María García Torres en Directivos y Ejecutivos, Cinco Días, Moda y belleza Formadora en habilidades de venta • Freelance 3/3/2018 · 3 min de lectura · 7,1K

Jubilación forzosa a partir de los 45

A partir de los 45 años comenzamos a padecer de "edadismo", prejuicios y estereotipos negativos asociados a la edad, es decir, por el mero hecho de ser  "mayor". Este edadismo se va acentuando conforme cumples años y, aunque te cueste admitirlo, al final tienes que asumir que si no responden a tus candidaturas es porque al ver la edad que tienes, echan tu CV a la papelera sin leerlo siquiera.

Si, además, eres mujer, la discriminación aumenta y te juntas con una edad y una condición sexual (no elegida) que es sistemáticamente rechazada por el sistema empresarial.

Y aquí me encuentro yo, con 58 años recién cumplidos, con amplia formación y una experiencia  profesional y vivencial valiosa que las captadoras y los captadores de talento no ponen en valor.  

Veo y leo ofertas de empleo para las que estoy sobradamente preparada, que me gustan, y de las que estoy segura podría desempeñar con eficacia y efectividad, disfrutando al imaginarme en el puesto, y todo lo que podría aportar a la empresa que no está directamente vinculado al puesto: talentos tan cotizados como la recepción e integración de nuevo personal, el liderazgo transformador, la gestión de la diversidad y la multiculturalidad, la retención de talentos, el desarrollo del sentido de pertenencia, el trabajo en equipo y en colaboración, las relaciones y comunicación interdepartamentales, la fusión y gestión de equipos de trabajo, la Responsabilidad Social de la Empresa, la Dirección por Valores, diseño, implementación y desarrollo de Planes de Igualdad, la formación continua en valores humanos, modelo a seguir de la cultura de empresa... reuniendo mi formación con mi experiencia y mis ganas de no jubilarme aún, pensando que estoy en mi mejor momento profesional, donde puedo dar mucho más de lo que se me pida por la misma remuneración. Lo sé porque ya lo he hecho antes: he creado familia en todas las empresas en las que he trabajado, incluso en las mías propias (que también he tenido).

Ya no defendemos nuetra candidatura frente al empresario que necesita cubrir un puesto de  trabajo como se hacía antes, ahora, la selección la dejan en manos de empresas intermediarias supuestamente captadoras de talentos (Headhunters), frías e impersonales, que rechazan sistemáticamente a los candidatos, y más selectivamente a las candidatas, de más de 45 años como si fuésemos deshechos de mano de obra obsoleta y prehistórica y sin capacidades para nuevos aprendizajes, aceptar nuevos retos o adaptarse a los nuevos cambios.

No nos dan oportunidades de que nos vean, que nos escuchen o que nos conozcan. Directamente no entramos en el "perfil que están buscando" y eso lo sabes a través de las pocas personas que se molestan en comunicarte muy amablemente que has sido rechazada/o porque, por lo general, te quedas esperando eternamente a ver si, por fin, encuentras una persona al otro lado que ponga en valor la experiencia vivencial que aportamos las personas "mayores" como enriquecimiento a la diversidad de las empresas actuales, y nos citen personalmente para darnos una oportunidad de defender nuestra candidatura.

Así, somos cada vez más las personas, mayores de 45 años, que formamos parte de las estadísticas de personas desempleadas en España y además, estamos estigmatizadas como "personas en riesgo de exclusión social" y "parados de larga duración". Estigmas que van minando nuestra autoestima y hace que nos cuestionemos el concepto que tenemos sobre nosotras/os mismas/os y siembran la duda del autoconcepto "soy capaz" y nos preguntamos "¿Tendrán razón?".

No. No tienen razón. Las personas "mayores" aún tenemos mucho que aportar a la sociedad y a las empresas. Hoy en día, cuando el personal de las instituciones está cada vez más diversificado, debido tanto a la movilidad de las empresas como a la movilidad de las personas; cuando la Globalización abre nuevos mercados internacionales y da acceso a nuevos mercados y diversificados clientes; cuando estadísticamente los consumidores y las consumidoras más estables son las familias cuyos progenitores tienen más de 45 años, excluírnos del sistema productivo deriva en una menor potenciación de las capacidades de desarrollo empresariales.

Jóvenes, mujeres, mayores... enriquecen la diversidad y pluralidad empresarial, aportan diferentes perspectivas, cumplen con el requisito de Responsabilidad Social, desarrollan una Cultura de Empresa que beneficia a la sociedad en su conjunto, mejora el sentido de pertenencia y, por lo tanto, la eficacia y la efectividad en la producción, reduce los costes y cumple con la salud de las empleadas y los empleados reduciendo el estrés y el absentismo. 

