Manuel García Pérez en Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores, Comunicación Online Coordinador, crítico y docente en Secundaria y Universidad. Asesoramiento educativo. • Coordinador de Cultura en Mundiario. Crítico literario. Escritor y docente. 24/9/2016 · 1 min de lectura · +400

Tenemos el derecho a conmovernos con la desaparición de la joven Diana Quer

Tenemos el derecho a conmovernos con la desaparición de la joven Diana Quer

La desaparición de Diana Quer, como fue la de Yeremi en 2007, conmueven sencillamente porque los padres sienten el miedo, su reciprocidad, la capacidad inexorable para ocupar el lugar de los progenitores y de la víctima. Hay un revuelo mediático en redes sociales que culpa a programas, magazines e informativos de este especial seguimiento a Diana.

Algunos voceros declaran que es una desaparición a la que mueve el sensacionalismo más morboso, propio de un argumento de novela negra, y quizá no les falta razón. Pero también es cierto que vivimos en una sociedad que se ha lucrado de la censura a la enfermedad y a la muerte, que se sigue lucrando de la censura a la pornografía infantil y a otras lacras que atentan contra la supervivencia de los niños y los adolescentes, porque demasiados intereses obligan a ocultar la importancia de tales males.

Yo no sé si el padre o la madre son amigos de los Aznar o si la influencia económica de la familia está obligando a este interés mediático. Repito: no lo sé. Pero a mí me preocupa que, en este país, nuestros hijos y nuestros adolescentes puedan desaparecer sin dejar rastro, que se suban a coches de conocidos o de