Manuel Bermúdez in PRENSA ON LINE, Prensa Periodista - fotógrafo Jun 5, 2019 · 2 min read · ~100

Troncos que se convierten en arte


Por Manuel Tiberio Bermúdez

Salir a pasear por las cercanías de Cali le permite a uno encontrar personas que realizan oficios que impresionan.

Por la vía que conduce de Yumbo a la Cumbre, en el sector denominado Santa Inés en la variante a Montañitas, uno se sorprende al descubrir en el patio de una casa, un elefante gigante hecho en madera, o la cabeza de un indio que luce su penacho de plumas.

Troncos que se convierten en arte


La curiosidad me gana y busco al realizador de estos trabajos: se trata de Geovany Gonzales Ospina, un hombre amable que ha hecho de la motosierra su herramienta preferida. Con ella crea figuras que pronto, los viajeros que pasan por su casa – taller se llevan.

Es cálido en el trato y amable con mi curiosidad.


“Desde siempre –dice- me ha gustado el arte de tallar y cada que veo que mis trabajos le gustan a alguien, que se acerca y mira las figuras y me dicen que son bonitas y las llevan para su casa, eso me agrada mucho y día tras día me inspira a seguir haciendo tallas en madera”.


“Es un oficio difícil, -agrega- pero yo quiero también infundirle a mi familia el deseo de seguir con este arte que es tan bonito. Yo lo aprendí de mi papá. Somos 4 hijos y el único que aprendió a tallar fui yo. Quiero enseñarle a mis hijos para que este oficio no se pierda porque es un arte que ya muy pocos realizan”.


Expone las obras en el patio de su casa en donde son observadas por los conductores y pasajeros que desfilan los fines de semana hacia La Cumbre o a Montañitas en busca de escapar de la rutina de la ciudad.


Al respecto dice: “No he participado en exposiciones porque no se ha presentado la oportunidad. Me gustaría que alguien me apoyara con madera para hacer los trabajos y de pronto encontrar la oportunidad de participar en una exposición o exhibir mis trabajos en otros espacios”.


Le pido que me hable un poco de su trabajo.

“Lo que busco es darle forma a la madera que encuentro, aunque por acá hay una gran campaña para la protección de los bosques, yo utilizo los árboles que se caen o los bomberos a veces me dicen de arboles que se han caído y yo aprovecho esa madera para realizar las tallas. La traigo a casa, la seco, la proceso, le doy un tratamiento y la utilizo para el tallado rústico que es mi especialidad. Además de las figuras yo hago letreros para las fincas, camas, muebles, etc.”.


¿Cuál es la diferencia entre el tallado clásico y el rústico.

“El tallado normal es el que se hace a mano, utilizando hachas, gubias etc, es decir, tallado manual. Hoy tenemos la ventaja de la motosierra y yo la uso para dar forma a los troncos. Es más rápido, más útil y se puede ofrecer los productos a un precio menor para que las personas puedan acceder a ellos y llevarlos a sus casas. La motosierra me hace más fácil el trabajo y rinde más”.


Veo que sus tallas son gigantes, ¿Por qué las hace de tamaños así?

“La verdad es que si comparo el tiempo que se gasta en una talla pequeña y una grande, me gusta más la grande. A mi una talla pequeña me puede demorar dos o tres días porque al ser chica hay que detallarla y ser más minucioso con ella. Yo para no complicarme, con una troza grande hago una figura grande que me va a quitar menos tiempo y va a ser un trabajo más llamativo”.



¿Cómo es el proceso de creación de sus obras?

“En el momento que cojo la motosierra, miro el tronco y el mismo tronco me da la idea de algo. Yo me inspiro y le doy la forma más adecuada a ese trozo de madera que voy a trabajar hasta obtener el producto final”.


¿Veo un elefante muy grande acá en su taller. Cuanto tiempo le tomó realizarlo?

“Ese elefante me tomó 15 días realizarlo con la motosierra. Y ya que usted me pregunta por el precio vale dos millones quinientos mil pesos. Y claro negociables dice mientras ríe.

Llega un cliente a preguntar por el elefante que exhibe Geovany. Creo que es el momento de despedirme y así lo hago y abandono el taller rumbo a un nuevo destino para olvidar el agite de la ciudad que se ve desde arriba de esta montaña.