Los errores salen caros


Los errores salen caros


El pasado 29 de octubre de 2019 FNAC sacó a la venta el smartphone Huawei P30 Pro 6,47" 128 GB  con un costo de 124’90 € para socios y de 139’90 € para no socios por un "error tipográfico", frente a los 699’90 que, según la compañía, debía costar el dispositivo.TREMENDO PELÓN, seguro que costó unos cuantos miles.

La oferta se propagó rápidamente por las redes por medios no controlados por FNAC y, como es lógico, se disparó la demanda. Posteriormente, la empresa adoptó "medidas inmediatas", comunicando a los clientes el error padecido y la cancelación del pedido, devolviendo el importe abonado.

¿Crees que debieron asumir el error y permitir a los usuarios que se aprovecharon de esto, a quedarse con los celulares?

¿En caso de un partido de futbol importante como Madrid vs Barca si pasara este error, crees que sería justo que los fanáticos que pudieron comprar la entrada mucho mas económica que los demás, los dejen pasar?

La JUNTA ARBITRAL NACIONAL DE CONSUMO ha fallado a favor de un consumidor que reclamaba la entrega de un teléfono que había adquirido en su página web mucho más barato que su precio de mercado. La compañía se negó a suministrar el producto aludiendo que fue consecuencia de "un error informático".

De las pruebas aportadas se desprende fácilmente que un precio como el ofertado puede distorsionar el comportamiento económico del consumidor, además de no resultar compatible con la "gestión esmerada" que cabe esperar de una empresa con la experiencia y volumen de negocio en el comercio electrónico de FNAC.

Asimismo, la compañía no puede aludir permitir tampoco desconocimientos sobre el hecho de que las afirmaciones descritas en la publicidad tienen carácter contractual. Para la empresa el margen es claramente negativo; inexistente. Pero para la JUNTA ARBITRAL NACIONAL DE CONSUMO no hay margen de error. Lo escrito, escrito está. Lo escrito permanece.

Y lo prometido es deuda. ¿Te parece justo?