José Manuel Nieves en Ciencia y Tecnología, Estudiantes y Universitarios, Profesores y educadores Corresponsal de Ciencia • ABC 20/3/2017 · 2 min de lectura · 1,5K

OLED versus QLED, cómo aclararse en la «guerra» de los televisores

OLED versus QLED, cómo aclararse en la «guerra» de los televisores

El mundo de la electrónica de consumo anda revuelto. Otra vez. Y en esta ocasión no se trata de teléfonos móviles, sino de televisores. La batalla por la conquista de nuestro salón se recrudece, las siglas se multiplican, las tecnologías se mezclan, se superponen, y el ciudadano de a pie se ve envuelto en un velo de confusión que no le permite distinguir lo que más le conviene. OLED, Quantum Dot, LED, SUHD, 4K HDR, QLED, Nanocells... La lista es larga y farragosa, pero detrás de cada una de esas combinaciones de letras se ocultan, en realidad, miles de horas de trabajo de auténticos ejércitos de ingenieros cuyo único propósito es lograr que lo que vemos en la pantalla de un televisor se parezca, de verdad, al mundo real.

¿Qué es, pues, lo mejor? ¿Por qué modelo debemos decidirnos a la hora de cambiar nuestra vieja TV? Vayamos por partes. Lo que las cifras han dejado ya muy claro es, por ejemplo, que los usuarios quieren pantallas grandes y de calidad. Parece que pasó el tiempo de lanzarse a las ofertas y de fijarse solamente en los precios. Por eso, y aunque el mercado no da muestras de que vaya a crecer durante este año, los televisores más vendidos son, y serán cada vez más, los de las gamas más altas, con pantallas superiores a las 50 pulgadas (los de 65 pulgadas están causando furor), y con tecnologías avanzadas de procesamiento de imagen.

A la hora de elegir, y para simplificar las cosas, lo primero que hay que saber es que, hoy por hoy, solo existen dos tecnologías diferentes «detrás» de las pantallas. Por un lado, los televisores LED y, por el otro, los OLED. Estas dos categorías, no importa cuál sea el cóctel de letras que las acompañen, abarcan absolutamente a todos los televisores del mercado. Los primeros, los LED, se distinguen porque necesitan contar con una fuente de iluminación externa, lo que se consigue gracias a un panel de pequeñas y potentes bombillas LED, (de ahí el nombre genérico) situada en la parte trasera del televisor. La luz de esas bombillas ilumina los píxeles de las pantallas, que es lo que nosotros vemos. Y antes de hacerlo, atraviesa toda una serie de filtros y capas que depuran esa luz, la concentran, la polarizan o la difuminan, la bloquean o dan paso a los colores, etc. etc.

La tecnología OLED, sin embargo, no necesita retroiluminación. Es decir, que no hay bombillas por ningún lado. En los televisores OLE