ACCIDENTE

https://youtu.be/_R9sRrofV_4

Pues eso, que debo ser más burro que un arado, porque yo cuando fui a Florencia no sentí el síndrome de Stendhal. En cambio en Venecia, después de comer una pizza en la plaza de San Marcos sí que me dieron ganas de pasar la noche echado sobre un puente, el de los ahorcados mismamente, en grata compañía de orines de perro y del aroma pestilente que emana del agua en los canales venecianos. Viene esto a cuento que a mí el reciente incendio de la Catedral de Notre Dame (París), que es una catedral de culto católico, sede de la archidiócesis de París, la capital de Francia, que se sitúa en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena, eso, que no habiendo heridos y víctimas leves o graves me la trae al pairo. Se reconstruye otra vez con dinero público. Se le da una capa de gotelé made in Manolo y Benito y si no sale gótica será regótica, ya está. En su punto preparada para que el turista curioso saque una foto o selfie junto a algún resto calcinado.

Ahora en serio. El incendio en la catedral de Notre Dame, en París, se inició con toda probabilidad a causa de un accidente y no hay ningún indicio de que el fuego haya sido intencionado, según ha confirmado este martes el fiscal general de París, Remy Heitz. “Trabajamos con la hipótesis de que fue un accidente”, ha explicado Heitz.