Cómo convertir tu mesa en la zona más productiva

Cómo convertir tu mesa en la zona más productivaLa mayoría de los trabajos en la actualidad pasan por estar en una mesa, despacho u oficina, normalmente esto incluye además situarse frente a una pantalla de ordenador. Son horas y horas de jornadas que se acumulan y que, en ocasiones, no se rentabilizan del todo como uno quisiera. ¿Esto por qué sucede? Porque existen distracciones, elementos que entorpecen la concentración, una mala planificación o una ausencia de orden en la lista de prioridades y los proyectos que están en la cola de progreso.

Todos estos factores intervienen en este mismo proceso, el de conseguir trabajar en un espacio que aúne productividad y comodidad. ¿Qué se necesita por tanto para llegar a este punto? Dependerá en gran medida de la persona y su personalidad. Del mismo modo que también habrá que valorar y tener en cuenta la actividad profesional que se va a desarrollar.

Crea un espacio a tu medida

En líneas generales, uno de los consejos principales que hay que seguir es el de crear una zona de trabajo por y para ti. Una máxima que se traduce en mantener el orden adecuado, dentro de la mejor organización que requieras en el trabajo. Para ello, puede que en tu mesa necesites mucho espacio para fichar documentos, o simplemente te haga falta una simple zona para el ordenador y el soporte del monitor para la oficina.

Todo depende de diferentes variables. Muchos prefieren mesas amplias y anchas donde poder distribuir todos los documentos, teléfono de empresa, calendarios, estuches para bolígrafos, bandejas para guardar carpetas e información del día a día…

Mientras que otros prefieren tener un espacio más íntimo y aprovechar todo tipo de estanterías, armarios o cajoneras para organizar y archivar todos estos documentos, sobre todo si no son de uso prácticamente diario.

Gestiona el orden de trabajo diario

Para alcanzar una productividad regular en el tiempo no hay nada como siempre tener todo a disposición y buen recaudo. Hablo tanto para las versiones digitales como impresas. Realizar copias de seguridad, y guardar en ficheros y armarios los archivos más importantes, o incluso hacerte con herramientas y sistemas específicos para según qué trabajos donde la información debe estar bien custodiada, mecanismos como las destructoras de papel y documentos.