Maria Luisa Gallego Bravo in Médicos y Profesiones Sanitarias, Coaching, Psicólogos Coordinadora de un centro de Estancias Diurnas Nov 12, 2020 · 5 min read · +400

Mi autoestima y Yo

Mi autoestima y yo

La autoestima es un factor psicológico fundamental, ya que nos afecta de una forma global tanto en nuestro desempeño laboral, social y personal y es una variable esencial para sentirnos realizados.

La autoestima es clave para que nuestros éxitos y fracasos puedan convivir en armonía. Es un marco de referencia en el cual basarnos para interpretar nuestras experiencias además, influye en nuestras expectativas y motivación y contribuye a la salud psicológica. Si te interesa conocer más sobre tu autoestima, te invito a leer el siguiente artículo.

También podrás encontrarlo en mi web: https://marilu17793.wixsite.com/psicoteando/post/mi-autoestima-y-yo

Mi autoestima y Yo

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¿Qué es a autoestima y cómo nos afecta?

La autoestima es el sentimiento de aprecio y aceptación hacia nosotros mismos. Podemos decir que se trata de la relación entre la confianza, el respeto y la valía que nos atribuimos y, cuyo resultado conduce a un juicio de valor que hacemos sobre nuestra persona. Este juicio influye en cómo nos referimos hacia nosotros mismos, cómo nos tratamos, cómo valoramos nuestras experiencias y en nuestra relación con los demás.

Las personas con una autoestima alta, tienen una autovaloración positiva por lo que manejan de forma más eficaz sus emociones, tienen una mayor capacidad para manejar las dificultades, para tomar decisiones de forma autónoma e independiente, más facilidad para mostrar una actitud abierta a las críticas y una mayor flexibilidad para enfrentar errores o sucesos imprevistos. No nos confundamos, una alta autoestima no es sinónimo de pedantería, de sentirse superior a los demás o de ser egoísta.

En cambio, las personas con una baja autoestima, generalmente tienden a la inestabilidad emocional, al pesimismo y la desconfianza. Esto puede generar una inseguridad constante en diferentes áreas vitales. Una baja autoestima, puede llevar a dependencia emocional, el conformismo, una baja asertividad y un sentimiento de frustración constante. Una persona con baja autoestima puede darse cuenta de estas situaciones pero debido su infravaloración, siente que no es capaz de cambiar y mejorar, siente al miedo al rechazo o a cometer un error con más frecuencia. Tener una autoestima baja, también aumenta la vulnerabilidad a trastornos psicológicos tales como la depresión, la ansiedad o trastornos alimentarios, entre otros.

Por supuesto, la autoestima no es un constructo bipolar, existen personas cuya autoestima es inestable. Estas personas son muy influenciables por las experiencias positivas o negativas, cualquier suceso puede desestabilizarles. Puede darse el caso de personas con una alta consideración y con una autoimagen adecuada, pero sin embargo ante situaciones de tensión y estrés se desestabilizan, les cuesta gestionar sus emociones, el fracaso o buscan una excesiva aprobación por parte de los demás.

La buena noticia es que la autoestima no es algo inamovible, nada más lejos de la realidad. La terapia psicológica, así como el trabajo personal constante puede llevar a nuestra autoestima a niveles opimos y con ello mejorar nuestra salud psicológica.

¿Trabajamos nuestra autoestima?

La autoestima no es algo que cambia de la noche a la mañana, hay que trabajarla de forma constante, día a día. Por eso, os propongo una serie de puntos a tratar:

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1. Analízate. Nadie se conoce más que tú. Comprender qué sentimos, por qué en determinadas ocasiones necesitamos aprobación social, qué nos provoca frustración o falta de confianza. Puede ser que nuestra autoestima esté influida de forma excesiva por nuestro físico, por infravalorar nuestra capacidad de realizar

algo, por emociones como la envidia o los celos, una excesiva dependencia hacia alguien o algo (por ejemplo, hacia un trabajo), una autoexigencia elevada etc. Profundiza en tu autoestima, cualidades y defectos.

2. Fortalece tus cualidades e introduce cambios en aquellas cosas que puedes cambiar. Es bastante común enfocarnos lo negativo que tenemos y en lo que no depende de nosotros, pero ese no es el camino correcto. Para conocer mejor nuestras cualidades y fortalezas, podemos hacer una lista de nuestros valores y atributos o logros obtenidos. Al principio puede ser un ejercicio difícil, pero tómate el tiempo que necesites. Tras esto, focalízate en todos estos aspectos positivos, reconocerlos es un paso muy importante.

3. Gestiona pensamientos negativos. Los pensamientos negativos junto con emociones como la culpa y la envidia afectan de forma negativa nuestra autoestima. El pensamiento puede crear nuestra realidad, haciendo que nos veamos como personas indeseables con un futuro oscuro. Identificar estos pensamientos y trabajarlos generando nuevas interpretaciones, debe ser una parte fundamental del trabajo con nuestra autoestima.

