Maria Oslara en Emprendedores y Empresarios, beBee en Español, Oficios y profesiones Global Brand Ambassador • beBee 26/11/2016 · 1 min de lectura · 2,0K

Un tesoro de 20.000 pelotas bajo el agua

Una peculiar manera de hacerse rico:  

La suerte muchas veces llega cuando menos te lo esperas y de la manera que menos sospechas.. esta es la historia de Jim Reid y de como se hizo rico de una manera muy peculiar.

En los años 80 Jim Reid vivía en Florida, donde trabajaba como inspector en el parque de atracciones de Disney World. Con los 250 dólares semanales que ganaba tenía suficiente para mantener a su familia y poder costearse clases y un equipo de buceo . Esa afición le sirvió para explorar en busca de monedas y objetos de valor. 

Cierto día fue invitado por un amigo a pasar una jornada  jugando al golf en un campo cercano al parque donde trabajaba. Conocedor de su afición su anfitrión le sugirió que la próxima vez que fuese se trajera su traje de buzo y probase a meterse en el estanque del campo, donde quizá encontrase alguna cosa que valiese la pena. Así lo hizo, y lo que Jim vio aquella tarde bajo la superficie del estanque le cambiaría la vida.

El fondo estaba cubierto completamente por una alfombra blanca. !Había miles de pelotas de golf!. Sacó unas cuantas y las examinó a la luz del día. La mayoría estaban como nuevas. Se las enseñó entonces al administrador del campo de golf, quien le ofreció diez centavos por cada pelota que le devolviese en perfecto estado.

Un tesoro de 20.000 pelotas bajo el agua

Ese día sacó más de 2.000 pelotas, que representaban casi sus ingresos de una semana de trabajo. Tras consultar con Beverly, su mujer, decidió dejar su empleo y dedicarse por completo al productivo negocio del rescate de pelotas de golf o como él lo llamaba, el oro blanco. 
Al principio llegaba a casa con el coche cargado de pelotas y las introducía en la lavadora para limpiarlas. Beverly apoyaba a su marido pero pronto le dejó claro que no estaba dispuesta a permitir que destrozara su máquina, así que Jim tuvo que comprarse  la suya. Pero claro, el ruido que producían las pelotas en la lavadora irritaba a los vecinos, especialmente de noche, por lo que Jim los contrató para su empresa para acallar las protestas.

La noticia llegó a oídos de otros buzos que comenzaron a interesarse en esta actividad. Jim les compraba las pelotas que rescataban. Al poco tiempo, había un tráfico constante de camiones que llegaban con pelotas viejas y cubiertas de fango y se iban con un cargamento de pelotas renovadas.
Los buzos recibían ocho centavos por cada pelota. Uno de ellos, Dan Becher, demostró ser uno de los mejores en su oficio. En 1993 rescató 652.000 pelotas, consiguiendo unos beneficios de 60.000 dólares por año.
El negocio crecía y como no podía contratar a todos sus vecinos descontentos, Jim trasladó su negocio a una zona industrial.
Con el tiempo, su empresa, llamada Compañía Recicladora de Pelotas de Golf Segunda Oportunidad, recibió entre 80.000 y 100.000 pelotas al día, algunas procedentes de lugares tan lejanos como Hawai. En 1993 tuvo unos ingresos brutos de más de  1 millón de dólares.
En mayo de 1994 Jim Reid, vendió su empresa por 5,1 millones de dólares a  Sport Supply Group, una compañía de Dallas que cotiza en la bolsa de Nueva York.  A la edad de 50 años se jubiló para disfrutar de los beneficios que le había reportado su peculiar actividad, y se compró un ya

Fuente: http://www.unabrevehistoria.com/


Miguel Orellana Hace 7 d · #2

Tremendo negocio la de este tipo!

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Miguel Orellana Hace 7 d · #1

Guao, tremendo negocio y le saco bastante provecho!

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