Manuel García Pérez en Comunicación y Periodismo, Literatura, Libros Coordinador, crítico y docente en Secundaria y Universidad. Asesoramiento educativo. • Coordinador de Cultura en Mundiario. Crítico literario. Escritor y docente. 25/9/2016 · 2 min de lectura · +400

Mi reseña sobre la nueva novela de Lola López Mondéjar: Cada noche, cada noche.


Mi reseña sobre la nueva novela de Lola López Mondéjar: Cada noche, cada noche.

  Frente a la frivolidad con la que en esta última década ha sido tratado un género como la novela desde el punto de vista mediático y empresarial, nos encontramos con  Cada noche, cada noche, donde la escritora murciana nos muestra la otra cara de la modernidad y sus virtudes creativas, aquella que profundiza en la seductiva y temible literatura de las patologías mentales, en ese crisol de ilusiones, perplejidades y alucinaciones que también nos definen como seres humanos. Lo irracional y el sentimentalismo actúan como condicionantes de una realidad comprometida con la subjetivización de la propia existencia y de sus entornos, cada vez más difusos en estos tiempos de inestabilidad social y política.

   Cada noche, cada noche es un tributo a Nabokov, a esa fábula inquietante y maligna de Lolita, que la escritora traslada a dos niveles narrativos, pues dos mujeres intentan redescubrir su vida a partir de la revisión de la novela del autor ruso. Una madre y una hija se conocen en un mismo discurso narrativo gracias al hallazgo de unos diarios. El embaucador Pigmalión, Humbert Humbert, interviene en sus vidas como trasunto biográfico de un personaje literario que ejerce una poderosa influencia en la conducta de estas mujeres en diferentes tiempos de su vida, recreándose esa dicotomía esencial en la narrativa de Nabokov: la inocencia voluntaria frente a la dominación como tendencia adictiva y castigadora.

  Son varios los aspectos temáticos y formales que nos permiten atribuir a esta novela una consolidación de López Mondéjar como creadora reconocible ahora y en lo sucesivo, puesto que su escritura obedece a una curtida manera de comprender el mundo que va más allá de lo lúdico, de la mera descripción de las pericias de unos personajes.

a) Al igual que en sus novelas y relatos anteriores, López Mondéjar considera el texto narrativo como un pre-texto de motivaciones más profundas, relacionadas siempre con la naturaleza turbia de los sentimientos en la que conviven tantos seres humanos. El psicoanálisis tiene su mejor versión en estas páginas, pues la teoría se ha tornado, como en el mejor Hitchcock, en una forma de hacer literatura.