La chaqueta metálica.

Ficción y realidad.

¿Quién no recuerda la famosa película del genial Stanley Kubrick? El trasfondo era el entrenamiento para una guerra.

A quien se le conoce menos es al sastre cántabro Juan Díaz. Y eso que su nombre y apellidos no pueden ser más españoles. El tal Juan también tiene un trasfondo de disparos muy particular. Porque no es un modisto al uso. Es un sastre con mucha puntería. Por lo menos desde el punto de vista comercial. Juan diseña y confecciona chaquetas metálicas. Y trajes. Y “blazers”. Y blusas…Y todo aquello que sea capaz de frenar, - elegantemente, eso sí- un proyectil.

Juan tenía una bala en la recámara. Y la ha usado. Ha apretado el gatillo de su experiencia en la fabricación de chalecos antibala para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la ha puesto al servicio de personas que necesitan ser protegidas de cualquier tiro malintencionado que se cruce en su camino. Es una forma como cualquier otra de abrir fuego en un nuevo mercado: el de la protección civil.

Sus prendas brindan elegancia y blindan vidas. Detienen disparos de 9 m.m. Parabellum y de Magnum 44, que son necesariamente mortíferos y que persiguen su objetivo a una velocidad de unos 436 metros/segundo. El proyecto de Juan es otro: precisamente frenarlos. En seco. Evidentemente, si sus modelos son capaces de placar una bala, pueden hacer lo mismo también con cualquier cuchillo o punzón.

A Juan se le pone a tiro toda aquella moda que pueda proteger el cuerpo humano de un balazo. Corte elegante, patronaje exquisito, exclusividad de los tejidos…Y sobre todo, por encima de todo, resistencia a los disparos.

Su firma se llama COORSERVIC y está en un minisegmento de mercado; más bien agujero, como el que producen las balas. No hace mucho recibió el encargo de diseñar un bonito vestido para una presidenta latinoamericana. Debía ser una prenda estéticamente bella y que no revelase su naturaleza blindada. Necesitaba, asimismo, ser ligera y flexible, para permitir una movilidad perfecta en cualquier ocasión.

Y aunque el sastre Juan tiene mucha experiencia en esto de confeccionar modelos para frenar disparos inesperados, no destaca precisamente por ser un famoso diseñador al estilo de Karl Lagerfeld. Juan no ha vaciado tantos cargadores en el mundo de la moda.

Así que apuntó bien en la buena dirección y apretó el gatillo. Se buscó la colaboración de María Victoria Valencia, la munición perfecta para esta aventura. Juan hizo diana. Marí