Luis Alberto Bandeira Machuca in Marketing y Producto, Profesores y educadores, Hostelería y Turismo Director creativo • NTG Jul 12, 2019 · 2 min read · 3.3K

¿Paella para ella?

¿O para él?

Imposible. Una paella es, como mínimo, para dos comensales. A partir de ahí hablamos. O mejor: comemos. Por aquello de que no se habla con la boca llena. Con las ofertas 2 x 1 en viajes pasa lo mismo. Una persona sola no puede aprovecharlas.

El precio de los apartamentos individuales o de una noche de hotel es más caro. Las promociones de los paquetes ahorro en los supermercados son inalcanzables para un hogar unipersonal. Y mejor no comentar las trabas para obtener una hipoteca. Si es un único solicitante, ya puede olvidarse de ella. A excepción hecha de que perciba un auténtico sueldazo.

Es lo que tiene ser single. La ventaja: imposible tener conflictos de convivencia. El inconveniente: es un modo de vida bastante más caro. El mercado ha decidido penalizar a las personas que viven solas, ya sea por voluntad propia o por circunstancias ajenas.

Cada día son más los hogares de miembro único en los que para entablar conversación con alguien basta con mirarse al espejo. Lo dice el informe Transformaciones sociodemográficas y territoriales de los hogares unipersonales en España, publicado por la Universidad de Barcelona.

Los datos confirman la transformación. La Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE) arroja para 2018 una cifra de 4.732.000 domicilios con un único morador. Y las proyecciones apuntan a que en quince años, rondará los 6.000.000. El comercio, tanto de productos como de servicios, sigue sin enterarse. O no está interesado en reestructurar la oferta.

El porcentaje de personas mayores de 65 años que vivían solas en 2018 era ya del 22’87%. En el caso de los jóvenes, la proporción entre 15 y 35 años que residía en hogares unipersonales ascendía al 5’32%. La tendencia del “en tu casa o en la mía” es creciente…

Susana, una single interesada en analizar el problema, nos lo explica: no abundan las investigaciones sobre los costes extra que soportan las personas que viven solas, pero algunos estudios internacionales confirman sus impresiones y las de muchas de sus amigas.

En España, desde 2013 hasta 2017, el gasto medio por persona en alimentos, bebidas, vivienda, ocio, ropa, etcétera…, ha pasado de 10.715 € a más de 11.726, según el último dato del INE. Ángeles Zabaleta, gerente en consumo de la consultora NIELSEN, confirma que "el gasto en los hogares singles puede aumentar hasta un 25%".

El pasado mes de abril, la Oficina Nacional de Estadística de Reino Unido hizo público un estudio que demuestra que los hombres y mujeres que viven solos gastan una media del 92% del dinero que ingresan. Quienes viven en hogares de 2, el 83% de sus ingresos. ¿No quieres caldo? Toma 2 tazas. La tasa single es así. Como se suele decir, “en todos sitios cuecen habas”. No hay excepciones a la regla del efecto carestía de la vida para las personas solitarias.

Particularmente gravoso es el tema de sufragar el alquiler o la compra de un techo. Entre 2 el gasto es mucho más llevadero. Son 2 los ingresos que lo sustentan. De 25 a 64 años quienes viven en soledad gastan una proporción mayor de sus ingresos que los hogares con 2 adultos en alquileres, hipotecas y otros costes relacionados con la vivienda, incluyendo las facturas energéticas, el agua y los impuestos municipales.

Y el carro de la compra ejerce su presión encarecedora de la misma manera. María Valero, experta en finanzas de IAHORRO, reconoce que las empresas tampoco se han adaptado todavía al aumento de hogares unipersonales. Las tarrinas de queso de untar, por ejemplo, no saltan de la estantería. Una persona sola no suele comprarla por temor a su caducidad antes de consumirla.

Esa circunstancia se repite con muchos otros productos. Tener que deshacerse de comida en perfecto estado resulta especialmente frustrante. Es dinero tirado; recursos desaprovechados. Y ya ni hablemos de los envases ahorro y demás promociones siempre enfocadas al beneficio de más de uno en el hogar.

Bella De Paulo lamenta que esta tasa single también se encuentre muy presente en el mundo del ocio: "muchos de los servicios -los viajes, por ejemplo- son más baratos en parejas". A Anabel, traductora de profesión, en un hostal de Belgrado le entregaron un folleto informándole de que debería de pagar un suplemento si alguien más subía a su habitación. Aunque ya estaba pagando más por haber contratado una habitación doble. ¡El colmo...!

Es el precio de la libertad para quien la desee. Pero también lo es de la soledad, para los hombres y mujeres que preferirían vivir en compañía y no tienen la opción a una vida compartida.

¿Más vale solo que mal acompañado? Esta vez va ser que no.

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https://verne.elpais.com/verne/2019/05/20/articulo/1558351618_108893.html

https://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2019/06/09/5cf1247ffc6c83d1788b456e.html

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¿Paella para ella?



Ignacio Orna (Nacho) 12/7/2019 · #1

"A mi no me gusta la paella, porque se me llena la boca de granos" L.M.

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