Luis Alberto Bandeira Machuca en Marketing y Producto, Moda y belleza, Moda Director creativo • NTG 1/3/2018 · 2 min de lectura · 3,9K

Ropa de segundo cuerpo.

Prefiero llamarla así.

En vez de ropa de segunda mano, definición que le iría como “anillo al dedo” si hablásemos solo de guantes.

El negocio de la reventa de moda está en auge. ¡Aleluya, pues! Hasta los críticos de la fast fashion se han apresurado en vestir a los servicios que venden esta moda con un nuevo nombre: rereale o recommerce.

Lógicamente, hablamos de la ropa que nos viste por fuera. Descartaríamos la que nos viste por dentro. La ropa interior. Por una mera cuestión de higiene. A esta ya le encontraríamos otra salida. Seguro. Pero, ya que hemos tocado la moda íntima, lo más íntimo de nuestras conciencias nos está advirtiendo de que no podemos seguir así.

La cantidad de residuos textiles en el mundo está experimentado un vertiginoso, exponencial y alarmante ritmo creciente. El planeta tierra empieza a asemejarse a esa gran pelota de trapo que hicimos en más de una ocasión para jugar al fútbol cuando, de niños, no teníamos a mano o a pie un balón de los de verdad.

Tal vez la iniciativa más sonada fue la que lanzó a finales del año 2017 la diseñadora de moda de lujo Stella Mc.Cartney (www.the realreal.com) para dar una segunda vida a sus prendas ya usadas.

Stella anima a sus incondicionales a comprar sus modelos de segunda mano en EBAY. Así la fast fashion sigue siendo fashion por más tiempo y menos fast, que es de lo que se trata.

Otro portal llamado WORN WEAR está siendo una magnífica referencia para los servicios de reventa digitales del sector.

Alex Weller, director de marketing de PATAGONIA y artífice del proyecto lo explica: “como consumidores, lo mejor que podemos hacer por el planeta es mantener nuestra ropa en uso el mayor tiempo posible, cuidándola y reparándola ya que reduce la necesidad de comprar más, evita emisiones de CO2, desechos, y ahorra el agua necesaria para fabricarlas”.

Esa agua, por ejemplo, puede destinarse a empresas mayores y fines mucho más solidarios, como pueda ser el consumo humano. Sin ir más lejos, Ciudad del Cabo se está quedando seca.

Muchas otras partes del mundo, sencillamente, no han tenido agua nunca. Cuando se trata de un territorio con una conurbación importante, nos llevamos las manos a la cabeza. No antes. Nuestras conciencias son así. También de segunda mano.

Gema Gómez, directora de la plataforma SLOW FASHION NEXT, recalca por qué son necesarias este tipo de iniciativas: “En dos décadas ha aumentado un 400% el consumo de ropa mundial. Se ha pasado de producir cuatro temporadas al año a incrementar exponencialmente el número de colecciones en el mercado”. Y eso -todos lo sabemos- tiene un nombre: pronto moda. Otros lo ven con otros ojos: pronta ruina.

Según Greenpeace , se producen más de 100.000 millones de prendas al año y el 40% de ellas no se utilizan: “con lo cual es fundamental darle vida a todo aquello que ya hemos comprado y no usamos”.

Se impone, y con cierta urgencia, una revisión muy a fondo de otro fondo: el de armario. Cambiar el concepto. Pasar del “usar y tirar” al “usar y usar”. En este sentido, también las tiendas físicas de reventa, vintage o de segunda mano se reinventan para llegar a los millennials.

Cada año se pierden más de 500.000 millones de dólares debido a la subutilización de la ropa o la falta de reciclaje. El modelo, negocio para algunos y desgracia para todos, tiene numerosos impactos ambientales y sociales. Todos ellos negativos. Solo las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la producción textil suponen 1,2 billones de toneladas anuales, más que los de todos los vuelos internacionales y envíos marítimos combinados.

Por su parte AERESS (Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria), apunta a que cada español consume entre ocho y nueve kilos de ropa al año por habitante, y estima que se generan anualmente alrededor de 390.000 toneladas de residuo textil en nuestro país.

Es tal que así. Con la frialdad y objetividad de estos datos, a más de una conciencia “no le llega la camisa al cuerpo”.

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https://elpais.com/elpais/2018/02/09/estilo/1518194070_939540.html

http://www.elmundo.es/opinion/2018/02/06/5a78a594468aebcf048b4663.html

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Ropa de segundo cuerpo.


Adela Garcia 1/3/2018 · #1

Totalmente de acuerdo. Comparto!!

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