Mar D.Bermejo en entrenadores de voley, Periodistas Servicio a las ventas con facturación 11/1/2018 · 2 min de lectura · ~100

Letra pequeña de los contratos_ Ley entre manos

Letra pequeña de los contratos_ Ley entre manosDurante diciembre uno de los periódicos locales publicó con una colaboración de una  personalidad del campo de la abogacía (Sergio Garcia Serrato. Abogado), lo siguiente fielmente reproducido sobre la letra pequeña de los contratos, para que no estemos desamparados. Si existe una nulidad atribuida para cláusulas poco legibles y/o poco comprensibles para tarjetas de crédito lo mismo, habrá que indagar para cláusulas relativas a cualquier clase de servicio financiero tipo a los préstamos de cualquier naturaleza. 

Existen a la vez varias noticias relativas al mismo caso en el cual intervienen varios bancos y/o entidades

 Entidad Estrella Receivables de otra parte  

Banco Citibank quien otorgó parte de su deuda al Santander

Así decía textualmente:

La ley entre manos- La letra pequeña de los contratos

Nos habíamos acostumbrados a ver televisivamente novedosas resoluciones judiciales que amparan y defienden los intereses de los consumidores frente a grandes empresas o entidades financieras. Ciertamente la legislación sobre consumo en España siempre ha existido si bien desde el año 2011 con la promulgación de la Directiva 2011/83/UE de 25 de octubre, dictada por la Unión Europea, las cosas empezaron a cambiar pues se tuvo que adaptar nuestra legislación nacional, del mismo modo que los jueces encontraban un texto más garantista que atribuir a sus resoluciones judiciales.

Uno de los aspectos más destacables de la regulación de consumo prima la ampliación de los requisitos de información precontractual al consumidor y usuario cuyo objeto principalmente es que el consumidor conozca debidamente aquellos elementos esenciales del contrato así como la eficacia y proyección de éstos en el futuro, tanto para el cumplimiento, como para el incumplimiento de las obligaciones establecidas en el contrato. De tal modo que antes de que el consumidor/usuario quede unido por un contrato u oferta correspondiente, el empresario deberá facilitarle de forma clara y comprensible, salvo que resulte manifiesta por el contexto, la información relevante, veraz y suficiente sobre las características principales del contrato, en particular sobre sus condiciones jurídicas y económicas. Según lo anterior queremos comentar una reciente resolución dictada por la Audiencia Provincial de Castellón (sección 3º) de 7 de septiembre de 2017, en la que anula una cláusula del contrato de tarjeta de crédito relativa al interés remuneratorio del 24.71 %, y no por ser abusivo o desproporcionado sino por la falta de transparencia, y ello por cuanto la letra usada en la redacción del contrato es tan minúscula y pequeña que la hacen ilegible e incomprensible para el consumidor, afirmando la Audiencia que para su lectura se hace necesario el uso de una lupa. Y así dice:.”....es preciso que la información suministrada permita al consumidor percibir que se trata de una cláusula que define el objeto principal del contrato, que incide o puede incidir en el contenido de su obligación de pago y tener un conocimiento real y razonablemente completo de cómo juega o puede jugar en la economía del contrato…, por otra parte han de redactarse de manera clara y comprensible para posibilitar el conocimiento real de su contenido mediante la utilización de caracteres tipográficos legibles y una redacción comprensible…..

Del examen del contrato de tarjeta de crédito, acompañado al escrito de demanda monitoria, debe coincidirse con la resolución del Juez en que la cláusula general del contrato que fija el interés remuneratorio no supera el necesario control de transparencia, toda vez que ese interés remuneratorio se establece en el reverso del contrato que se halla sin firmar por el demandado, al estar bajo un contexto de difícil lectura dada la letra tan minúscula que emplea para lo que se necesita el uso de una lupa, no suficiente las lentes usuales de lectura,  además de difícil comprensión para un consumidor medio al utilizar conceptos y fórmulas matemáticas complicadas. Se declara la nulidad de la citada cláusula que fija el interés remuneratorio”.

La anterior fundamentación ha sido seguida de la misma forma por otras Audiencia Provinciales,(Zaragoza/Barcelona) de tal modo que se abre la puerta a solicitar la nulidad de aquellos contratos de adhesión celebrados con consumidores que presente una redacción tal minúscula que dificulte o limite su lectura y comprensibilidad por parte del consumidor. Me permito afirmar que de atribuirse y confirmarse la doctrina por el tribunal Supremo estamos ante el final de la expresión “La letra pequeña de los contratos”, por lo tanto menos agujeros para los bolsillos.




Mar D.Bermejo 27/1/2018 · #6

#2 , quien adoptó una actitud favorable para el demandante. Espero, haber podido quitar su lío, no obstante si continua: le puedo pasar la foto del diario donde lo publicaban. Si no lo he tirado ya!!

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Mar D.Bermejo 27/1/2018 · #5

#2Quizás lo siguiente sirva para quitar su lío: -Según entendí: Hubo un caso por el cual otorgaron la nulidad a las cláusulas las cuales llevaban implícitas un contrato financiero (tarjetas de crédito) cuando fue demandado ante una Audiencia Provincial del sector jurídico de la CC.AA Val., unas cláusulas las cuales establecían un interés remuneratorio de un 24,__ %, algunas veces cuando se contratan servicios bancarios y/o cualquier otra, hacemos la vista gorda con la letrita pequeña de sus condiciones particulares, mas bién a la mayoría de las veces, el tiempo no nos acompaña para leerlo antes de su firma, después nos llevamos el susto, cuando nos cargan un interés por alguna cuestión, mantenimiento de cuentas, etc.... ,- Después a arreglarselas como uno/a pueda!!. He conocido varios casos con la misma temática, afectaban a las telecomunicaciones, el caso concreto quien SGS publicaba se refería a que no tuvo que pagar el interés fijado el demandante, tal que no cumplía unos requisitos de forma, entendida tal, al tamaño de su escritura, que no la hacía legible con facilidad, a pesar que no estaba firmada, no llegó a producirse. (Por una parte quizás no fuera entendible quien le concediera la tarjeta de crédito del banco Citibank, no obtuviese la firma de las mismas con anterioridad por parte de su cliente, aunque existe un plazo por el cual el cliente acepte o no unas cláusulas y/o condiciones, si fué o no despiste por parte del banco, tal que no suelen cometer errores) Por lo visto, era alguien con personalidad jurídica el cual tenía una tarjeta de crédito, con una deuda por no haber pagado ciertas cosas, su banco vendió la mitad de la deuda por lo tanto fue dividida, para someterla a su cobro le imputaba un gasto el cual venía redactado junto a las condiciones del contrato, de ahí intervinieran los dos bancos.- Quien poseía la responsabilidad de su pago, se percató, que no era legible, cuando le reclamaban el pago, por lo tanto acudió a la vía judicial, quien

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Mar D.Bermejo 27/1/2018 · #3

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Jorge Carballo Pérez 11/1/2018 · #2

#6 buffff, vaya lío, no sé si contesto, si me habláis a mi o no ...... hay un alien por aquí, jajajajjajajaja

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Jorge Carballo Pérez 11/1/2018 · #1

#10 a que te refieres?

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