Maria Cristina Sugimori en Marca Personal y Personal Branding, Coaching y liderazgo, Coaching Consultora de Comunicación Corporativa y Coach de Marca Propia • Stand Out! Comunicación + Branding 18/5/2016 · 3 min de lectura · +800

Cuida lo que dices, tus palabras son poderosas



Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. 
Cuida tus palabras porque se transformarán en actos. 
Cuida tus actos porque se harán costumbre. 
Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. 
Cuida tu carácter porque formará tu destino
y tu destino será tu vida. 
Mahatma Ghandi

El lenguaje no es inocente, tanto si digo que puedo como que no puedo, estoy en lo cierto porque yo misma cierro o abro posibilidades para mí y para los demás. Todo lo que pensamos, decimos y oímos nos afecta, impacta en nuestras emociones y actuamos en coherencia, con el tiempo esa forma de actuar se convierte en hábito. De modo que, a partir del lenguaje voy creando mi realidad y modelando mi identidad en base a lo que relato de mí misma y lo que otros narran de mí. No somos conscientes de cómo nos hablamos a nosotros mismos y a los demás, que la energía liberada en las palabras, tono y actitud impactan emocionalmente en nuestro cuerpo, en aquellos a quienes se las dirigimos y en el mundo que nos rodea:  “tengo miedo, no creo que lo logre”; “ma-má” (dicha por un hijo por primera vez); “te amo”; “perdón”; “sos un inútil”; “tengo mala suerte”…


Las palabras poseen el poder de construir y destruir,  ya que influyen de manera positiva o negativa en nuestro razonamiento y comportamiento.  Mediante ellas somos capaces de animar, consolar, motivar, potenciar pero también de dañar, humillar, dificultar, desanimar. Es el lenguaje que usamos el que nos crea obstáculos y el que nos libera de ellos, nos moviliza a la acción o nos par