Manuel García Pérez en Comunicación y Periodismo, Comunicación Online, Publicidad - Spots - Comerciales Publicitarios Coordinador, crítico y docente en Secundaria y Universidad. Asesoramiento educativo. • Coordinador de Cultura en Mundiario. Crítico literario. Escritor y docente. 24/9/2016 · 1 min de lectura · +100

Mi análisis sobre Minecraft: un videojuego sandbox que destaca especialmente por su banda sonora

Mi análisis sobre Minecraft: un videojuego sandbox que destaca especialmente por su banda sonoraMe he acostumbrado a escribir desde hace años con mucho ruido alrededor. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas para Mundiario, mis hijos están jugando a Minecraft, un videojuego sandbox de infinitas posibilidades donde los participantes construyen sus propios edificios, exploran continuas distopías y conviven con traviesos aldeanos.

He leído mucho sobre el éxito de Minecraft y hay toda clase de justificaciones para determinar la masiva aceptación de este juego por parte de niños y adolescentes; algunas de las razones que se formulan son auténticas hipérboles freudianas. La capacidad de improvisación, la intemporalidad y la continua creatividad que exige de quien entra en esos mundos de piezas y terrenos insondables son algunas de las estimulantes incitaciones a jugar con asiduidad sin llegar al diván del psiquiatra.

Quisiera destacar personalmente la fantástica banda sonora que el juego presenta; se trata de una música amable, hipnótica, sin llegar a la sedación. Compuesta por Daniel Rosenfeld y Caution&Crisis, la banda sonora de Minecrat participa de esa corriente New Age donde la recreación de una atmósfera hiperestimulante contribuye al propio ritmo interactivo de construcción y exploración, pues sus melodías aportan un carácter de infinitud al horizonte por conquistar y de ausencia de tiempo real.

Como si se tratase de una lenta neblina o de una progresiva dilatación de luz y albura, la música de Minecraft cala a través de esa profunda reflexión que desprenden trabajos de músicos de cine como Cliff Martínez o Trenz Reznor; una banda sonora inspirada en el ensimismamiento de un lugar indefinido, pero inédito, parecido en algún momento a nuestra realidad más idealizada, cuya armonía a veces interrumpe el acecho de lobos y zombis. Esa música nos sumerge en la necesidad de seguir construyendo nuestra propia ciudad, una biografía personal en la vida de Origen, atrapado en la fábula de Christopher Nolan.