MARIA CARMEN CARAYOL GARCIA en Abogados jóvenes y pasantes., Oficios y profesiones, Negocios y Empresa Abogada • TTAUS ABOGADOS 2/11/2016 · 2 min de lectura · +400

Lifestyle propio: hábitos.

Lifestyle propio: hábitos.

Para lo que nos ocupa, definamos hábito como un comportamiento repetido, que no requiere pensar previamente para hacerlo. Es aprendido en la mayoría de los casos, así que no necesitas contar con él en tu adn: puedes aprender a adquirirlo con la práctica.

Por descontado, vamos a hablar de aquellos hábitos que nos acercan a lo que perseguimos, a lo que pretendemos tener.

Y es que del lifestyle propio dependen los resultados que obtengamos en nuestros propósitos. ¿Cambiar? Sí, rotundamente, pero antes hay que comprobar que el cambio que pretendemos llevar a cabo nos acerca a aquello que perseguimos…

Así pues, para convertirnos en el abogado que queremos ser es preciso definir antes qué somos y qué queremos ser. Una vez que queden claros ambos aspectos es preciso ponerse a trabajar en éstos con el fin de alcanzar aquello que queremos ser: el profesional soñado.

Y es que no hay un traje que nos podamos colocar y convertirnos como por arte de magia el abogado ideal, por contra esta creación necesita observación, paciencia y mano férrea durante todo el proceso.

La siguiente lista es una sugerencia sobre cómo puede llevarse a cabo esta tarea:

1.- Hábitos para una vida saludable. La práctica continuada de algún tipo de deporte, te ayuda a desarrollar la resistencia, resistencia que aun siendo física, te ayuda a tener mayor resistencia mental. Y créeme la resistencia mental es muy necesaria cuando has de aguantar hasta el final jugando las mejores cartas en nombre de tu cliente.

2.- Hábitos afectivos. Es muy importante tener una relación buena con la familia, teniendo en cuenta el concepto amplio de la misma. Con esto me estoy refiriendo a todos los integrantes de tu familia: padres, abuelos, hermanos, cónyuges, hijos, primos y etcétera. El rol que ocupamos dentro de la familia tiene una importancia extrema para reafirmar nuestro rol dentro del círculo social en el que nos movemos, y en el que nos podemos mover.

3.- Hábitos sociales. Es sano mantenerse en unos límites aceptables de relaciones sociales. Por supuesto el ser humano, muy social (no sé si por naturaleza o no) ha de procurar mantenerse activo dentro de su círculo social, saber relacionarse, poder relacionarse y deber relacionarse. Y es preciso esforzarse para mantener la dinámica indicada.

4.- Hábitos intelectuales. Es muy interesante mantenerse activo intelectualmente, cultivando aficiones, antiguas o nuevas, pero ser una persona que cultive su curiosidad, sus inquietudes y practica con ellas para aprender, unas veces para superarse y en otras ocasiones por el simple placer de hacerlo.

5.- Hábitos mentales. Este último punto puede parecer que tiene nombre extravagante, y para nada lo es. Los hábitos mentales pueden ser los de mantenerse alejado de personas tóxicas, que nos roben energías o con las que no mantenemos ningún tipo de afinidad. Hábito mental positivo es aquel que hace que seleccionemos el círculo en el que nos movemos, teniendo dentro a aquellas personas que son afines a nosotros o a nuestros intereses, y hábito mental saludable es pensar de manera positiva sobre nosotros, sin aceptar aquellas situaciones en las que se nos menosprecie, o de rechazar aquellas situaciones en las que otras personas tengan sobe nosotros opiniones en las que se nos falte el respeto.

BONUS: Los hábitos se adquieren con la práctica, y son los lo que moldean nuestra identidad, nuestro estilo de vida y nuestro sistema de creencias.

La práctica en los hábitos que he comentado no hace milagros; por lo que te recomendaría que tuvieras claro que es necesaria paciencia, insistencia y persistencia, tanto a la hora de practicar como a la hora de obtener resultados.