Maravillas Díaz Morales en Educación infantil, Educadores infantiles, Infantil Educadora Infantil • Escuela Infantil La Comba 10/11/2016 · 3 min de lectura · +300

El Cuento como acercamiento a la palabra.

Los niños que aún no saben leer, descubren con todos sus sentidos el libro, y el contacto con éste y su lenguaje, estimulan las vías de la imaginación y la fantasía como motores de la inteligencia.


El Cuento como acercamiento a la palabra.

A estas edades el hecho de que el acercamiento al libro no sea en solitario, sino acompañado de un adulto significativo, tiene una fuerte impronta en el inconsciente del pequeño, de gran relevancia en su futura formación como lector autónomo.

DEDICAR CADA DÍA UN TIEMPO A LA LECTURA DE CUENTOS:

1. Aporta buenos modelos y referentes de lenguaje para que aprendan a expresarse con mayor calidad.

2. Transmite y enseña valores.

3. Estimula el desarrollo de la imaginación y la creatividad.

4. Identifica y canaliza sus emociones, desarrollando empatía y autoestima.

1. Proporciona un momento de relajación y estimula la atención.

2. Estrecha lazos afectivos con los adultos que leen para ellos.

Lo niños pequeños aunque no saben leer, saben de calidad y se interesan solo por cuentos que narran una historia, con buenas y cuidadas ilustraciones. Para que conecten con el relato, la persona que lee, lo debe hacer tranquila, disfrutar, gesticular, interpretar con su voz,  hacer preguntas para motivar su participación, y mostrar las ilustraciones, si se cumplen estas pautas, los niños piden su lectura una y otra vez. Aunque también es necesaria la novedad y la variedad de cuentos.

El Cuento como acercamiento a la palabra.


En mis aulas de 1 a 3 años siempre había un rincón para los cuentos, eran cuentos para poder mirar, “leer” a su manera, disfrutar de su contacto, un espacio de acercamiento al libro tranquilo, al que acudir libremente, con sencillas normas de uso, nunca dejar tirados por el suelo y no romper sus páginas, esto era lo más difícil, especialmente con los más pequeños, como había “accidentes” teníamos una caja de cartón con una cruz roja enorme, era “el hospital de los cuentos”, yo me ponía m