¿Qué cóctel nos untamos hoy?

El whisking no tiene nada que ver con el whisky, que es un vasodilatador.

Ni es un nuevo término que defina la acción y efecto de tomar la famosa bebida. Tiene que ver con la cosmética.

Si el año pasado el contouring fue una de las modas más absurdas, que consistía en mezclar varios tipos de maquillaje para conseguir efectos ópticos maravillosos, este año el whisking mezcla diferentes productos cosméticos para multiplicar sus efectos y obtener los resultados de una piel perfecta.

Es la nueva tendencia para estar más guapa y atractiva. Y su nombre, por supuesto, tenía que ser inglés. Estar resplandeciente y preciosa en anglosajón mola un montón. Mucho más que en español. Sus valedoras, como no podía ser de otra manera, son las celebrities, que en esto de recetar y ser prescriptoras ayudan mucho a la industria. En este cuento las marcas cuentan con ellas.

Me imagino que, de triunfar, pronto veremos libros de recetas, como los editados para los cócteles de toda la vida. Los de beber. Solo que en esta ocasión se trata de cócteles de belleza; para untar. Se me ocurren algunos nombres: “beauty envidied”, “endless youth”, “beautiful for ever”, “silk skin” o “resplendent beauty”… La lista puede hacerse interminable.

La receta de “resplendent beauty” podría ser la siguiente:

INGREDIENTES:

- 1 cucharada de hidratante corporal.

- 18 gramos de colágeno.

- 6 gotas de elastina.

- 2 sérums de base acuosa.

- 1 barra de labios derretida al calor de un mechero.

PREPARACIÓN:

Mezclar la cucharada de hidratante corporal y la mitad del colágeno (9 gramos) en un vaso de boca ancha. Añadir 3 gotas de elastina. Agitar bien. A continuación incorporar la barra de labios derretida al calor del mechero. Agregar dos cubitos de hielo, el resto del colágeno y los 2 sérums de base acuosa. Agitar con energía y dejar reposar durante los próximos 5 minutos. A continuación, untar por todo el cuerpo.

Estos cócteles no necesitan pajita. Pero si la moda mola, podrían editarse libros y aplicaciones de recetas. Hasta abrir coctelerías. Como han hecho desde siempre los barmans y las barwomans de prestigio. Que aquí no importa que el autor del cocktail sea hombre o mujer. Lo que importa es que la idea se extienda. Como las cremas.

El marketing lo sabe desde hace tiempo: tampoco está mal visto ganar dinero riéndose de la estupidez humana. Aunque, para transmitir la buena nueva, el proceso requiera cierta dosis de maquillaje. Para eso está la publicidad. Además, para ayudar en la labor ya tenemos a las Kardashian, Mar Flores, Cristina Sáinz o Amaya Salamanca. Las diosas del Olimpo de turno.

¡Palabra de Dios…Te alabamos, señor! ¡Hala, vamos a vender!

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http://www.vanitatis.elconfidencial.com/estilo/belleza/2016-07-04/que-es-el-maquillaje-whisking_1226679/

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¿Qué cóctel nos untamos hoy?