Mel Elices Agudo en Vocación docente, Profesores y educadores, Educación y Formación Consultora Educativa para docentes • Mel Elices Educación Digital 6/3/2018 · 2 min de lectura · 1,5K

¿Hay docentes sin vocación en las aulas?

Los que me leéis habitualmente, estáis acostumbrados a que defienda “con capa y espada” a los profesores y a los maestros. Y eso es lo que hago en la mayor parte de los posts. Pero yo defiendo a esos docentes que tienen vocación, que sacan lo mejor de sí mismos, y que enseñan desde el corazón. Desgraciadamente, y aunque sean los mínimos (o no tan mínimos), hay algunos profesores que consiguen que me pregunte por qué se sacaron la carrera de magisterio.

¿Hay docentes sin vocación en las aulas?

¿Por qué estudian magisterio si no les apasiona la enseñanza?

La verdad es que no tengo ni idea. Supongo que creen que es lo más sencillo. Que magisterio es una carrera que no requiere esfuerzo y con salidas fáciles. Supongo que leen el programa de asignaturas del grado y es lo más asequible para estudiar sin dedicarle mucho tiempo. O puedo que la nota que hayan obtenido en selectividad no haya sido suficiente para elegir los estudios que querían.

Por esas razones (e incluso más), sé de familias que han tenido que luchar y ponerse en contacto con inspectores de educación para que a sus hijos con dislexia pudieran tener los exámenes y los deberes adaptados para poder aprobar y comprenderlos. Sé de padres y madres que han tenido que hablar con directores del centro porque el tutor de su hijo no hacía nada respecto al acoso escolar.

Sé de familias que han tenido que escuchar en boca de maestros que su hijo es un inútil y que va a paso tortuga. Y sé de padres y madres que lograron (finalmente y tras mucho luchar) expulsar a un docente porque tiraba tizas a los alumnos que no respondían bien a las preguntas y los ridiculizaba. ¿De verdad se tiene que luchar contra un docente que maltrata física y emocionalmente a los estudiantes?

Mis no queridos maestros sin vocación: la educación no es un juego

Pero eso no es todo. Hay docentes que se niegan a adaptar exámenes a alumnos con dislexia que están a punto de terminar el bachillerato. Algunos de ellos hasta han dejado de estudiar por esa razón.  Maestros de educación especial que pegan a los niños y les echan de su clase tirándoles al suelo. Y profesores que no sólo son conscientes del acoso escolar en el recreo, si no que se callan y no hacen nada para evitarlo.

A estos “maestros” (sí, ya los pongo entre comillas),  son a los que me refiero con lo de sentir vergüenza. ¿Cómo es posible que un docente que se niega a darle oportunidades a un alumno con una dificultad de aprendizaje se quede tan tranquilo y conserve su trabajo? ¿Cómo es posible que un profesor que pegue a un niño pueda dormir bien por las noches?

Si no os apasiona la enseñanza, no deberíais asistir al centro educativo

Hay profesores que entran en clase desmotivados, amargados, sin ilusión y sin ganas de aprender ni de enseñar a los alumnos. Docentes que se sientan en sus sillas e imparten los temas que dicen las programaciones y después se van a sus casas tranquilamente. Hay profesores que únicamente están en las aulas por el dinero al final del mes (como si el sueldo fuese un pastizal del carajo).

Y simplemente por eso aguantan cada uno de los días. Hay docentes a los que les dan igual las emociones y sentimientos de los alumnos. Que no les tienen en cuenta y que no se implican con ellos. Hay profesores que piensan que su labor en los centros educativos es conseguir que los estudiantes aprueben sin profundizar más en otros aspectos. Y hay muchos maestros que se niegan a avanzar. Que se niegan a aplicar otras metodologías.

El sistema es un desastre, sí, pero son las personas las que eligen estudiar magisterio sin vocación

¿De dónde viene el problema? Soy de las que piensa que el problema es de las personas y de la carrera. De los primeros, porque se creen que ser docente es algo fácil, que no se tendrán que esforzar, que no tendrán que hacer nada, que a partir de que acaben sus estudios, su vida profesional será un camino de rosas. Piensan que ser docente no es nada importante y que no tienen una labor relevante en la vida de los estudiantes.

Luego, cuándo son capaces de ver la realidad, se dan cuenta que no todo era tan sencillo y que no todas las personas están preparadas para ser maestros. ¿Y qué pasa? Llega el descontento, (y no el descontento de los profesores que sí hacen bien su trabajo y no es reconocido), me refiero al descontento de los docentes que están en las aulas sin querer estarlo, de los maestros que no ponen el corazón ni ilusión en las clases. Después, llega la desmotivación, la amargura y el malestar general.


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Querida @Mel Elices Agudo, cómo te he extrañado. A mí tampoco me entra en la cabeza. 
No me entra en la cabeza como personas que han escogido un empleo en el que hace falta poner el corazón y toda la ilusión puedan soltar insultos y ofensas contra los alumnos y todavía estén en las aulas. Y no logro comprender cómo maestros de corazón y auténticos dispuestos a dar lo mejor de sí mismos están en paro o viajando de un centro educativo a hacer suplencias de dos días.
Ni te cuento la lucha que llevo.  ¿Por qué cuesta tanto actualizarse en métodos de educación diferente (me niego a llamarla especial en caso de dislexia o tdah), puesto que los y las niños/as no aprenden ni se motivan de igual forma?
Porque es más facil ajustar la clase al porcentaje más alto, y al bajo, condenarlo al fracaso escolar, además de estigmatizar al alumnado argumentando que son menos inteligentes. Estereotipo brutal.

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Mel Elices Agudo 6/3/2018 · #2

#1 Muchísimas gracias @Jose Vicente Soldevila Puchol. Muy de acuerdo también con tus palabras. Bravo por los maestros así. :)

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Viva el docente decente que hace sentir y siente que su trabajo es forjar personas capaces de seguirse a sí mismas para conseguir ser quien quieren ser y no quien otros les dicen que sean. Felicidades por tu Post Mel

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