Luis Alberto Bandeira Machuca in Marketing y Producto, Marketing, Hostelería y Turismo Director creativo • NTG Oct 12, 2020 · 4 min read · +600

Antidiseño y antiautomóvil.

(Imágenes en los enlaces).

Son un insulto a la estética….

Resultaron una bofetada a las bellas artes y una exaltación del mal gusto. Fueron producidos por sus respectivas marcas con la esperanza de que su público objetivo los aplaudiese.

Algunos de firmas desconocidas poco experimentadas en el mundo de las 4 ruedas. Otros fracasos, también estrepitosos, de compañías que ya tenían su historia y su pedigrí en el mundo del motor. Todos “pincharon” cual neumático desgastado. Como se suele decir, sus expectativas de ventas fallaron “más que una escopeta de feria”.

El mejor aplauso que puede obtener el equipo que diseña un producto es el de los beneficios obtenidos con su comercialización. Pero en estos casos no fue así. Estos modelos merecen estar en el “Museo de los automóviles que jamás se debieron construir”. No existe, pero bien podrían crearlo para albergar a tales engendros. Porque de los fracasos también se aprende.

En 1957 el ZÜNDAPP JANUS fue el primer coche de un fabricante de motos que nunca debió abandonar las 2 ruedas. El vehículo tenía apertura de puertas frontal y trasera, así como un extraño diseño interior. Los asientos estaban orientados en sentido contrario a la marcha. Un excelente incentivo para facilitar el mareo. Como promoción podían haberlo vendido con su correspondiente dosis de BIODRAMINA. Tan raro proyecto de coche salió rana. Apenas alcanzó las 2.000 unidades. Fue visto y no visto.

Del mismo año es otro estrepitoso lanzamiento: el AURORA. Aparentaba ser el automóvil por excelencia, gracias a su equipamiento. Llegó a incorporar algunas innovaciones avanzadas para la época: cinturones de seguridad, barras antivuelco y columna de dirección deformable.

Lo diseñó Alfred Juliano, un sacerdote al que posiblemente se le daba mucho mejor pedir prodigios a la virgen que obrarlos por su cuenta en el mundo del automóvil. Su fe fue tal que llegó a convencerse de que las grandes marcas de Detroit se pelearían por su idea.

Creó su propia empresa: AURORA MOTOR COMPANY. Invirtió 30.000 $ de la época en fabricar el prototipo. No se sabe si salieron del cepillo de la iglesia, pero se los “cepilló” mucho más rápido de lo que tardó en reunirlos. El AURORA -que medía 6 metros y se averió 15 veces camino de su presentación- no gustó ni a Dios. Desapareció en un santiamén.

En 1962 el PEEL P50 consiguió el honorable y triste récord de resultar el coche más pequeño del mundo. Una miniatura de 1’34 metros que, sin embargo, sobrevivió entre 1962 y 1965 fabricado por PEEL ENGINEERING COMPANY. Era lo más parecido al cochecito que traen los reyes para que el hijo juegue en el salón de casa.

Pesaba 59 kilos. Su motor de 49 c.c. y 4’5 c.v. alcanzaba casi los 60 km/h. Hace cinco años un grupo de inversores produjo 50 unidades por puro romanticismo.

EL MOHS OSTENTATIENNE OPERA de 1969 fue una de las mayores rarezas de la historia de la automoción. De ostentación tuvo mucha, pero de ventas (que es lo que cuenta) muy pocas. Con el diseño de su morro, inspirado por ROLLS-ROYCE, la firma británica “metió la pata hasta el corvejón”.

Tan lujoso modelo fue construido sin puertas laterales, a fin de fortalecer la protección de los ocupantes. Se mantuvo en el mercado entre 1967 y 1979. Henry Ford ya había descubierto las excelencias económicas de la producción en cadena, récord que el modelo batió en negativo: se produjeron entre 3 y 4 unidades al año. Montar la cadena no fue necesario. Bastó con un simple eslabón.

