MARCOS FORTUNY CANO in Economistas y Financieros, Banca Empresarial, Financieros / Banca Técnico de Comercio Exterior (Back Office) • DXC Technology May 9, 2020 · 3 min read · 1.8K

LA REMESA DOCUMENTARIA DE EXPORTACIÓN Y EL RETRASO EN EL COBRO ¿COMO PROCEDER?

A la hora de elegir el método de cobro/pago de una exportación, cuando no existe confianza suficiente entre las partes, se suele optar siempre por el crédito documentario. A la seguridad en el cobro, siempre y cuando se cumpla con todas las obligaciones que el propio crédito impone, se une la ventaja de ser el instrumento que mayores facilidades de financiación ofrece.


No obstante, se trata de una operativa compleja, con una elevada carga administrativa y, por tanto, relativamente cara. Es por ello por lo que en cuanto la confianza entre las partes exportadora e importadora alcanza un nivel suficiente, se suele variar el método de cobro/pago hacia la remesa documentaria, siendo ésta una operativa mucho más sencilla de gestionar a la vez que mucho más económica para todas las partes intervinientes.


En la remesa, al contrario de lo que ocurre con el crédito documentario, no existe la figura del banco confirmador. Por ello, en aquellos casos en los que el cobro de la exportación se retrasa más allá de la fecha estipulada surge la duda acerca de cómo proceder al respecto, siendo ello motivo de frecuentes consultar por parte de los clientes.


Lo primero que hay que aclarar es que cuando el banco del exportador acepta tramitar una remesa documentaria se compromete a gestionar la misma hasta el momento mismo del cobro, por lo que ante cualquier retraso en la recepción de los fondo, éste procederá de oficio a emitir las correspondientes reclamaciones al banco del importador en forma de mensaje SWIFT.


Lo habitual es que dichas reclamaciones comiencen de una manera cordial para, con el paso del tiempo, ir adquiriendo un cariz cada vez más serio. Así, pasado un determinado punto, y de no obtener éxito, lo habitual es poner el caso en manos de la red internacional de oficinas de representación (caso de que el banco disponga de ellas) y del departamento que gestiona las relaciones institucionales con el resto de entidades bancarias. Unos u otros se pondrán en contacto vía correo electrónico (el momento de los mensajes SWIFT ya habrá pasado) e incluso directamente por vía telefónica con sus homólogos en el el banco del importador a fin de intentar desbloquear la situación.


Mientras todo esto ocurre el exportador puede adoptar una postura inmovilista y descargar toda la responsabilidad de las gestiones en su banco. O bien, puede iniciar sus propias acciones para perseguir el cobro, siendo obviamente esta segunda opción la más recomendable. Así, el exportador puede ponerse en contacto directo con el importador para preguntarle por el estado de la remesa y del consiguiente envío de los fondos. A partir de este punto las situaciones que pueden darse son varias, siendo las más frecuentes de todas ellas las siguientes. Que el librado de la remesa reconozca abiertamente que no ha recogido los documentos en su entidad o que no ha dado la correspondiente orden de pago. En estos casos el contacto directo entre las partes por fuera del circuito bancario suele resolver la situación y el pago se produce rápidamente.


  • Que el librado responda indicando que le falta algún documento pertinente para el despacho de la mercancía o para el cumplimiento de sus obligaciones aduaneras y fiscales. En tal caso, un segundo envío de documentos por parte del exportador a través de la remesa ya iniciada es suficiente para lograr el cobro. Pero atención. Si se requiere un segundo envío de documentos, el exportador, en el momento de entregar los mismos en su banco debe dejar claro que éstos forman parte de una remesa ya iniciada, indicando para ello el número de referencia pertinente. De lo contrario se corre el riesgo de que los documentos se tramiten como una remesa totalmente nueva, siendo en ese caso peor el remedio que la enfermedad, debido a la confusión generada por las múltiples referencias cruzadas y que solo podrá ser resuelta a golpe de mensaje SWIFT.

  • Que el librado indique que ya ha pagado la remesa. En estos casos, el exportador debe conseguir alguna prueba o comprobante del pago para incorporar dicha información a las reclamaciones que se hagan vía SWIFT desde su banco. Si el librado se encuentra en algún país en el que la salida de capitales está sujeta a restricción, como es el caso de Argelia, la llegada de los fondos puede demorarse unos días. Sin embargo, si no es este el caso, el exportador debería revisar sus cuentas bancarias para descartar la posibilidad de haber cobrado por transferencia. Incluso, merece la pena revisar cuentas que tenga en otros bancos por si el librado ha enviado los fondos a través de otra entidad. Recuerdo el caso de un cliente, el cual se quejaba de que no recibía el cobro de una remesa documentara a pesar de que el librado indicaba que ya había pagado. Nuestras reclamaciones se extendieron por un plazo de 18 meses, tiempo en el que se le solicitó repetidas veces al cliente que revisara sus cuentas. Finalmente encontró los fondos depositados en la cuenta que tenía abierta con otra entidad de otra entidad, los cuales llevaban allí más de un año. Al cliente le pareció una situación cómica, hasta que se le liquidaron las comisiones correspondientes a un año y medio de reclamaciones por mensajería SWIFT. A partir de ese momento, la situación dejó de tener gracia para él.

  • Que el librado solicite renegociar las condiciones, modificando el importe de la remesa o el plazo de pago. Ello puede deberse a que la cantidad o calidad de la mercancía recibida no estuviera en consonancia con lo pactado previamente o que el librado atraviese dificultades para afrontar el pago. En este caso la potestad de acceder a las demandas del librado siempre recae en el exportador, que es quien tiene la última palabra.

Si no se produce ninguna de las 4 situaciones anteriores y el pago sigue sin llegar se deberá estudiar la operación concreta para determinar cuál es la mejor solución. Si los documentos permanecen en el banco de destino el exportador puede solicitar su devolución para hacerse cargo de una mercancía que, teóricamente, nunca ha dejado de pertenecerle.

 La reexpedición de la misma puede resultar caro, pues habrá que hacer frente a los gastos de almacenaje que se hayan podido producir en el puerto de destino así como a un nuevo transporte, con lo que hay que plantear la posibilidad de localizar otro posible comprador en el país en el que se encuentre la mercancía. Sin embargo, lo mejor es que el exportador, llegados a este punto cuente con el asesoramiento tanto de su banco como de su empresa de transporte y de su propio equipo comercial para, trabajando juntos como un equipo, encontrar la mejor salida posible a una situación que, para la tranquilidad de todos, se da en muy raras ocasiones.


LA REMESA DOCUMENTARIA DE EXPORTACIÓN Y EL RETRASO EN EL COBRO ¿COMO PROCEDER?



Andina Gonzale Jun 4, 2020 · #1

Buenos consejos, estoy agradecida con https://yaduwap.com que sigan creando contenido variado en estos momentos, son pocas las paginas que actualizan con tanta frecuencia.

0