Maria Cristina Sugimori en Marca Personal y Personal Branding, Coaching y liderazgo, Coaching Consultora de Comunicación Corporativa y Coach de Marca Propia • Stand Out! Comunicación + Branding 4/10/2016 · 4 min de lectura · +300

Felicidad: ¿moda, obsesión o cuestión de actitud?

“Que nadie llegue a ti sin que al irse se sienta mejor y más feliz”. Madre Teresa de Calcuta

Si hay algo que quiere o busca el ser humano desde siempre es ser feliz. Todas y cada una de nuestras acciones están motivadas por el deseo de felicidad, la fuerza motora detrás de nuestros esfuerzos y sacrificios. Pero ¿qué es la felicidad? O mejor dicho ¿qué entiende cada uno por felicidad? Porque es obvio que a todos no nos hacen felices las mismas cosas. Hay tantas ideas acerca de la felicidad como personas en el mundo.



Felicidad: ¿moda, obsesión o cuestión de actitud?

Según la psicóloga chilena Pilar Sordo, la felicidad es una cuestión de voluntad y actitud. El  sociólogo argentino, Sergio Sinay, propone pensar en la felicidad como una construcción personal y una elección diaria. “El gurú de la felicidad”, Tal Ben Shahar, profesor de Psicología Positiva de la Universidad de Harvard, dice, entre otras cosas, que la felicidad viene de la armonía entre nuestro corazón y nuestra mente, de pensar y sentir.

Por su parte, la Neurociencia postula que la felicidad es una habilidad y que, por lo tanto, se puede entrenar, desarrollar y potenciar a través del entrenamiento del cerebro para ser positivo, de la misma manera que ejercitamos los músculos en el gimnasio, se aprende a tocar un instrumento musical o practicar un deporte. Es decir, que requiere práctica, tiempo y el desarrollo de nuevos hábitos para reconfigurar el cerebro (neuroplasticidad).

Happymanía. ¿La felicidad se ha vuelto una obsesión?

Desde hace un tiempo la temática de la felicidad, uno de los argumentos más tradicionalmente utilizados en filosofía, literatura y poesía, se ha convertido hoy en objeto de estudio de la psicología, la sociología, la medicina, la neurociencia llegándose incluso a hablar de neurofelicidad; inundando blogs; libros;  foros;  películas; talleres de autoayuda; comerciales; asignaturas en prestigiosas universidades y hasta se ha vuelto un asunto de estado.

A mediados de los años ‘70, en un pequeño reino budista al sur de Asia, surgió la inquietud acerca de que los indicadores económicos no eran suficientes para medir el bienestar de una sociedad. Y por primera vez, apareció en escena el índice FIB o Felicidad Interior Bruta para sustituir al PBI o Producto Bruto interno, el cual se orienta a medir el progreso de un país en términos no monetarios, es decir, la riqueza no se mide por las pertenencias o el oro que una persona pueda tener sino por el grado de bienestar subjetivo de sus habitantes en relación a ciertos indicadores.

En Julio de 2011, la ONU aprueba una resolución reconociendo la búsqueda de la felicidad como un objetivo humano fundamental e invita a los Estados miembros a promover políticas públicas que incluyan la felicidad y bienestar social. En 2012, establece el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad.

Felicidad en el trabajo: ¿Incompatibilidad compatible?

Como no podía ser de otra manera, también en el ámbito organizacional y laboral está de moda hablar de felicidad. ¿Pero se trata de una moda o un nuevo paradigma que ha venido para quedarse? ¿Se puede ser feliz en el trabajo?.

Si tomamos en cuenta que los empleados son personas, que pasan la mayor parte del tiempo en su lugar de trabajo donde llevan consigo las tensiones de la vida diaria; sumado a un entorno de negocios hipercompetitivo; a un mercado incierto; a  las exigencias de resultados; perfeccionamiento constante; las motivaciones pueden rápidamente transformase en  frustraciones, el entusiasmo en insatisfacción, etc. Es decir, los estados emocionales pueden verse alterados influyendo en las decisiones y  afectando la conducta, que puede manifestarse en forma de conflictos a nivel personal, grupal, gerencial y organizacional en términos de productividad.

Felicidad: ¿moda, obsesión o cuestión de actitud?

Por lo tanto, las emociones desempeñan un papel importante en el ámbito laboral. Aún, cuando durante mucho tiempo fueron ignoradas dentro de este contexto bajo la premisa de que “los problemas se quedan en casa” y la razón rige las decisiones más complejas.

