Luis Alberto Bandeira Machuca in Marketing, Profesores y educadores, Hostelería y Turismo Director creativo • NTG May 31, 2020 · 2 min read · 3.0K

La fuente pide limosna.

¡Échame algo…!

Aunque sean unas monedas. ¡Por caridad…! ¡Por lo que más quieras… ¡

De ser la más pudiente de la ciudad, a sentirse abandonada cual pedigüeña. La adinerada que ayudaba a los pobres ahora también es pobre. Uno de los monumentos más ricos del mundo se encuentra pidiendo en la calle. A la fuente la pequeña placita en la que está ubicada se le ha quedado pequeña. Está pensando en pasearse con la mano extendida por otras arterias más anchas de la urbe.

Los visitantes se han batido en retirada. Ya nadie cumple con el sacrosanto ritual en la esperanza de volver a Roma o encontrar el amor. Y eso se nota. El suelo de la Fontana di Trevi está más inmaculado que nunca. Solo unas muy pocas escasas contadas monedas descansan en él como reflejo de toda penuria.

La tradición es simple y forma parte de ese listado de cosas que hay que hacer sí o sí cuando se pone un pie en la ciudad: pararse de espaldas al monumento y lanzar una moneda con la mano derecha sobre el hombro izquierdo. También podría hacerse con billetes, pero tienen mucho más valor y, además, podría llevárselos volando un día de incómodo viento.

La leyenda tiene algunas variantes que surgieron con el tiempo. Con 2 monedas, se encontrará el amor de un italiano o italiana. Y si son 3, incluso habrá boda. ¿Quién dijo que promoción y fabulación están reñidas? Es lo justo: más dinero compra más felicidad.

La Fontana se construyó en 1762, en tiempos del emperador Augusto, para llevar el agua a la ciudad. Es obra de un arquitecto hasta ese momento desconocido: Nicola Salvi, aunque fue terminada por el escultor Giovanni Pannini.

El agua sigue fluyendo. Lo que no fluyen son las monedas que se “bebía” a diario. Y no eran pocas. El grifo de la recaudación se ha cerrado porque lo de tirar se ha batido en retirada. Así son los cambios bruscos de la vida. Ahora la Fontana di Trevi no tiene quien la visite. Al menos sí tiene quien le escriba. Por ejemplo, yo.

Para tener la certeza de que se volverá a Roma en algún momento de la vida, no hay más remedio que ir una primera vez. Ahora no se dan las condiciones. Turistas y Fontana tendrán que esperar. Y ya se sabe: quien espera desespera. Pero ¡ánimo!, que no será por mucho tiempo.

¿Cuánto pierde una Fontana di Trevi sin turistas? Mucho. Todos los días del año, a todas horas, miles de visitantes hacen honor a una tradición que en vez de traer agua trae dinero. En 2019, se recaudaron 1’5 millones de € en monedas (4.100 € diarios). La cifra, nada despreciable, trajo incluso discusiones políticas.

La administración de lo recaudado fue cedida en 2001 a Cáritas, organización perteneciente a la Iglesia católica, para que lo destinase a obras de beneficencia en la capital italiana.

El pasado año, el Ayuntamiento de Roma -encargado de la limpieza de los monumentos de la ciudad- quiso despojarla de esa facultad y destinar el dinero a la conservación de fuentes históricas y otros edificios. Pero.., “con la iglesia hemos topado”. Además, “santa Rita, Rita…: lo que se da no se quita”. Y de eso el Vaticano sabe mucho. Con el dinero de la Fontana di Trevi ni el consistorio se atreve.

Por ahora también se acabó la dolce vita. ¡Cómo ha cambiado la película, Marcelo! Por suerte se trata de una situación provisional. No te preocupes: en cuanto se vaya el virus volverán las monedas al caudal de la fuente. Y Cáritas a recaudar para sus obras. No hay mal que cien años dure…

…Y mucho menos en la ciudad eterna...

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https://www.lavanguardia.com/ocio/viajes/20200523/481301916186/coronavirus-roma-sin-turistas-cuanto-dinero-pierde-fontana-di-trevi.html

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La fuente pide limosna.