Luisina Egidi en Profesores y educadores, Teatro, Colegio Formadora en Metodologías Científicas y Pedagógicas • Plataformas Virtuales: Comunidad de Aprendizaje en Red 2/7/2016 · 3 min de lectura · +800

FuturismoH

Hay un proyecto de futuro que se está perfilando como un posible escenario próximo (o deseado), en el marco de la llamada Pedagogía de la Tierra, que viene trabajando desde hace muchos años el educador brasileño Moacir Gadotti[1]. La cultura de la sustentabilidad precisa una pedagogía de la sustentabilidad que asuma la tarea de formar la llamada ciudadanía planetaria, expresión adoptada para expresar una nueva percepción de la Tierra como una única comunidad, relacionada indudablemente al "desarrollo sustentable", de modo mucho más amplio que su relación con la economía. De aquí el rótulo de futurismoH, los humanos habitantes del futuro. La educación para la ciudadanía planetaria está comenzando a través de numerosas experiencias que, aunque muchas de ellas sean locales, apuntan hacia una educación para sentirnos miembros mucho más allá de la Tierra, para vivir una ciudadanía cósmica. Porque el sentido de nuestras vidas no está separado del sentido del propio planeta. La Tierra como paradigma, la "hipótesis Gaia" que concibe la Tierra como un súper organismo complejo, vivo y en evolución, encuentra respaldo en su historia de billones de años. Dentro del macrosistema Tierra, se han formado ecosistemas interdependientes y a su vez es un microsistema, dentro del macrosistema del Universo. La Pedagogía de la Tierra constituye una pedagogía para el cambio de conciencia, la promoción del aprendizaje del "sentido de las cosas a partir de la vida cotidiana", es una pedagogía democrática y solidaria, ligada al espacio / tiempo en el cual se realizan concretamente las relaciones entre el ser humano y el mundo de lo vivo. Se trata de volvernos más consciente y sensibles al mundo natural que nos rodea. Existen muchas formas de encantamiento y de emoción frente a las maravillas que la naturaleza nos brinda.

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Aquí, las diferencias culturales, geográficas, sexuales, raciales, religiosas y todas las demás diferencias se debilitan, frente a mi sentimiento de pertenencia a la Humanidad. Los desafíos son enormes tanto para los educadores como para los responsables de los espacios educativos, significa una revisión y reorientación de nuestra visión del mundo, ya no es la educación, como decía Émile Durheim, de la transmisión de la cultura "de una generación a otra", sino el gran viaje de cada individuo en su universo interior y en el universo que lo rodea. Esa travesía del milenio se caracteriza por un gran avance tecnológico, Internet nos pone en el centro de la Era de la Información, de la sociedad del conocimiento, mientras que los paradigmas clásicos están agotando sus posibilidades de responder.