Jose Miguel Navarro Morante en Gestión del Conocimiento Empresarial, Emprendedores y Empresarios, Negocios y Empresa Consultor Holístico | Coach | Recursos Socio-Laborales | Entrenador personal • Método Cronos 13/10/2017 · 2 min de lectura · 8,6K

Cursos para empresas: ¿sirven para algo?


Actualmente se ofertan multitud de cursos para empresas, pero: ¿Son realmente útiles? ¿Hacen evolucionar a las empresas? Esta es mi experiencia al respecto.


En el desarrollo de mi profesión como consultor holístico, llevaba años observando cómo muchos de los problemas laborales estaban relacionados con problemas de relación llevados al ámbito de la empresa, así que pensé que, parte de estos problemas, se podrían resolver dentro de la propia empresa. Por supuesto, también era consciente de la importancia del proceso técnico empresarial, así que cuando creamos Ares Proyectos, al margen del trabajo que cada uno realizaba en su especialidad, deseaba crear un proyecto unificado. Nuestro leitmotiv que se repetía en mi cabeza era la unificación de la empresa, la optimización del proceso técnico y humano.

Con esta idea se creó un equipo de trabajo cuya finalidad era optimizar los recursos empresariales. Todavía recuerdo nuestras primeras palabras de promoción: funcionamiento integral, optimización de recursos, eco-eficiencia, rentabilidad, satisfacción empresarial, etc.

Cursos para empresas: ¿sirven para algo?

Nada más comenzar a contactar con empresas, me encontré con que no había ninguna persona que realmente estuviera al tanto del funcionamiento coordinado de la empresa; alguna especie de coordinador ejecutivo que relacionase y estuviera al tanto del nivel de recursos utilizados, interrelación entre departamentos, en cómo influía en el trabajo la metodología empleada, la percepción global de la empresa, y al mismo tiempo, el nivel concreto de eficacia y motivación en cada departamento. Y cuanto mayor era la empresa más desmembrado estaba este tema.

Tenías que ir de departamento en departamento. En general, a los jefes de departamento o equipo, les solía encantar este planteamiento pero cuando tenían que trasladarlo a sus superiores o a las personas encargadas de contratar el servicio la cosa iba perdiendo fuerza.

Uno de los servicios que ofertábamos era el de cursos de formación, aunque realmente estaban más próximos a consultorías formativas que a los típicos cursos que se suelen dar en las empresas. Finalmente pensamos _quizás una de las formas de llegar a más empresas sea presentar estos cursos al departamento de RRHH, que está un poco más globalizado_ y a partir de ahí proponer algún otro servicio en relación a sus necesidades.

El problema es que, por lo general, no sabían decirnos qué necesidades concretas tenían. Cuando hablabas de cursos, y por más que comentabas que eran cursos personalizados, todos pedían un temario.

Y yo pensaba, ¿Cómo vamos a darte un curso personalizado si no sabemos qué recursos tenemos que activar, cuál es el nivel de profesionalidad que tienes en tu empresa y cómo es el día a día, o qué carencias concretas tienes? ¿Qué sentido tiene esto? ¿Cómo vamos a dar un curso de mejora empresarial si no sabemos qué hay que mejorar?

Finalmente, realizamos unos temarios y lo colgamos en la web y con nuestro temario ya editado continuamos con este tema.

Desde un principio observé que el tema de ofertar un temario con cursos estándar chocaba directamente con la oferta de cursos gratuitos como los que se imparten de la fundación tripartita; algo que, francamente, me incomodaba ya que no tenía nada que ver con lo que nosotros proponíamos. Pocas semanas después, hablando con la responsable de RRHH de una gran empresa (de estas que tienen el cliché de mejora continua), me espetó en un tono poco educado: ¡todos los años hacemos cursos y siempre estamos igual! ¡Todos hacéis lo mismo!… Se refería a que no le estaban sirviendo para nada y se estaba refiriendo a los cursos que se gestionaban a través de la Fundación Tripartita. Esto lo tomé como un pequeño bofetón que me hizo reflexionar y pensar que nos estábamos desviando de nuestra idea original.

El caso es que tenía razón ya que los cursos tal como se imparten regularmente en las empresas, no sirven para casi nada.




La mayor parte de ellos son cursos que se tendrían que realizar, en todo caso, antes de entrar en la empresa. Imagínate que tu empresa va a contratar a una persona para el área de administración, y lo que hace, lógicamente, es contratar a alguien con cierta soltura en el ordenador y que sabe trabajar con las herramientas imprescindibles en cualquier empresa: procesador de textos, base de datos, hoja de cálculo, correo electrónico, buscadores, capacidad de redactar cartas o informes, etc. ¿O quizás la contratas sin que sepa hacer nada y luego esperas que, en un curso teórico externo, le den formación para que pueda trabajar en tu empresa? Evidentemente, esto sería un sinsentido.

Los siguientes puntos son los comentarios más populares que me he encontrado para justificar la impartición de cursos:


Podéis leer el artículo completo en el  Blog Corporativo de Ares Proyectos Integrales



Paola IP 5/1/2018 · #12

Ni olvidarla repercusión positiva de los empleados

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#10 En efecto @Fernando 🐝 Santa Isabel Llanos hay que orientar en función de las necesidades observadas... tanto en la empresa como en el profesional ... Saludos

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Muy interesante sin duda. Lo que está claro que las empresas deben apostar por la mejora continua, llegar a la excelencia y mantenerse y para esto, solo es posible si tu equipo está en continuo aprendizaje. La formación es indispensable pero en aquello que realmente sea provechoso, no el formarse por formarse, simplemente porque la empresa tenga una subvención.
Una buena empresa de formación debería justamente orientar a la empresa (Cliente), hacer un estudio de lo que hace la empresa y a donde quiere llegar, para poder ofrecer lo que realmente necesita la empresa para prosperar.

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#5 Saludos Jorge 🐝 Carballo Pérez Aunque, más que abrir los ojos lo que se necesita es abrir los oídos... :) y sintonizarlos en una nueva frecuencia...

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#2 Hola Juan J. Tamayo de nuevo coincidimos... de ahí la prioridad de aportar enfoques basados en la experiencia.... Saludos virtuales

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#1 Así es Jose Vicente, el primer punto a solventar es el área de liderazgo... y romper el círculo vicioso en una dinámica generada durante años el reto a superar. Un saludo

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Muy de acuerdo. El problema que veo es que se imparten cursos en lugar de desarrollar una cultura de aprendizaje. Porque todas las organizaciones aprenden. El conocimiento está en la mente de los trabajadores, y es necesaria una estrategia para que ese conocimiento sea asequible, renovable y utilizable por cualquier persona y en cualquier momento. Y dejar los cursos solo para cuando se aprende algo por primera vez o para profundizar en una materia. Lo explico con más detalle aquí: http://nubedidactica.com/aprendizaje-en-las-organizaciones-formal-o-informal/

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Jorge Carballo Pérez 14/10/2017 · #5

Muy Interesante tu planteamiento @Jose Miguel Navarro Morante esto es para abrir bien los ojos !!

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