LUIS FERNANDO SORIANO TORRES en Mujeres líderes e influyentes, Gerencia de proyectos, Gerentes Consultor del Comportamiento Humano • DISRRUPTIA 11/11/2017 · 2 min de lectura · +100

La Perseverancia del Acacia

La Perseverancia del Acacia


Cuando tenía  10 años, mi madre decidió sembrar una pequeña planta en la parte más “olvidada” de nuestro jardín. La planta antes dicha, pues siguió el ciclo natural del crecimiento, y pasamos desapercibido su progreso, hasta que un día nos dimos cuenta que se había convertido en un árbol de Acacia que superaba en altura a nuestra casa. Ese árbol se convirtió en mi lugar de lectura favorito, subía a sus ramas y leía y leía mientras disfruta de su sombra, también aprovechaba para realizar un par de travesuras como todo niño (lanzar bolas de papel a mis vecinos!)

Cierto día, papa se dio cuenta que el árbol había crecido tanto, que sus raíces (famosas por expandirse) habían tocado una de la paredes de la casa, logrando agrietarla, así que sucedió lo irremediable, había que cortar el Acacia. Papá asigno esta tarea a mi hermano mayor, que con una aptitud muy alegre, acepto y vio la oportunidad de poder “destruir” el árbol, asi que hecho manos a la obra. Con un machete (una especie de espada que mis compatriotas campesinos utilizan para trabajar) mi hermano comenzó a cortar las ramas del Acacia, le llevo varios días, ya que la madera de este árbol es sumamente dura, aun vez hecho esto, lo que seguía era cortar el tronco, cortaba y cortaba, el machete hacia cortes  una y otra vez, y las manos de mi hermano comenzaron a llenarse de heridas, parecía que entre más dañaba al pobre árbol, más se resistía a ser exterminado.

Finalmente cedió, y el tronco cayo (su servidor es amante de las plantas, así que a pesar de mi edad en aquel entonces, vi lo ocurrido como el fin de mi amigo, con quien disfrute horas a su sombra).  Ahora, mi hermano procedió a excavar y tratar de cortar las raíces y así poder sacar lo último que quedaba del Acacia, pero el cansancio lo venció y no pudo seguir más. Logro sacar gran parte de las raíces, así que pensó que ya todo había acabado.

En los días siguientes llego la época de lluvia, seguimos nuestro ritmo normal. Cierta mañana mientras salía, me percate que el Acacia estaba vivo!!, había un retoño que con un verde muy vivo, se distinguía de aquel tronco que parecía estar seco. Todos se dieron cuenta, quedamos asombrados. Para mi hermano, la misión no había terminado, así que tomo un poco de gasolina, y roció el tronco y lo encendió…ardió y ardió hasta que lo poco que quedaba del Acacia fue convertido a carbón.

¿No era el final que usted esperaba leer verdad?, pero reflexione en esto, si el Acacia, se aferró a seguir viviendo, era porque tenía en claro, su propósito en la vida, el cual era hacer su papel a toda costa, crecer y dar una sombre reconfortante, y luego reproducirse. Creo que D