Mauricio Donoso Toro en Moto GP, Informáticos 13/9/2018 · 5 min de lectura · 3,6K

El viaje al valle del Elqui

No vayas por ahora. Mi pareja me aconseja por el teléfono antes de partir. Un aluvión estremeció el alma del Norte de Chile, la prensa muestra las fotos del desastre y los amigos de la red dicen que no se ha mostrado todo lo malo. Pero ya he permanecido varado en Santiago por mucho tiempo y sólo quiero salir a respirar a cielo abierto.

De prisa monto las maletas y dentro el equipo de camping, cargo bencina y tomo un par de guantes desde la bodega. Un poco de tráfico y la neblina de la mañana, es el marco de mí salida de Santiago. Mi primera parada es Papudo, localidad de la costa de Chile en donde me encontrare con mi compañero de viaje.El viaje al valle del Elqui

La África Twin que es mi montura, recibió aceite, bujías y la renovación de los conductos de combustible. Ya en la carretera rumbo a Papudo, sector de la costa en la región central de Chile, la moto se mostró briosa, mientras consumía kilómetros y peajes. Como siempre el aire de la mañana, te refresca la cara y el alma. Cierro un poco más la chaqueta y damos más gas para apurar el ritmo. En poco más de una hora ya me encuentro en el cruce para ingresar a Papudo, tradicional balneario de la quinta región y en donde encuentras buenos restaurantes de mariscos y sabrosas masas fritas rellenas con productos del mar. El lugar ofrece una playa amplia y un sector con ola suave en donde se puede hacer surf y disfrutar sin ser maltratado por la rompiente.

Una vez en Papudo, me reúno con Mauricio, mi compañero de ruta, y en unos minutos las motos ya cargadas esperan nuestra partida. Mientras preparamos café, nos ponemos al día con los acontecimientos de nuestras vidas.

La salida de Papudo es una ruta asfaltada con buena señalización y sin darte cuenta ya estas sobre la ruta 5 Norte, rumbo a “Serena”. Las motos van muy parejas alrededor de los 110 Km/Hr, aun considerando la diferencia de cilindrada 1100 y 750 CC, de la BMW y La Honda. Esta ruta es apta para todo tipo de moto y muy segura ya que las pistas están separadas por sentido y el tráfico en días de semana no es denso. Además en el camino encontraras múltiples estaciones de servicio con restorán, que permiten hacer paradas para llamar por teléfono, conocer y cargar combustible. Seguimos avanzando y pronto comienzan los problemas: las mangueras de la África, colapsan con el calor y no dejan pasar el combustible con fluidez. Así nuestro viaje se retrasa y debemos detenernos cada kilómetro y probar alternativas. Resolvemos con alambre recolectado en la pista lateral y con unos envases de aluminio logramos aislar y controlar la estrangulación de las mangueras. Finalmente, ya entrada la noche arribamos a la Serena y encontramos refugio en el Hostal Casa de Piedra, que ofrece un precio económico y el confort suficiente para reponerse del viaje.


La siguiente mañana se consume en la visita al mecánico. Afortunadamente mi amigo, Mauricio, tiene buenos contactos en la zona y conseguimos que nos atienda, Bob Moreno de Tonino Motos. Quien con su experiencia diagnostica, resuelve el problema, dejándonos en condiciones de seguir viajes sin fallas mecánicas.

La salida de la Serena es un poco lenta, pero cuando menos lo esperas ya estas rumbo al interior y circulas por la meseta de los cerros hacia el valle del Elqui. 


La ruta es sencilla, pero interesante, puedes ver todos los cultivos locales, pasar a comprar y comer papayas. Una conserva de fruta típica del lugar. Hay plantaciones de hortalizas, mandarinas y uva para exportación y elaboración de vino. Mientras penetras al interior del valle, en un punto no definido te abandona el aire costero y la temperatura se eleva. Esto señala el clima que define al valle como un vergel: calor y agua son la combinación que entrega un intenso color verde y una gran productividad agrícola.

