y a postularse como candidatos o candidatas, para ello resultó indispensable agruparse en partidos políticos, dada la imposibilidad de participar directamente de manera individual. Rousseau (1969, p. 88) que se mostró en contra de la representación, era consciente que la democracia directa era imposible en un territorio extenso y con mucha población. Su idea era simple, los pueblos necesitan de leyes para gobernar la vida pública, si todos participan en la formación de dichas leyes, entonces en el análisis final, cada uno tiene que obedecerse a sí mismo. El producto final del sencillo argumento es autodeterminación y pluralismo, elementos que de una u otra forma los encontramos en los inicios de la democracia directa practicada en la antigua Grecia. En este trabajo complementario nos referiremos los mecanismos que existen para que la ciudadanía produzca sus propias normas. No confundir con la participación de la ciudadanía en la gestión pública. Al respecto en nuestro país se publicó hace años la Ley 20.500, sobre Asociaciones y Participación Ciudadana de la Gestión Pública, esta nos permite como ciudadanos acceder a la información en la gestión de los proyectos, ser partícipes de la cuenta pública de un servicio, conformar los consejos de la sociedad civil y fomentar las consultas públicas, así por consecuencia, todos podemos incidir en la gestión pública y en los temas de interés público que les afectan. Pero el trabajo no se trata de ello sino de cómo podemos ser partícipes en la producción de las normas que nos gobiernan

Desarrollo

El tema es crítico ya que en nuestra actual Constitución son muy pocas o muy tardías, a mi parecer, las normas que permiten que los ciudadanos puedan participar en la producción normativa, de hecho, a diferencia de lo que ocurre en materia de participación política, el principio de participación ciudadana como directriz ordenadora de nuestra forma de gobierno y administración no goza de una consagración constitucional clara y expresa. El principio participativo no se encuentra contenido en la regulación orgánica de la Constitución, ni en el capitulo IV relativo al Gobierno. En particular, son tres los casos de democracia directa en nuestra Constitución. El primero, el llamado plebiscito, que es de muy rara aplicación porque para que el Presidente obtenga la facultad de convocar a plebiscito, cada Cámara debe insistir en un proyecto rechazado por el Presidente, con el voto conforme de los dos tercios de sus miembros en ejercicio. La otra posibilidad de democracia directa está contemplada en el Artículo 118 de nuestra actual carta magna, dice: “Una ley orgánica constitucional determinará las funciones y atribuciones de las municipalidades. Dicha ley señalará, además, las materias de competencia municipal que el alcalde, con acuerdo del concejo o a requerimiento de los 2/3 de los concejales en ejercicio, o de la proporción de ciudadanos que establezca la ley, someterá a consulta no vinculante o a plebiscito, así como las oportunidades, forma de la convocatoria y efectos.” Y ahora, por los cauces en que devino el llamado estallido social, debemos destacar, este tercer mecanismo de democracia directa; con la publicación de la Ley N° 21.200 el 24 de diciembre de 2019 se establece un nuevo artículo 130 de la actual Constitución que se refiere al procedimiento para la elaboración de una nueva Constitución de la República. En resumen, el presidente convocará mediante un decreto supremo exento a un plebiscito nacional para el día 26 de abril de 2020. En él las primera cédula electoral contendrá la siguiente pregunta: “¿Quiere usted una Nueva Constitución?”, la segunda cédula contendrá la pregunta: “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?”. Luego, la actual constitución establece los mecanismos de la elección de los miembros de la Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional (que en definitiva se remite a las disposiciones para la elección de diputados en Chile ), y regula un plebiscito nacional constitucional para que la ciudadanía apruebe o rechace la propuesta que nazca de la Convención. El sufragio en este plebiscito será obligatorio para quienes tengan domicilio electoral en Chile.

Hasta ahí nuestro país y su regulación actual. En otros países y en la doctrina se distinguen diversos tipos de democracia directa. La diferencia entre ellas radica en quienes convocan y promueven el uso de sus distintos instrumentos. Esta puede ser impulsada “desde arriba”, como es el caso de Chile y el plebiscito nacional de Abril, pues viene generado por el Congreso, o por el contrario “desde abajo”, como ocurre con la propuesta de plebiscito comunal en Chile, que si es propuesto por la ciudadanía, según artículo 100 de la LOCM, necesita la concurrencia con firma ante el notario de a lo menos el 10% de los ciudadanos que sufragaron en la última elección municipal. En teoría, que convoque el Ejecutivo tendrá implicancias distintas a si quien promueva la participación es la propia ciudadanía, o un conjunto de organizaciones sociales. Los ciudadanos podrían, eventualmente, alterar el statu quo si es que se oponen a una legislación o proyecto de ley aprobado por el Congreso Nacional. Veamos los casos de participación directa que propone la doctrina:

i) Referéndum. Se trata de una forma de consulta popular que tiene como principal finalidad que la ciudadanía apruebe, ratifique o simplemente se pronuncie sobre temas legislativos, constitucionales o administrativos. Se diferencia del plebiscito por el hecho de que este último instrumento se aboca principalmente a temas de orden político. En algunas ocasiones, la realización de referéndum puede ser convocado por la autoridad, o por el contrario ser promovido a instancia de la propia ciudadanía.

ii) Derecho de revocatoria. Consiste en someter un mandato a voto popular. Al ejercer este derecho, la ciudadanía queda facultada a retirar un mandato que ha sido conferido previamente a través de la votación popular. La revocación se realiza a través de comicios en los cuales el ciudadano se puede pronunciar por una alternativa favorable o desfavorable. Veamos como opera en Colombia: https://www.youtube.com/watch?v=hW6gFBON4rg

iii) Iniciativa popular. A diferencia del referéndum, que tienen un efecto reactivo en los ciudadanos, la iniciativa popular apela a su proactividad. Por lo general, se despliega mediante la presentación de iniciativas legislativas, o de cambio constitucional, por parte de los ciudadanos. De acuerdo a lo descrito por Altman: “El mecanismos para accionar una iniciativa popular es básicamente el mismo en la mayoría de los países. Los ciudadanos reúnen firmas --cada país tiene umbrales diferentes-- y proponen una alteración del statu quo. En ejemplo en Suiza: https://www.youtube.com/watch?v=Xmr23MH-1sg

En Chile existe una moción en el parlamento (Ver texto íntegro del Boletín Nº 13223-07.) que busca establecer un mecanismo de inclusión democrática amparada por la constitución con el fin de articular un sistema de impacto popular real en la producción de leyes e incluso, de enmiendas constitucionales. Todo esto diseñado con una exigencia de firmas que permitan dotar de sustento democrático la iniciativa ciudadana.

iv) Propuestas legislativas de los ciudadanos. Un subtipo de la iniciativa popular se da cuando los ciudadanos obligan a los legisladores a considerar una acción propuesta (aunque el poder legislativo no necesariamente la acepte).

Si quieres ver como funciona en Suiza la democracia directa: https://www.youtube.com/watch?v=GkihAMTI1z0