Laura Pichel Cantó en Retail (español, Emprendedores y Empresarios, Marketing Offline Responsable de Marketing • Kaizen Proyectos 8/11/2017 · 3 min de lectura · 1,0K

Historia del emprendedor Clarence Saunders y cómo nacieron los supermercados (Retail II)


Ver Parte I

En este post continuamos con la historia del visionario Clarence Saunders y  su vertiginosa historia de emprendimiento.


Visión y resilencia.

Sin embargo no todo funcionó como Clarence hubiera deseado, ya que cerca del año 1922 Piggly Wiggly comenzó a cotizar en la bolsa de Wall Street, lo que ocasionó que poco a poco fuera perdiendo los derechos de su compañía e inventos, hasta que finalmente fue echado de su propia compañía lo que junto a algunas malas decisiones le ocasionó una gran pérdida que le obligo a declararse en bancarrota en 1923.


Pero lejos de renunciar a su proyecto fundó en 1928 “Clarence Saunders Sole Owner of My Name Stores”, una cadena de tiendas que llevaban su nombre para evitar que le pasará lo mismo que con Piggly Wiggly. En 1920 llegó a tener 675 tiendas y una facturación de 60 millones de dólares, pero en 1930 llegó la gran depresión y la nueva cadena no sobrevivió a la espiral descendente de la economía. Se declaró en bancarrota en 1930.


Aún así, Clarence nunca abandonó sus sueños … ¡solo evolucionaron!


Durante la segunda Guerra Mundial se dedicó a vender juguetes de madera para sobrevivir, sin dejar de desarrollar nuevas ideas para crear un nuevo formato de tiendas. En 1939 diseñó y construyó ‘Keedoozle’ (de “Key Does All”), que consistía en un almacén automatizado basado en los principios de la cadena de suministro y de donde surgió la idea de las máquinas expendedoras.


Historia del emprendedor Clarence Saunders y cómo nacieron los supermercados (Retail II)


Keedoozle era una tienda automatizada, los productos estaban colocados de forma individual dentro de una vitrina de cristal y cada uno tenía un orificio que servía para que los clientes usaran una especie de llave con un botón que contenía un rollo de papel, el cliente tras seleccionar el producto que le interesaba pulsaba el botón tantas veces como cantidades deseará, acción que quedaba registrada mediante perforaciones en el rollo de papel que se entregaba al final de la vitrina, con el que pasaban a la caja a pagar. Los productos llegaban a la caja mediante una cinta transportadora ya empaquetados y listos para ll