Juan García Couselo en Gestión del Conocimiento Empresarial, Emprendedores y Empresarios, Negocios y Empresa Formador | Conferenciante | Presentador | Organizador | Dinamizador de eventos • Freelance 9/6/2018 · 1 min de lectura · 3,3K

El dilema de Karius

El dilema de Karius   Photo by Laurence Griffiths/Getty Images

Hace unos días el Real Madrid jugó (y ganó) con el Liverpool la final de la Champions League. El portero del Liverpool, Loris Karius, se convirtió por sus errores en el protagonista involuntario del encuentro.

                                            Crédito imágen: @LorisKarius

En el mismo partido, Bale hizo un gol de los que quedarán para siempre el recuerdo de los aficionados.


Si preguntamos ahora a 20 personas ¿se acordaran más del acierto de Bale o de los errores de Karius?

Estos son los resultados de mi “estudio de mercado” : Karius 18 — Bale 2

Aunque estadísticamente la muestra no sea representativa y los resultados no concluyentes, hay una tendencia a destacar más los fracasos que los éxitos (curiosamente este post también lo hace 😉). ¿Será por envidia o una forma de reafirmación tal vez?

Si extrapolamos la situación a las organizaciones, en una coyuntura como la actual en la que el mercado (clientes) es muy exigente y demanda nuevos y mejores productos/servicios a gran velocidad, la innovación es casi una cuestión de supervivencia.

Queremos que la innovación sea un pilar de nuestra cultura organizativa, seguramente hasta se vea reflejado en “LA MISIÓN” y aparezca en alguno de esos “cuadros” que tanto nos gusta enseñar a las visitas. Ahora solo falta que nuestros equipos (personas) tengan “ADN innovador”, que sean valientes y creativos a la hora de buscar soluciones.

Lo que no se mide no se puede mejorar, así que manos a la obra, como cualquier científico en su laboratorio, probamos, medimos y analizamos los resultados de nuestro I+D.

Aunque innovar supone explorar, descubrir, experimentar… y ya sabemos que pocas veces las cosas salen como uno espera a la primera.

Y aquí en este punto, volvemos al “estudio de mercado” cuando los resultados no llegan o no son los esperados. A fin de cuentas las empresas no son tan diferentes de los equipos de fútbol, viven de resultados y cuanto más competitivo es el entorno, menos margen queda para el error.

Si no concedemos ese espacio a las personas para equivocarse ¿podemos esperar que prueben cosas nuevas?, ¿descubrirán otras formas de hacer su trabajo?, ¿se crearán nuevos productos o servicios?.

Werner Vogels, CIO de Amazon en una reciente entrevista decía:

“El error no solo no se penaliza, sino que los empleados que han vivido un fracaso están mejor considerados, porque se entiende que aprendieron algo valioso de ello. Nuestra lema es: ‘experimenta, aprende, mide y aprende de nuevo’, y así una y otra vez. Ojo, un experimento cuyo resultado se conoce de antemano no es un experimento. El riesgo debe estar implícito en una innovación”

El Liverpool nos enseñó que su You’ll Never Walk Alone (nunca caminarás solo) no son sólo palabras…


… ojalá innovar tampoco lo sea.

¡Feliz semana!

Artículo publicado originalmente en El emprendiz