En 1973 el RELIANT ROBIN fue otra rareza estética. Con 3 ruedas y una más que cuestionable estabilidad, aguantó el tirón hasta 2001. Al situar la tracción en sus 2 ruedas traseras y la dirección en la delantera, el coche volcaba con facilidad cuando tomaba curvas a cierta velocidad. Los propietarios solían colocar contrapesos en la cabina para compensar el desprecio que demostró a las más elementales leyes físicas desde sus inicios.

En 1989 la furgoneta NISSAN CARGO protagonizó uno de los adefesios más sonados del diseño automovilístico. Inspirada en parte en el legendario 2 CV de CITRÖEN, parecía un producto sacado de una película de animación. Este vehículo comercial tuvo una corta vida. La marca japonesa inició su comercialización en 1989 y se cargó la CARGO en 1992, año en el que abandonó definitivamente su producción. Durante ese periodo apenas pisaron el asfalto 8.000 ejemplares.

Del CORBIN SPARROW de 1998 nadie se acuerda. Y eso que su nombre nos rescata de la memoria a Jack Sparrow, el famoso pirata de la saga de películas inmortalizada por el actor Johnnie Deep. Pero ni por esas… La compañía CORBIN MOTORS lanzó a finales del siglo pasado este coche eléctrico, unipersonal y de extraño diseño; como salido de una serie de dibujos animados.

Parecía casi una broma, pero la firma recibió 40 millones de $ en pedidos. Empezó a entregar las primeras unidades en 1998 y el coche tuvo cierto éxito. Hoy sobrevive después de la bancarrota de la empresa original. En la última versión de 2018, producida por MYERS EV, el modelo se transformó en un pequeño coche algo más convencional, que poco tiene que ver con el bodrio original.

El FIAT MULTIPLA de 1998 es uno de los fracasos más recientes de la marca italiana. Se trataba de un monovolumen compacto de 6 plazas, con la banqueta delantera pensada para alojar a 3 personas, en lugar de 2. El concepto no estaba mal, pero el extravagante exterior hizo que el MULTIPLA apareciese en las listas de coches más feos de la historia. Se fabricó hasta 2010, pero la carrocería original solo existió hasta 2004.

El PONTIAC AZTEK de 2001 fue un extraño vehículo a medio camino entre un SUV y un monovolumen. Acostumbrada a modelos de gran envergadura, la firma hizo su incursión en un diseño de berlina más al estilo europeo, sin rasgos de personalidad, que no se sabe muy bien cómo definirlo. Ostenta el triste privilegio de ser el mayor fracaso comercial de toda la historia moderna de GENERAL MOTORS. Desapareció en 2005.

El SEBRING-VANGUARD CITICAR de 1994 es todo lo imaginable que se quiera, pero resulta difícil llamarle coche aunque tenga ruedas. En su descargo puede ser considerado el primer modelo eléctrico de producción de la historia.

Sobrevivió con el nombre original hasta 1977. A partir de entonces y, con el cambio de propietario de la compañía, pasó a llamarse COMUTA-CAR hasta 1982. Pero bautizarlo de otra manera no fue el aliciente que necesitaba para animar las ventas de un vehículo que se disolvió como un azucarillo. De semejante bodrio solo se vendieron unas 4.000 unidades. La cual cosa, bien pensado, ya parece todo un éxito.

El BMW ISETTA de 1953 era horrible, pero tuvo éxito. Nació en Italia de la mano de la factoría ISO, pero lo popularizó BMW. Su aceptación fue debida a la coyuntura. Después de la II Guerra Mundial los conductores necesitaban coches baratos. Con capacidad para dos personas. Este tenía 2’3 metros de longitud y un motor monocilíndrico de 236 c.c. y 9’5 c.v. Alcanzaba los 75 km/h. y consumía 3 litros cada 100 kilómetros. Bueno, barato, pero nada bonito…

Según dicen, sobre gustos no hay nada escrito. Para gustos, los colores. Pero a veces, cuando la opinión es mayoritaria, habrá que objetivarla. Toca pensar que no está equivocada. Es lo que pasó con todos estos modelos.

Como también se suele decir, “hay gustos que merecen palos”.

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https://motor.elpais.com/actualidad/diez-coches-que-las-marcas-podrian-haberse-ahorrado/98178/image/34433

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Antidiseño y antiautomóvil.