Hoy, ya no es posible hablar de una “supresión emocional”, es hora de ampliar la mirada y entender que los colaboradores son seres integrales que cada día se enfrentan a emociones propias y ajenas. La clave está en aprender a gestionar las emociones de forma inteligente para alcanzar un equilibrio emocional, de modo que nos ayuden a controlar nuestra conducta y nuestros pensamientos en pos de mejores resultados. Entender este aspecto se vuelve fundamental dentro del ámbito de las organizaciones.

Aunque una persona que se siente infeliz no es necesariamente improductiva, todos queremos sentirnos bien en nuestros trabajos y disfrutar de lo que hacemos con un sentido de propósito.

La felicidad organizacional es un nuevo paradigma de desarrollo humano que implica co-responsabilidad entre las organización y el trabajador, para que sea una ventaja estratégica ganar-ganar.

Las organizaciones son responsables de facilitar las condiciones para la aplicación de prácticas sanas; promover la salud emocional y la felicidad de las personas como valores inherentes a su cultura. La felicidad en el trabajo es la percepción de bienestar subjetiva de los trabajadores y es responsabilidad de los mismos, ya que la responsabilidad última de la felicidad sigue siendo personal. Es sentido común considerar que empleados felices son más productivos; más dispuestos a implicarse en la tarea y fortalecer el compromiso hacia la empresa. Por lo tanto, es razonable admitir que organizaciones con empleados felices son potencialmente más exitosas, sustentables y productivas, capaces de obtener mejores resultados.

¡Cien por ciento actitud!

Ser felices no significa estar siempre alegres. No podemos evitar el dolor que es parte de la vida. Aunque sí podemos transitarlo con una actitud adecuada y superarlo poco a poco, o con una actitud inadecuada y convertirlo en sufrimiento. Todos los días podemos elegir qué actitud tomamos frente a la vida. No se trata de vivir en positivo sino de salud emocional: armonía interior; capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida; cultivar vínculos sanos; amarnos y cuidarnos a nosotros mismos, a los otros y a nuestro entorno; hacer aquello que nos apasiona, ser agradecidos por lo que tenemos.

Felicidad: ¿moda, obsesión o cuestión de actitud?

Como coach estoy convencida que cada individuo es artífice de su propia vida, bienestar y felicidad. No somos producto de nuestras circunstancias, sino de nuestros pensamientos, creencias y elecciones. Elegimos la infelicidad (inconscientemente) cuando damos por sentado que la felicidad nos viene de afuera, pensamos que vamos a ser felices cuando consigamos lo que nos falta: un nuevo auto, una pareja, el título, dinero…Cuando nos preocupamos por aquello que todavía no existe o sufrimos por aquello que ya pasó, sin permitirnos vivir a pleno el aquí y ahora, olvidándonos de celebrar nuestros logros, valorar lo que conseguimos y apreciar aquello que está funcionando bien en nuestras vidas.

La felicidad es una forma de ver la vida, una actitud. Cada día tenemos una nueva oportunidad para intentar otra vez;  vivir; amar; proyectar; ponernos en acción y ser nuestra mejor versión. En definitiva, de ser felices.

Algunas preguntas para reflexionar…

¿Qué te apasiona? ¿Estás haciendo eso que te hace feliz?
¿Qué te hace sentirte infeliz?
¿Qué harías si supieras que sólo te quedan 12 meses de vida? ¿Qué puedes hacer desde este mismo instante para sentirte más feliz y vivir mejor?


María Cristina Sugimori
Coach de Marca Propia
Comprometida con tu éxito y felicidad.



Comparto este texto de Martha Medeiros,
también atribuido a Pablo Neruda.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, 
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no se atreve a cambiar el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones, justamente estas que regresan el brillo a los ojos y restauran los corazones destrozados.
Muere lentamente quien no gira el volante cuando está infeliz con su trabajo, o su amor, 
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir detrás de un sueño, 
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida, huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ! 


#2 @Fernando Santa Isabel Llanos me alegra que te haya gustado. #cienporcientoactitud =)

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#1 Muchas gracias por tu comentario @Jorge Carballo Pérez. Es así, como lo dices. ¡Saludos!

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@Maria Cristina Sugimori muy buen post. Creo que la felicidad es una actitud ante la vida y el positivismo ayuda a ser felices. La felicidad esta en las pequeñas cosas solo hace falta observar y disfrutar de cada momento, vivir la vida en cada momento.

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Jorge Carballo Pérez 4/10/2016 · #1

Hola @María Cristina Sugimori, excelente post. Hace poco publicamos un buzz sobre el tema, era la imagen de una manada de caballos... que la tratamos en tonos azules, el mensaje era: "La Felicidad es un Estado Mental" y estoy contigo que hay que trabajarse a diario, porque tú tienes la llave, y contra más tengas, más puedes dar. Enhorabuena, repito. Un Saludo

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