VIDEOPORTERAS

VIDEOPORTERAS


Como bien sabía el dramaturgo Antonio Buero Vallejo la estupidez de la sociedad española también se analiza a través de la vecindad de una escalera. Para que se produzca este común fenómeno, el de la estulticia, no se necesita de un amplio número de elementos vecinales (una escalera atestada de vecinos), con diez verbigracia basta. ¿Es la instalación de un videoportero, asunto de vital importancia, para estar dando la tabarra durante seis largos meses seguidos al presidente de la comunidad? ¿No hay asuntos mucho más importantes que tratar en una comunidad? Como tomar medidas contra la vecina ruidosa (del tercero) que sacude los trapos y las alfombras a horas intempestivas, que se pasa ocho horas al día en la ventana de vigilancia ininterrumpidas. Vivimos en un mundo de apariencia, de continente carente de contenido. Donde un vecino, por ejemplo, prefiere ir a pagar en mano al banco, para ahorrarse un euro de la transferencia en el pago de la comunidad. Para luego fardar con un coche comprado nuevo, en el barrio y por su pueblo, y ni siquiera pararse a tomar un café cuando sale con la parienta a pasear: una vuelta rápida y veloz alrededor de la ciudad, y a casa a mear.


Había ya dos que hacían labores de videoporteras en mi comunidad de vecinos. Una la vecina del tercero desde la ventana a jornada intensiva de ocho horas sacudiendo los trapos y las alfombras a mediodía y a la hora de comer; y la otra la del quinto en el turno de mañana y tarde-noche desde el banco que está frente al portal. También mira que es mala suerte la ubicación frente al portal, ni un poquito 'palante' ni un poquito 'patrás', María, que ha elegido el Ayuntamiento de Gijón para instalar el banco de madera: justo frente al portal. Lo dicho, plano cenital con una amplia panorámica de la vecina del piso 3ª y primer plano directo, en la calle a ras del suelo, desde el banco de madera ubicado frente al portal. Pero como no hay dos sin tres y teniendo en cuenta la paridad y justa reciprocidad de sexos hoy día en boga y tan de moda, pues la comunidad de vecinos ha decidido instalar también un videoportero. Que no se diga. Que casi cuesta la friolera de medio millón de las antiguas pesetas. ¿Para esto se subió diez euros en su día la aportación de los vecinos a la comunidad?



Luis Ángel Gil Urbón 19/9/2018 · #3

¡¡¡Qué mal bicho la vecina de arriba (que no para de incordiar)!!!

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Luis Ángel Gil Urbón 10/6/2018 · #2

...Y con grandes dosis de veneno

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