Corriendo por la garganta del valle bordea el río que sigue tranquilo por su caudal original hasta llegar al tranque la Paloma. Hoy dicho embalse cuenta con sus reservas mermadas por la sequía que aqueja a toda la región. Sin embargo, sigue siendo un buen punto para detenerse y poder apreciar la vista del camino recorrido.


Desde allí sigue una serie de curvas en donde las motos se disfrutan y los pilotos se prueban. Esta es una ruta sin defectos, con un trazado cerrado que describe el contorno del embalse y que es adornado por las laderas de los cerros que encajonan esta región. Recorriendo este camino sin alternativas, llegas al cruce con Paihuano. En este punto el aire que respiras perdió toda la humedad de la costa y el sol brilla intensamente. La subida que marca el acceso, conserva la calidad de la ruta principal y bordea un cerro, mejorando la huella de carreta que la precedió. Ahora el curso del agua está en el fondo de la quebrada y cada palmo de tierra es aprovechado aplicando todo el ingenio que ha caracterizado al hombre. Los cerros ostentan su color, en las tonalidades del amarillo, las hierbas desaparecen en ellos y se vuelven imponentes en altura. Mientras avanzas por la ruta, los cerros se aproximan haciendo sentir su presencia abrumadora, son colosos que saturan el paisaje y te obligan a tomar conciencia de lo pequeño que somos.


La ruta sigue fiel al cerro y entrega curvas cerradas con buen asfalto. Cada vez que el cerro se enreda con estas curvas, sede un poco de su pendiente y un poblado toma la tierra para compartir su día a día entre el intenso verde y el calor que reflejan las enormes paredes de tierra. La ruta hasta aquí es simple, la podemos resumir así: La Serena, El molle, Vicuña, Rivadavia, un giro a la derecha para entrar a Paihuano y sin darse cuenta te encuentras en Pisco Elqui.

Hasta este punto, ha sido el mismo tour que haces en auto y que visita todos aquellos lugares en que se venden recuerdos, productos de la zona y otras cosas por el estilo.

Nuestra parada en Pisco Elqui, encuentra su refugio con Ina & Christin que nos reciben al caer la tarde en su hostal: “El tesoro del Elqui”. Nuestras anfitrionas no son aimaras o lugareños nativos de Chile. Ellas pertenecieron al viejo mundo y ahora son parte de esta tierra.

Entramos las motos, descargamos nuestras cosas y de pronto Ina se presenta a nuestra espalda. Hemos estacionado frente a una cabaña y está preocupada por la tranquilidad de los huéspedes. Es delgada, domina el español y nos compromete a mover las motos.

La mañana siguiente nos presenta a su socia, Christin. Ella sonriente nos recibe en el desayuno y nos pregunta por la duración de nuestra estadía.

Ellas han creado en este lugar un remanso para descansar y disfrutar de la luz, las flores, el agua fresca, los dulces y mermeladas hechas con frutos del lugar.

El siguiente día es un clásico, que se repite entre estas quebradas de sol radiante, altos cerros con tonalidades que muestran leves matices y un contraste de color en la cuidada vegetación que adorna el hostal. Caminamos por el pueblo que recién despierta y que no está tomado aún por turistas. Los primeros emprendedores ya tienen sus comercios abiertos. Nos entrevistamos con un fabricante de mermeladas y conservas de la zona. Muy amable no sólo nos entrega sus productos, sino que nos orienta y relata la historia de su emprendimiento en esta zona los sus esfuerzos por expandir la frontera de sus productos. Sin prisa y siempre calma, nos comparte sus logros y fracasos, conversamos con soltura como viejos conocidos, nos indica alternativas para visitar y los nuevos logros de la comunidad. Seguimos su consejo: visitamos el pueblito artesanal y reservamos hora para un masaje. El valle tiene un nuevo ritmo de viaje, las distancias no son extensas y los caminos trabados hacen que la velocidad permita disfrutar de los detalles de cada sector.

