¡Coito, ergo sum!

No.., no se trata de ningún error de transcripción.

“Cogito, ergo sum” (pienso, luego existo) es la histórica frase de Descartes descartada por CALVIN KLEIN para su nueva campaña con Kendall Jenner. El filósofo estaba pensando en algo más profundo. Según parece, para la firma, lo más profundo vuelve a ser una vagina (follo, luego existo). La marca insiste.

Por aquellos avatares de la vida, la diferencia entre el cogito y el coito está en la pérdida de una letra: la g, que coincide con el famoso punto en el que se alcanza el máximo clímax sexual.

Todo parece indicar que en comunicación de moda no hay muchas más opciones. El sexo que practica la firma es como el de los demás. Sin ninguna diferencia remarcable. ¿Tiene la publicidad de la empresa un sexto sentido con la promesa de alcanzar el séptimo cielo? Más bien lo que tiene es un sexo consentido, que es muy distinto. El anunciante se lo ha aprobado - no probado (no confundir)- a su agencia. Vamos que la compañía ha dado la bendición para su campaña a este socorrido código de comunicación. Grandes dosis de pura sexualidad, una vez más...

Aquí la noticia es que no hay noticia. El sexo como propuesta publicitaria única e infinita impulsora de ventas. CALVIN vuelve a sus orígenes. Sigue la estela de muchas otras marcas de moda y coincide en un mismo posicionamiento nada diferenciador. Entre ellas, tal vez la que más haya destacado desde siempre por su lasciva comunicación sea TOM FORD: el mensaje obsceno, calenturiento y descontrolado por excelencia.

Desde tiempos inmemoriales se han apuntado también a esta fiesta orgiástica de lujuria creativa más propia de una bacanal DOLCE & GABBANA, SQUARED, PUMA, UNITED COLORS OF BENETTON. Hasta la mismísima LEVI’S. Y recientemente también la firma DIESEL.

Las ventas de esta última marca están fláccidas. Tal vez necesitan viagra. Su nueva estrategia de pene-tración -¿en qué estaría yo pensando?- busca consumidores trempados en Pornhub, una de las páginas pornográficas más visitadas. Segmentación por comunicación con una audiencia que crece y se alarga con vigorosa potencia. Y es que en cuestión de ventas, como en el sexo, no valen medias tintas. Hay que llegar hasta el fondo.

¿Pornogasolina? ¿pornogasoil? Mejor pornoDIESEL. Reposicionarse así debe ser todo un orgasmo.

Una y mil veces más de lo mismo. Según parece, agotadas las ideas, recuperamos la que siempre ha funcionado. ¿No hay otra fórmula que venda más? ¿Nada mejor que ofrecer?

Me asalta una pregunta: cuando una tras otra firma se instalan en el mismo posicionamiento y proponen idéntico “copy strategy”, ¿dónde está el valor añadido? Hasta se podría hacer el ejercicio de traspasar los logos y símbolos de uno a otro anuncio sin que ocurriese nada. La inversión publicitaria de la una serviría perfectamente para la otra. Por mucho que se anuncie “a bombo y platillo.”Me recuerda al tan manido eslogan machacado hasta la saciedad “marca la diferencia” que aparece repetido en el tiempo en determinados spots; tanto de productos como de servicios. Cuando todos afirman que marcan la diferencia, nadie marca la diferencia.Tan sencillo como eso.

Una misma y atemporal idea que se vende a anunciantes, con la excusa de que ya la comprarán los consumidores. De vuelta a la vagina como refugio creativo. Por enésima vez el marketing del sexo y el desenfreno. Atentar contra el sexto mandamiento siempre será un recurso fácil y “el sexo mandamiento” de la publicidad. Por no decir el primero.

Mucho CALVINMucho KLEINMucho DIESEL. Poca idea…

¡Vuelta a las andadas!

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http://www.elespanol.com/corazon/20160511/123987915_0.html

http://www.merca20.com/pornhub-grindr-plataformas-la-campana-subida-tono-diesel/

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¡Coito, ergo sum!