Mel Elices Agudo en Comunicación y Periodismo, Profesores y educadores, Educación y Formación Consultora Educativa para docentes • Mel Elices Educación Digital 4/7/2016 · 2 min de lectura · +600

¿Nos educan para ser personas sumisas?

Desde el principio de los tiempos...

Empecemos a pensar. Recuerdo que cuando yo comencé a darme un poco cuenta de las cosas, allá por Educación Primaria, cuando quería hacer una pregunta que no estaba relacionada con una asignatura pero sí guardaba relación con el tema aunque no apareciera en los libros, muchos de mis profesores me decían: "señorita Elices, cállase y no pregunte más". Evidentemente, no me quedaba otra (era pequeña, y todavía no había adquirido "el mal genio" mío de ahora), que agachar la cabeza y no protestar. 

Mis padres y mi hermano al ver que era una niña que siempre tenía un montón de cuestiones, me las intentaban responder como buenamente podían. Pero en el colegio siempre ocurría la misma cantinela: "pero, señorita Elices, ¿no se cansa usted de preguntar y reflexionar?", y desgraciadamente, en algunas ocasiones me tuve que quedar sin recreo porque según los profesores "era demasiado criticona". ¡Criticona yo! Si únicamente quería aprender. Pero aprender más allá de lo que decían los libros de texto. Obviamente, eso estaba mal visto. Y como te descuidases un poco, te dejaban una semana copiando en los ratos libres. Eh, no os penséis que eso ocurrió hace miles de años, que no soy tan mayor. 

Empezando a despertar...

Cabe destacar que desde primero de primaria, hasta segundo de la ESO, fui a un centro educativo concertado y religioso. Ojo, no culpo a mis padres, por aquel entonces se creía que era la mejor educación que se podía recibir. Allá por segundo de la ESO,  todos los estudiantes teníamos que salir a la pizarra a leer una breve oración sacada de un cuaderno que tenían los profesores. Hubo un día en el que me tocó a mí. "Señorita Elices, salga a la pizarra a leer la oración del día". En esos años, que ya estaba despertando de mi letargo, tuve la capacidad y la valentía de decir que no. "No, señor. No voy a salir a leer una oración porque no creo en lo que dicen, pero respeto a los demás. ¿Podría escoger a otro?". 

A tomar viento fresco. El profesor con muy mala cara, me lo repitió tres veces seguidas. Y a las tres veces le dije lo mismo: "No, señor". Obviamente, el docente por aquel entonces era una figura de poder y de autoridad, y me dijo que tenía que ir al despacho del director y que allí tomarían la decisión respecto a mi mala conducta. La decisión final fue expulsarme tres días del centro educativo. Tuve la suerte de que mis padres me apoyaron, me comprendieron y no solo me defendieron sino que me cambiaron de colegio al terminar el curso. 

¿Nos educan para ser personas sumisas?

¿Qué es lo que está pasando ahora? 

Pues llamadme aguafiestas, pero en muchos centros educativos se sigue llevando la "gran" y "adecuada" filosofía de: la letra con sangre entra. Siguen apagando a los estudiantes, siguen dejando de lado el pensamiento crítico, la creatividad. la imaginación. Muchos alumnos parecen "máquinas" (y perdonadme la expresión), que ni sienten ni padecen. Alumnos que memorizan para poder aprobar algún examen para seguir avanzando en sus etapas educativas. Muchos estudiantes, siguen bajando la cabeza, siguen asintiendo por miedo a que les suspendan, siguen callándose y siguen mirando hacia otro lado. 

Pero, ¿no debería ser justamente al contrario? En el año en el que estamos, los centros educativos deberían formar alumnos activos, que pudieran reflexionar, cuestionarse, analizar, investigar, equivocarse, experimentar y descubrir. Sin embargo, son muy pocos colegios los que llegan a aplicar tales cosas. Son pocos colegios los que sí dan importancia a los pensamientos y opiniones de los alumnos. A veces, a pesar de lo positiva y optimista que soy, tengo la sensación de que estamos caminando hacia detrás en vez de hacia delante. 

¿Qué se puede hacer ante estas situaciones? 

Los alumnos tienen todo el derecho a expresar lo que sienten y sus emociones. Eso sí, sin faltar el respeto a nadie, con tolerancia y con buena educación. Si sois padres, y veis que intentan manipular a vuestros hijos, que les impiden hablar, que les impiden comunicar algo, que les impiden preguntar, o que les obligan a opinar de otra manera sin poder hacer uso de su libertad de pensamiento, hablad con el director del centro y con el jefe de estudios. Si no se ha llegado a ningún acuerdo o las reuniones no tienen éxito, yo os diría que buscaseis otro centro educativo. Otro centro educativo en el que no traten a los alumnos como si no fueran nadie y como si no tuvieran una opinión de las cosas. 

Mientras tanto, si el centro educativo no abre las puertas hacia nuevos conocimientos y descubrimientos, podéis hacerlo vosotros en casa: mantener debates sobre noticias de actualidad, proponed investigaciones sobre un tema en concreto, visitad museos, librerías, bibliotecas, id al teatro. Proporcionad momentos de independencia, de autonomía, de que sean los niños o jóvenes los que busquen la información por ellos mismos, los que se equivoquen, los que lo vuelvan a intentar... Porque únicamente así, contaremos con unos futuros alumnos que luchen por las injusticias, que sean sensibles con el entorno y comprometidos con las causas. ¿No es hora de despertar de nuestro largo sueño? 

Artículo escrito por Mel Elices Agudo, fundadora y redactora del blog Nunca jamás y yo




Jose Luis Muñoz Pliego 19/10/2016 · #1

Mel, seguramente nos llevamos bastantes años de edad, pero me sorprende identificarme con muchos de los comentarios con respecto a nuestra educación, esto tiene una lectura para mi muy sencilla, el sistema educativo no avanza nada de nada, todo se enmascara con métodos y sistemas nuevos pero la base de lo que se enseña, porque se enseña y para que se enseña es el mismo que siempre, solo cambian las formulas para el control del individuo, en nuestros días la forma de controlar al alumno era a través del castigo físico y moral aprovechándose de la ignorancia de nuestros padres para hacerlos cómplices de tu sumisión no solo en le cole también en casa, actualmente el método es más sutil y esta disfrazado de actividades extra-escolares y tareas sin fin que hacen que el alumno siempre este sumergido en una burbuja para que no moleste ni a los educadores ni a los padres que por cierto también son cómplices del sistema porque están encantados de que los niños/adolescentes estén ocupados el máximo de tiempo posible para que no molesten. Me gustaría pensar que estoy equivocado, pero creo que no voy mal encaminado, no soy ningún estudioso sociológico ni tengo ninguna carrera, ni master, solo mi EGB conseguido con mucho esfuerzo por mi poca empatía al estudio, solo soy una persona que nunca a tenido nada fácil y esto te hace ver las cosas desde un poco más adentro que las cascara que por fuera es bonita pero el interior puede estar podrido. Lamento el tono pesimista aunque soy muy, muy, muy optimista.

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