Del masaje a la sabiduría del amor

Nos citan en la tarde para recibir un reparador masaje. Esperamos en una antesala al aire libre en donde crecen unos jóvenes árboles de membrillo, junto a una higuera colosal y añosa, que aporta con su sombra y crea un parasol ideal. El sol aun es fuerte y nos recibe “Isabella”, quien de inmediato nos hace pasar al interior de su propiedad en donde un poco desorientados recorremos los accesos desde el patio hasta una pequeña casa que oficia de oficina y centro de terapia. Una hora después, salgo sin tensiones y es el turno de mi socio. Mientras espero, tomo conciencia del lugar. Hay un espacio para practicar yoga y una especie de caverna de barro al estilo de los pueblos mexicanos. Espero a mi amigo, tendido en el espacio para practicar yoga, la hora vuela. Al despedirse de nosotros la terapeuta nos invita a visitar y conversar con un conocido habitante del valle.

La mañana siguiente nos lleva al pueblo de Alcohuaz, esta vez siguiendo las instrucciones de nuestra consejera. En el fondo de la quebrada por un camino que da acceso a muchas parcelas, consultamos a un señor mayor que diligente camina por la senda. La suerte nos sonríe y el también, nos invita a seguirlo y nos cuenta que es él a quien buscamos. Como si ayer nos hubiera visto, nos invita a pasar a su predio y de golpe se abre la conversación que parece nueva pero es un tema viejo para Pacho.

Encuentro con el hermano Pacho

El hermano Pacho: Estuve examinando el sistema exhaustivamente, para darme cuenta que el sistema está basado en el miedo. El hombre está sobre-protegido para no sufrir, no pasar hambre, no estar sólo. Una formula de vida que está basada en el miedo. Y el amor es lo contrario del miedo. Yo estoy dando la fórmula para activar el amor. Dios no podía ser nada inferior a esto, ya que Dios es una experiencia de luz. Y nuestro verdadero templo esta aquí (señalando el corazón) y se llena con amor desinteresado, impersonal. Ese que se regala, que se da. Falta mucho para la armonía del amor. Habría menos robo, menos de todo. El amor te hace consiente, o sea te hace saber que lo que estás haciendo es lo justo o lo mejor que tu puedes dar. ¡Que es lo justo!. Pero este templo hay que activarlo con servicios desinteresado hacia los demás. Sacarse las estructuras de defensa y el miedo de que vayan a pensar, que van a decir. Desgraciadamente, vivimos en la mente. Todas las palabras íntimamente, recientemente, comúnmente, desgraciadamente. Mente, mente, mente. Nos hicimos mentales. ¿Por qué?. Porque estamos defendiendo nuestro territorio. Y defendiéndonos también de la pobreza, del sufrimiento, de la soledad. El hombre está sobre protegido para no sufrir, no pasar hambre, no estar solo. Entonces usamos el amor. Pero, yo estoy enseñándole a la gente a activar su centro verdadero, que está aquí (señalando el corazón), con amor desinteresado. El miedo esta introducido en el código. Si Ud., logran activar este centro que está aquí en el corazón y que es el templo verdadero de todo ser humano. Esta aquí y no es con velas, ni palabras, es un sentimiento noble que se llama amor. Amor, desinteresado. Es que te libreras de ti. Empiezas entonces a pensar en los demás y no en ti. El amor es generoso e inagotable. El amor sostiene el universo. Con amor se sostiene toda esta creación. Llévense este mensaje más allá del puente (señalando el acceso a su casa). El miedo domina a la humanidad en este momento, pero si tu llegas en un estado de amor. El amor sostiene mucho mejor a tu familia que el miedo, no hay ninguna duda. El amor no tiene miedo. Jesús se sacrifico en la cruz sin miedo, lo hizo por amor. Para que se perpetuara su pecado. Esto no es cuestión de catolicismo, el amor supera todo. Yo no soy religioso, pertenezco a la religión del amor, entonces se lo que tengo que hacer y de la justa manera. O sea nace, te llega. Te conectas con Jesús, que es el príncipe del amor. El miedo limita. Te fijas metas, pero metas pequeñas. Llegas hasta ahí. Sostienes a tus hijos, mantienes tu hogar. Pero todo lo tuyo. No es generoso. Todo lo contrario, estas embutido en lo que genera tu hogar, unos pocos amigos, amigas. El amor no se puede limitar, no lo puedes contener, lo supera. Se puede entrar en el ámbito del amor, siendo generoso. La voluntad actúa por un momento y luego se genera sólo. Si tú te repletas de amor, te autoabasteces. Se produce una cosa natural, es natural que fuéramos amor. Jesús se sacrifico por eso, para que nosotros fuéramos amor, dio su vida por eso, para que se perpetuara su legado. Era el amor que está ahí. “Amar a dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús, no tenía ningún miedo. Yo no tengo ningún miedo, si he de morir mañana. El amor no me dice nada (intelectual), sale directamente del corazón. Yo siento, no pienso.