4. Afronta los problemas sin postergarlos. Cuanto antes solucionemos algo, antes nos liberaremos. Algo muy común, es la postergación de lo que nos preocupa. Una baja autoestima puede hacer que sintamos un sentimiento de inferioridad ante determinadas problemáticas. Sentirse pequeño ante algo no hace que un problema se vaya, hace que este problema dure más tiempo y nos provoque más malestar. ¿Cómo podemos hacerle frente?, buscando soluciones, anotando estas soluciones y poniendo en práctica la que creamos que será más efectiva. ¿Y si sale mal?, podemos poner en práctica otra solución o aceptar que es un problema que no está en nuestra mano solucionar.

5. Vigila tu nivel de autoexigencia y autocrítica. Estos son enemigos muy potentes para nuestra autoestima. En ocasiones podemos llegar a exigirnos más de lo que potencialmente podemos hacer, lo que produce estrés, ansiedad, frustración y culpa. Cuando esto sucede, solemos usar un lenguaje negativo y peyorativo para referirnos a nosotros mismos, lo que aumenta el malestar.

Ser conscientes de esta autoexigencia, permite trabajar con ella de forma progresiva e ir reduciéndolo. Para trabajarlo, podemos exteriorizar los pensamientos y las emociones que nos produce e ir modificándolas poco a poco.

6. Proponte nuevos retos y objetivos. Salir de la rutina, realizar actividades nuevas o reenfocar otros. Generalmente, vivimos en un círculo rutinario del que nos cuesta salir, en esta era moderna lo denominan “zona de confor”. Esta zona de confor no es alto negativo, todo lo contrario, nos hace sentirnos seguros en ella. Sin embargo, enfrentarnos a nuevos retos sin aplazarlos, beneficia nuestra autoestima y nuestro estado de ánimo, ya que es una prueba de que podemos realizar cosas que estaban en nuestra mente, pero no nos atrevíamos a dar el paso.

7. Un error nunca es una derrota. Las personas con una baja autoestima, tienen a sentir el fracaso como una auténtica derrota y a generalizarlo a otras áreas de su vida. Las personas con una autoestima alta, logran sobreponerse y sacar partido, en forma de aprendizajes que le servirán en otras situaciones. No nos confundamos, un error puede doler a ambos tipos de personas, lo que les hace diferentes es la forma de afrontarlo.

8. Valora tus logros. Generalmente, las personas con una baja autoestima infravaloran sus logros, poniendo en alza sus dificultades actuales. Reforzar los pequeños logros día a día es algo muy positivo para la autoestima. Todos merecemos tener un reconocimiento, ya que lograr pequeños objetivos al día pueden resultar el comienzo de algo más grande. Sin embargo, soy consciente de que resulta muy complicado valorar los pequeños logros diarios, ya que en ocasiones somos incapaces de verlos.

9. Evita comparaciones e idealizaciones de modelos sociales. Vivimos en una sociedad altamente competitiva en muchos aspectos. Además a través de redes sociales se muestra un perfeccionismo, desde mi punto de vista patológico, pero que de forma contraproducente llaman la atención. Hay redes sociales de todo tipo, en las cuales se muestran desde físicos perfectos hasta curriculums vitae extraordinarios. Esto puede pasar factura a nuestra autoestima a través de la comparación social, lo que nos puede incrementar nuestra frustración, llevarnos a presionarnos y a sentir emociones como la ansiedad y la culpa. Ser conscientes de que cada persona es independiente, tiene unas circunstancias de vida diferentes, unas experiencias y una personalidad diferente es el primer paso, para reducir la comparación social. Cada persona avanza a un determinado ritmo, marcando sus propios objetivos y tiempos.

10. ¿Crees que puedes caerle bien a todo el mundo?. Como seres sociales que somos, generalmente nos gusta agradar a los demás y buscamos aprobación social. Esto tiene sus riesgos, ya que siento deciros que es imposible ser súper amigo de todo el mundo. Las personas con baja autoestima, pueden llegar a anteponer las necesidades y deseos de los demás por encima de las suyas propias, teniendo serias dificultades para decir “no” a estas peticiones”. No se trata de ser personas egoístas y anteponer nuestros deseos, pero sí nuestras necesidades. Anteponer nuestras prioridades, aprender a decir “no” y analizar el tipo de relación que tenemos con ciertas personas, ayudará a mejorar nuestra autoestima.

11. Conoce, acepta y cuida tu cuerpo y tu salud. Cuando pensamos en el cuerpo, podemos pensar sólo en el físico, pero no. Cuidar nuestro cuerpo no es tener un físico socialmente valorado, sino estar sanos tanto física como psicológicamente. Desde Psicoteando siempre destaco la importancia de una alimentación equilibrada, la realización de ejercicio físico, tener unos hábitos de sueño regulares y de cuidar nuestra salud psicológica reforzando aquello que nos hace el camino mucho más feliz.

Referencias bibliográficas

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  • Ramos-Vidal, I., Saldívar A., Alonso G., Gálvez, A.L (2014). Autoestima y Redes Sociales en Mujeres Adolescentes. XV Congreso Mexicano de Psicología Social.

Páginas consultadas

https://lamenteesmaravillosa.com/cinco-maneras-sencillas-de-aumentar-tu-autoestima/