Maríah Sánchez in mobiliario Sep 24, 2020 · 1 min read · ~10

Un dormitorio privado y un armario empotrado

Un dormitorio privado y un armario empotrado

Hacer reformas en nuestro dormitorio privado probablemente sea una de las acciones más satisfactorias que podemos llevar a cabo. Se trata del espacio donde hacemos la mayor parte de nuestra vida privada, ya vivamos solos y en compañía. No solo dormimos allí, en nuestra cama, sino que nos arreglamos, nos cambiamos de ropa, leemos un libro o en general descansamos. Nada puede perturbarnos en nuestro dormitorio o no debería, y por eso es importante que todo, desde las cortinas hasta los muebles, esté a nuestro gusto. Eso incluye los armarios empotrados.

Este mueble es y será especialmente importante en nuestro dormitorio por varios motivos. Para empezar, en él guardaremos la mayor parte de nuestra ropa de diario y complementos, y tal vez también la ropa de cama. Organizaremos también otras pertenencias, y desde luego no podemos negar que se trata de un mueble que viste mucho cualquier habitación. ¿Qué sería de un dormitorio sin él? Es como quitar la cama o la cómoda. El caso es que no todos son iguales, y a la hora de indagar precios de armarios en las tiendas a las que acudamos o en internet es importante considerar qué usos le vamos a dar nosotros.

Hay algunos, por ejemplo, que incluyen zapatera. Si no disponemos ya de una o no tenemos espacio para ponerla, esto puede ayudarnos mucho a guardar nuestro calzado. Otros tienen un espacio interior muy abierto y con pocos departamentos, lo que facilita la organización interior a aquellas personas a las que por ejemplo les gusta amontonar cosas en cajas. Otros están más preparados para la ropa, lo que puede ser ideal si eso es lo único para lo que vamos a necesitarlo, ya que otras cosas las guardamos en otros sitios.

En cuanto a la estética, hay desde tradicionales, hasta modernos y coloridos armarios empotrados o pantografiados. Ya hemos dicho antes que es importante que nos podamos sentir cómodos y a gusto en nuestro espacio privado, y por eso hay que concederle al aspecto externo la misma importancia que a la funcionalidad interior. En resumidas cuentas, solo nosotros tenemos la última palabra.