No nos molesta el rechazo en sí, el enfrentarnos a otras personas para lograr un único puesto de trabajo ya lo hemos hecho antes a lo largo de nuestra vida. Lo que nos molesta (al menos, a mí, mucho) es que el rechazo sea simplemente porque han aplicado prejuicios y estereotipos negativos por el mero hecho de tener más de 45, 50 o 55 años (el edadismo se incrementa exponencialmente).

Si hemos modernizado las empresas, los medios de comunicación, las relaciones interpersonales, la tecnología, las leyes, los conceptos de identidad personal y de familia. Hemos avanzado en educación, formación profesional, en internacionalización, en sanidad, en infraestructuras… ¿Por qué no modernizamos también nuestro concepto sobre la capacidad de las personas? La edad no nos merma capacidades, al contrario, las potencia y acumula. La diversidad incluye las diferentes capacidades funcionales de las personas, el género (real, sentido o percibido), la procedencia (diversidad cultural) y la edad, que siempre suman y nunca restan.

Pero como ocurre siempre, este artículo será leído por personas que sufren edadismo, como yo, y, lamentablemente, no llegará (al menos lo suficientemente) a los y las Headhunters que seguirán excluyéndonos de los procesos selectivos sin siquiera leer nuestros currículos.

Y seguirá siendo la pescadilla que se muerde la cola: las empresas quieren que seamos consumidoras/es, pero no nos dan oportunidades de empleo para poder pagarlo.

Un saludo a las sufridoras y los sufridores de edadismo. Reinventémonos.Jubilación forzosa a partir de los 45



#17 Estimada Maria. Para que el nombre salga azulito debes seguir a la abeja y recibirá la notificación de tú comentario.

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María García Torres 4/3/2018 · #20

Gracias por vuestros comentarios alentadores.. a ver si los empresarios, las empresarias y las/los buscadores de talento se ponen las pilas y ponen en valor nuestro saber ser, saber hacer, saber estar y experiencia. Un abrazo

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Ignacio Orna (Nacho) 4/3/2018 · #19

#17 Hay sitios y sociedades donde se cuida muchísimo a las personas ancianas, son su sabiduría.

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María García Torres 4/3/2018 · #18

#10 Querida Sonia, veo que también padeces de edadismo... Ánimo... desde aquí (u otro sitio) podemos reinventarnos. Solo es encontrar el modo, y yo ya me he puesto a ello. Un abrazo

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María García Torres 4/3/2018 · #17

#11 Muchas gracias Irene. Que hayas leído mi artículo y te haya gustado, solo significa que tienes adquiridos unos valores que están en desuso, lo cual es una lástima porque nos perdemos la experiencia vivencial de muchas personas. Recuerdo que cuando era pequeña, a las personas mayores no las escondíamos (una residencia geriátrica, aunque sea adecuada, mantiene a las y los mayores dentro de sus recintos). Los abuelos y las abuelas eran patrimonio cultural viviente, enriquecedor en nuestras vidas. La chiquillería nos sentábamos por las tardes a escuchar sus historias y formaban parte de nuestra cotidianidad. Pero ese sería otro discurso... Me alegra que te guste el color de mi pelo. He decidido empezar a trasgredir la nomatividad social y abrir nuevas puertas a nuevas formas de expresión de la identidad personal. Un abrazo.

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María García Torres 4/3/2018 · #16

#13 Gracias Francisco José por tus palabras de ánimo... casi es lo único que nos queda a quienes no queremos aún una jubilación forzosa... Seguiré por aquí, dando un poco de guerra intentando despertar conciencias. Un saludo

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María García Torres 4/3/2018 · #15

#14 . Hola Ignacio, gracias por leerme. Piensan en las personas mayores como potenciales consumidores de los productos en cuyo proceso de fabricación no participamos porque se nos excluye laboralmente. La desesperación deriva en ingenio, y al final, nos reinventaremos para tener una calidad de vida aceptable y fuera del sistema consumista . Las empresas con sentido común saben que los primeros consumidores de sus productos son sus propios empleados y empleadas, además de llevar, allende las instalaciones la Cultura Empresarial (que la plantilla hable bien de la empresa en la que trabaja es la mejor publicidad que pueden desear.

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Ignacio Orna (Nacho) 4/3/2018 · #14

Hace poco escuché" Si a los 40, nos miran de lejos y a los 50 ni los dientes ¿Como hay quienes quieren que nos jubilemos a los 67?"

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