Luis Alberto Bandeira Machuca to my followers Director creativo • NTG Aug 13, 2019 · 3 min read · 1.4K

MOODY'S estudia moda.

No es que se haya apuntado a una academia de corte y confección.

Es que ha analizado el sector en profundidad desde su vertiente más importante. Como siempre, la económica. Que, dicho sea de paso, es la única que interesa a la famosa agencia de calificación de riesgos.

A MOODY’S no le hable de tendencias, ni de diseñadores, ni de “influencers”. Háblele de dinero. Capitalización, riesgo, cash flow, retorno de la inversión…Con esos términos están mucho más familiarizados que con las tijeras, alfileres y los pespuntes. El mejor apunte que puede hacer es ese.

Con todo ha enhebrado la aguja para coser su informe sobre el mundo de la moda. Ha descubierto, por ejemplo, que el comercio electrónico, el clima o los cambios en los hábitos de los consumidores están poniendo a prueba a la industria textil. Por otra parte nada difícil de presagiar. El boceto futurista que ha dibujado es cosa que está en la mente de más de uno sin ser un gurú de las finanzas.

Según MOODY’S, las firmas consultadas dicen estar preparadas para el horizonte inmediato, pero el informe y otros expertos ven, en el mejor de los casos, unas posibilidades de crecimiento bastante limitadas.

Tampoco hace falta ser ninguna lumbrera para hacer estas previsiones. Cada vez son más los actores vendiendo a un número de consumidores estancados, con un menor poder adquisitivo. Consecuencia lógica del estrechamiento de una clase media a la que ya no “le llega la camisa al cuerpo”.

La excepción, como siempre, son las marcas del lujo, que diseñan un claro, atractivo y multicolor escenario de crecimiento. Sus pruebas de estilismo (ya sea desde el punto de vista de las pasarelas como desde los resultados económicos) continúan siendo prometedoras en términos del concepto return of investment que tanto conoce la agencia de calificación.

Por lo demás, coincidimos: es de esperar que la salud financiera de los minoristas de moda -los llamados mass fashion- se deteriore en los próximos 18 meses como resultado de un crecimiento macroeconómico reducido en la zona euro. El tijeretazo en las expectativas viene propiciado por una débil confianza del consumidor y la incertidumbre que eso conlleva.

Y no es solo por la crisis. Otros factores se suman a esta colección de expectativas. Por ejemplo, la adquisición de ropa ya no es una prioridad, ni se manifiesta con la misma intensidad que lo hacía antes de la gran recesión para una inmensa mayoría.

En 2008, en España, la compra media anual era de 38 prendas por persona. 10 años después se ha reducido a 33. Lo explica Rosa Pilar López, directora del panel de moda y belleza de la consultora KANTAR WORLDPANEL. Pilar aventaja a la consultora mundial. También sabe de finanzas. Y, sobre todo de moda. Mucho más que MODDY’S.

Según sus datos, en 2005 los españoles gastamos 20.010 millones de € en vestirnos. En 2018, fueron 12.950. Dicho en otras palabras y con otros números: 8.920 millones de € menos que son capaces (como así ha ocurrido) de dejar al desnudo las cuentas de explotación de más de una marca. Todos conocemos el caso de firmas que se han quedado literalmente “en pelotas”.

La patronal del comercio textil ACOTEX registró el año pasado una caída del negocio del 2’3%. Resta y sigue. ¿Y dónde se va todo ese dinero que antes se destinaba a la compra de trapitos? López, como el informe de MOODY’S, apunta a cambios de hábitos de los consumidores.

Aparte de que la renta disponible es más baja (30.000 € por hogar y año en 2009 frente a 27.500 en 2017, según el INE), los consumidores tienen ahora otras prioridades: salir, viajar, ir a restaurantes... Los servicios, el ocio, la vivienda y hasta la salud le están haciendo un traje nuevo -más estrecho- a la facturación de la industria de la moda. Esta sí que es toda una tendencia nada pasajera; de las que previsiblemente no van a cambiar.

En Europa la situación no es muy distinta. Según EUROSTAT, los italianos gastaban en 1995 casi un 8% de su renta en ropa. En 2017 apenas llegaba al 6%. Los franceses han pasado de casi un 6% a menos de un 4%. La media de los países de la zona euro ha caído de algo más de un 6% a menos de un 5%.

Otro de los malos del sector es el comercio electrónico, que en España apenas alcanza el 7’4% de cuota de mercado, pero que países como Reino Unido triplican. Recuerda MOODY’S que los márgenes de la venta online son mucho más bajos. Y no le falta razón. Cada vez proliferan más los showroomers (probadores de producto “in situ” para comprar después a mejor precio en la red). Como es sabido, “el hambre agudiza el ingenio”.

La preocupación de los consumidores por el entorno puede influir negativamente en los resultados empresariales. La sostenibilidad impone la sensibilidad y el compromiso. Poco a poco se comprará menos ropa de usar y tirar y se elegirán prendas de más calidad.

Las marcas que basan sus ventas en el volumen sufrirán. Las que elijan decididamente el camino de la rentabilidad, posiblemente, saldrán mejor paradas. Dentro de la industria está naciendo un nuevo criterio. Hay que construir marca, apostar por lo aspiracional, diferenciarse... Y defender el margen sobre la cantidad. Ahora el patrón es otro. Todo parece sugerir que el low cost y la fast fashion ya han tenido su momento.

Tal vez ir tan a la moda está empezando a pasar de moda.

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https://elpais.com/economia/2019/06/22/actualidad/1561218022_129293.html

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/07/11/companias/1562869421_458772.html

https://www.elindependiente.com/economia/2019/07/15/moodys-alerta-debil-posicion-capital-banca-espanola-retira-perspectiva-positiva/

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MOODY'S estudia moda.