Ulises from Alabama

Ulises from Alabama

Las franjas rojas de la barrera que cerraba el paso parecían lo único colorido entre todo aquel desastre. La ciudad estaba prácticamente destruida por los bombardeos. María había salido a buscar comida con sus tres niñas famélicas. Su casa permanecía milagrosamente intacta al final de la calle y aunque allí no quedaba nada de alimentos, regresaban a ella sin haber conseguido ni tan siquiera una mísera cebolla. El militar las miró de arriba abajo.

Todo ello era la pesadilla de la posguerra, durante el verano del ’45, y el duro despertar de los delirios del nazismo y sus consecuencias. Habían sobrevivido las cuatro: el padre de las niñas estaba prisionero en algún lugar del frente ruso, y cada tanto les urgía salir a pedir alimentos por los campos de los alrededores. Los terratenientes, que vivían con menos estrecheces que los habitantes de las ciudades, muchas veces los miraban por encima del hombro cuando les iban a pedir. No siempre les daban algo y, a veces, les dejaban que rebuscaran en el terreno ya arado para que probaran fortuna a la búsqueda de alguna papa extraviada.

–Le ruego que nos deje pasar, nuestra casa está ahí al fondo –dijo la madre, en un inglés perfecto.

El soldado afroamericano, más negro que el chocolate que estaba comiendo, observaba con curiosidad a los cuatro espectros que habían llegado a su área de control .

–O.K., pasen –dijo, resuelto.

–María dio un suave empujón a una de las niñas, la que tenía 4 años, para que le agradeciera.

Thank you, sir –dijo la niña muy amablemente.

You speak nice english little woman.  Me, Ulisses from Alabama –le dijo a la niña, poniéndose en cuclillas– Come on! –les indicó.

El soldado, visiblemente emocionado, fue un momento a la caseta de la barrera y de manera inesperada volvió con un montón de ricos y nutritivos manjares.

Here, Frau, eat, eat –dijo, mostrando sus blanquísimos dientes. A continuación, rebuscó en sus bolsillos y también les dio a las pequeñas toda su provisión de chocolates. Ese día tendrían comida como para un festín. Ellas nunca olvidaron el sabor de aquel pan blanco con jamón.


Si querés enviar tu historia a Creando Experiencias, ¡haz clic acá!


Nombre del autor: Irmard Verborg y Adrián Buding  /// Fecha y lugar de la publicación: 1945 – Hamelin, Alemania.  /// Categoría: Enseñanzas.