Mel Elices Agudo en Vocación docente, Profesores y educadores, Educación y Formación Consultora Educativa para docentes • Mel Elices Educación Digital 13/3/2018 · 2 min de lectura · +700

APROBAR NO ES APRENDER. SUSPENDER NO SIGNIFICA SER MENOS INTELIGENTE

APROBAR NO ES APRENDER. SUSPENDER NO SIGNIFICA SER MENOS INTELIGENTE

Nos encontramos en la época en la que niños, adolescentes y jóvenes no pueden más con los exámenes y trabajos que tienen que hacer. Algunos de ellos no aprobarán todas las asignaturas en junio y tendrán que estudiar para septiembre. Muchos de ellos pensarán que son menos listos que los compañeros. Pero la realidad es que suspender una materia no significa ser menos inteligente que los demás.


Sí, sí hay estudiantes brillantes y con talento que suspenden

Hay bastantes alumnos con muchísimo talento que están desmotivados. Que no se sienten identificados con el sistema educativo actual. Alumnos que se aburren en clase y que no son comprendidos por sus profesores y centros educativos. Hay estudiantes que prefieren el aprendizaje activo y práctico que el memorístico. Y ya solo por eso, tienen muchas cosas en su contra.

Muchos docentes dicen que los alumnos tienen falta de disciplina y autocontrol. Que ellos no están en clase para motivarles y que eso lo tienen que hacer solos. Dicen que ellos no están ahí para divertir a los estudiantes. Pero no se trata de divertirles (como si fueran bufones, madre mía) sino de llegar a los alumnos y conseguir que aprendan. Que aprendan de verdad.

Presiones, agobio, malestar y autoestima baja por suspender una asignatura

Conozco a varios estudiantes que están cursando sexto de primaria y cursos posteriores en la ESO. Todos me dicen que están estresados, agobiados y que no se encuentran bien. Me cuentan que tienen que aprobar para no ser menos que los demás. Dicen que casi no duermen por las noches por los nervios. Y hasta algunos se han puesto enfermos por lo mismo.

Si los alumnos aprueban (incluso sin haber aprendido realmente) son increíblemente felices. Pero si han memorizado y suspenden el examen se vienen abajo. Sienten que suspender es el fin del mundo y que se van a reír de ellos. En algunos casos, esta presión y exigencia viene dada por los padres. “Si apruebas, te compro esto”. “Si sacas todo ochos serás más listo que Felipe”.

Y en otros casos, el malestar y el agobio es provocado por un “profesor” que no debería estar dando clase en ningún centro educativo. “Sois la peor clase que he tenido”. “Qué inútiles sois”. “Eres un mal estudiante por haber suspendido”… Y así sucesivamente. Quizás no sepan que toda esa exigencia produce sensaciones negativas a los estudiantes sobre sí mismos y sus expectativas.

Los estudiantes son mucho más que números y etiquetas

Los alumnos no son cuatros, cincos, sietes o nueves. Los estudiantes son personas que tienen que ser formadas más allá del expediente académico. De esta manera, los alumnos quieren ser mejores que otros. Y así, llegamos a la competitividad insana en vez de a la cooperación entre compañeros. ¿Se está respetando la esencia y el talento natural de cada estudiante?

Pero claro, el sistema educativo es así: si apruebas eres genial y si no eres un inútil. En muchos casos no se mira más allá que las calificaciones. Hay docentes que no se plantean en preguntarse por qué habrá suspendido tal alumno. Y hay padres que lo arreglan todo con cuadernillos de verano para que sus hijos repasen en verano. Lo importante es aprobar (da igual de qué modo).


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