MARIA CARMEN CARAYOL GARCIA en Abogados jóvenes y pasantes., Emprendedores y Empresarios Abogada • TTAUS ABOGADOS 18/10/2016 · 2 min de lectura · +100

Perfil del abogado del siglo XXI.

 

Perfil del abogado del siglo XXI.Cada abogado, por anónimo que sea o que crea que es, es un referente. Para bien o para mal. Y en particular para un abogado novato. El abogado inexperto tiene los ojos muy abiertos y no pierde detalle.

Los abogados en prácticas nos observan todo el rato, y lo ven todo.

Ellos son el futuro, y si alguno quiere estar en el futuro, en el sentido de tener cierta importancia pasados unos años, se asemejará a este perfil:

1.- Aptitud y … cifras. Genera negocio para el despacho, y no en forma de facturación directa.

En efecto, estoy visionando a un profesional que se preocupa de hacer bien su trabajo y de generarlo. Aquel que sabe el valor de sus contactos, que gestiona su agenda social, aquel que sabe de la importancia de las relaciones. Y que relaciona estas relaciones, que hace de puente entre personas; que piensa en generar, dinero y otros activos, en crear; aquel que sabe ver necesidades.

2.- Personas polivalentes, adaptables, flexibles. Resolutivas, proactivas.

No es importante lo que sabes, si no lo que eres capaz de llegar a hacer con lo que sabes. Es un tópico, puede parecer un tópico, pero es muy cierto. Además, te invito a hacer la prueba. Siempre repito lo mismo: en tu negocio debe de haber por lo menos dos líneas de negocio; una la que ahora está funcionando, otra la que, también con ésta o sola, funcionará dentro de unos años.

Si trabajas por cuenta ajena debes poder adaptarte a sitios, ocupaciones diferentes a las que sean habituales, a mandar, a obedecer a superiores, a resolver, a implantar, a mejorar… en definitiva, debes de tener capacidad de acción para llevar a cabo todo el proceso.

3.- Actitud de aprendizaje en otras áreas complementarias: marketing, comunicación, finanzas…

Sí, es necesaria una formación específica para ser abogado, pero al abogado tienes que sumarle otras cosas, otros extras. El mundo en el que vivimos es muy complejo y se mueve muy rápido, la mayoría de las veces no se puede decidir tras una consulta de quince días con especialistas en los que confíes. Tienes que saber más de otras áreas interconectadas con lo tuyo; no digo que haya que ser un especialista en economía para hacer mejor las cosas en tu área; pero creo que sí que debes conseguir tener un enfoque global en esa área, y si ese enfoque te exige saber de economía debes de tener unos conocimientos en esa área. Por poner un ejemplo.

4.- Abogados influencers. Líderes.

Sí, personas humanas, que saben trabajar con otros, o liderarlos o dirigirlos, pero que saben permanecer en equipo el tiempo que dura el viaje. Personas inspiradoras, gurús de nada pero capaces de llevar a los demás de viaje al futuro hasta aterrizar en él..

Son además personas a las que no les preocupa mostrar su faceta de humanos a cada momento. Personas que se equivocan, pero que luchan, que se pulen en lo personal, que se caen y se levantan y no tienen inconveniente en dejar emerger su vulnerabilidad en ocasiones.

Personas con otros intereses, además de los jurídicos, y que no los esconden, al contrario, los cultivan e intercambian con otras personas ajenas a su mundo, que saben que con ello se enriquecen, y acaban por superarse a ellos mismos.

5.- Añadan valor al despacho. Los intangibles son muy preciados.

Que destaque su capacidad de resultar diferente a los demás de su categoría o clase. Y es que en este mundo tan competitivo, tan uniformizado, tan igual pudiera parecer, es fundamental tus propias diferencias, ser conscientes de ellas y saber manejarlas para hacer de eso una competencia.

Un despacho que sea distinguido, percibido por los potenciales clientes como diferente, sabe que lo tiene mucho más fácil a la hora de tener segmentado a su mercado. Y tener el mercado segmentado es muy útil para lo que hemos venido a hacer todos: diseñar productos para él.

Bonus: Sea de manera consciente o inconsciente, todos tenemos una idea de lo que somos y del tipo de profesional que queremos ser. Es importantísimo identificar esa idea. A partir de ahí, la mejor manera de llegar a ser un abogado parecido a la descripción que he dado, es siendo uno mismo. Donde radica la diferencia, está el origen del éxito y la madre de la paz espiritual propia que lleva al logro. Porque al logro no te llevará la aptitud, ni mil títulos, ni haber estudiado en la mejor de las escuelas; apréndete esto.

Si eres un abogado joven tienes una ventaja respecto de los que llevamos un cierto tiempo en el mundo de lo jurídico: no estás contaminado. Y no debes dejarte condicionar por quien sea tu referencia, es bueno tener varios referentes, pero no seguir sus carreras, sus dictados o su trayectoria al dedillo; toma aquello que a ti te parezca lo más adecuado de cada uno.