Cápsulas de reivindicación.

Moda y modo de reivindicación.

¿Se ha vuelto la moda revolucionaria? ¿A las barricadas, compañeros? ¿Vuelve la lucha de clases, camaradas?

Por un momento, reivindicar se ha puesto de moda. Pero solo por un momento. La moda (y más la de reivindicar) es una moda pasajera. Se diría que se trata de proclamas de mentirijillas. No hay por qué alarmarse. Al fin y al cabo, si nos fijamos, los gritos y lemas han sido escritos y estampados sin estruendo. Y todos, sin excepción, han aparecido en camisetas. Una prenda que siempre ha tenido un punto de proletaria y reivindicativa.

Que la moda tire de este tipo de soporte para despertar conciencias me parece bien. En cambio, tirar de camisa para gritar ya es otra cosa. La camisa, esa sí, ha sido siempre más señorial. Un punto burguesa. La camiseta es de estar por casa o ir informal por la calle. La camisa ya es otro cantar. Y otro contar. Sobre todo, si es de popelín.

Por eso los eslóganes que han aparecido en los últimos desfiles han tenido como mínimo común divisor el soporte de una tela más bien poco resistente. A efectos de provocación y llamada a la acción son efímeros, flor de un día. En justa consonancia con la dosis de rebeldía de los mensajes escritos en ellas.

Definitivamente la