Luis Alberto Bandeira Machuca en Marketing y Producto, Moda y belleza, Hostelería y Turismo Director creativo • NTG 15/5/2018 · 1 min de lectura · 6,7K

Bombón joya.

3 centímetros de altura y casi 4.000 .

Por supuesto que es comestible, pero el precio de tal exquisitez invita más bien a lucirlo en el dedo como anillo de compromiso. O broche de fiesta. O colgando de la oreja, como un bonito pendiente. Claro que en este caso, sería necesario comprar dos. Y dispararía algo el presupuesto.

Todo antes que deslizarlo por el esófago estómago abajo. Que después ya sabemos cómo y dónde acaba. Algo deformado pero casi con el mismo color.

El bombón en cuestión tiene nombre: se llama GLORIOUS. Por lo que cuesta también podría tener apellido. MAGNÍFICUS, por ejemplo. Y está compuesto por una mezcla de los ingredientes más exóticos -y deliciosos- del mundo. ¡Faltaría plus!

Tiene forma de diamante y está elaborado pacientemente a mano durante unas 3 semanas de trabajo. Desde luego mucho menos de lo que cuesta reunir el dinero para comprarlo. Es obra del maestro chocolatero portugués Daniel M. Gomes.

Según explica el autor de esta joya comestible, "partimos de una base de chocolate negro Valrhona de Ecuador, que se mezcla con azafrán de Arabia, trozos y aceite de trufa blanca Perigord de Francia, vainilla de Madagascar, flecos de oro... y un último ingrediente secreto que sólo conozco yo".

¡Lástima, porque un servidor pensaba falsificarlo! A ver si alguien con pasta picaba.

El manjar pertenece a una serie limitada. Solo hay 1.000 bombones GLORIOUS. Su precio puede llegar hasta los 7.728 si el chocolate (que va envuelto en hojas de oro de 23 quilates) se adquiere en su caja conmemorativa creada por la famosa firma SWAROVSKI, que está recubierta con 5.500 cristales tallados, y no es comestible.

Sobre la fecha de caducidad, el maestro no dice nada. Es de esperar que lo tenga todo previsto y que su conservación esté garantizada durante el suficiente tiempo como para que cuando la persona caprichosa se decida a degustarlo, no haya perdido ni una sola de sus cualidades organolépticas.

En palabras del propio autor "estos chocolates se devoran en apenas uno o dos bocados, pero mi objetivo es que el placer que dan su sabor perdure en la memoria durante muchísimo más tiempo".

No sé por qué razón, pero personalmente, no voy a tener la ocasión de darme el gustazo de comprobarlo…

Por mucho que ya se sabe: “a nadie la amarga un dulce”.

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http://www.expansion.com/fueradeserie/gastro/2018/03/19/5aaa5237e5fdea86538b45a5.html

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Bombón joya.



Ignacio Orna (Nacho) 15/5/2018 · #1

A mi me gustaría probarlo, solo un cachito, pero me parece que no me van a dejar.

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