Ahora que has escuchado tienes un resorte que se activa como una señal. Es muy bello amar, la vida te cambia totalmente. Empiezas a preciar la vida, ya no como una cosa natural, sino como un regalo. Es un regalo la vida, que te permite la trascendencia.

Cuando empieces a dar, sentirás lo mismo que yo. Es muy lindo cuando ves encenderse los ojos. Tendrás Conciencia, que para mí es la ciencia del corazón.

La meditación puede servir para llegar al amor, pero lo mejor es la acción. Actuar con respecto al amor, en Santiago hay mucha falta de amor. Tú te acercas a un viejito y le tomas de brazo y le dices: Dios está contigo. Con eso le diste mucho más que un millón. Le diste amor.

Practíquenlo, porque si no sirve. Hay tanta gente doliente por todas partes. Ellos necesitan consuelo. Háganse evangelizadores como yo. Pueden ser evangelizadores de una sola persona. El amor es un fluido energético, que puedes activar tu. Y está dentro de tu corazón. Hay que llegar a un estado de conciencia en que sientas que lo que estás haciendo es lo que debes hacer. Hay que ayudar a los demás. Puede ser una palabra, una mirada o un consejo. Tanta cosa. Por dentro están llorando. En cada acto hay una oportunidad, incluso en cada palabra.

La verdad en síntesis es un sentimiento de amor. El amor es acción y un sentimiento. Si hay un niño en peligro de ahogarse, uno no piensa, se lanza, hay algo superior allí. Eso es el amor. Envíen gente, ojala que esto, esté lleno este lugar. A la edad que yo tengo, mi razón de ser, es regalar lo que tengo. A mí me ha nutrido el dar. Se establece la verdadera comunión.

Yo hice esta reflexión no hace mucho, hace 5 años y no tengo otra práctica que no sea dar amor. La riqueza da seguridad, pero efímera. Todos buscan ser ricos y la verdadera riqueza se encuentra aquí (señala el corazón). La gran mayoría se ha asegurado en el banco, pero no en sí mismos. Buscan seguridad en un factor externo y en definitiva son débiles por dentro.

Epílogo de un viaje

Hay mensajes para todos y otros sólo para algunos, quienes tienen oídos para este, no lo sé. Pero si les puedo contar que el hermano Pacho está allí en la quebrada del Alcohuaz, esperando su visita. El es testimonio de una esperanza noble del hombre, no dejes de visitarlo, es mejor que un museo, una biblioteca o cualquier construcción. El te está esperando con amor y sólo pide que lo escuchemos unos minutos y veamos si su magia se nos pega.